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Renovación dentro de la UASD: un movimiento en auge

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Llinás, del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC); y Franklin Almeyda Rancier, del Frente Universitario Revolucionario Radical (FURR).

Fuente: Hoy Digital

Nombran a Andrés María Aybar Nicolás como rector provisional de la UASD en 1965

El 21 de septiembre de 1965, durante una asamblea realizada en el Aula Magna, aproximadamente setenta profesores y dos mil estudiantes representantes de los tres grupos estudiantiles existentes eligieron al profesor Andrés María Aybar Nicolás como rector provisional de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Este ingeniero civil y catedrático universitario lideraba un proyecto político y académico surgido tras la Guerra de Abril, cuyo objetivo era reemplazar a las autoridades conservadoras que dirigían la universidad, debido a su postura pasiva ante el desembarco de tropas extranjeras en territorio dominicano.

Esta elección fue continuidad de la reunión del martes 14 de septiembre en el paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, donde se removió del cargo al rector José Ramón Báez López-Penha y a los demás miembros del Consejo Universitario. La asamblea estuvo encabezada por jóvenes economistas como Bolívar Batista del Villar y Marcio Antonio Mejía-Ricart Guzmán; el médico Bernardo Augusto Defilló Martínez; los estudiantes Narciso González Medina y Alexis Licairac Díaz, representantes del grupo Fragua; Romeo A. Llinás, del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC); y Franklin Almeyda Rancier, del Frente Universitario Revolucionario Radical (FURR).

Narciso “Narcisazo” González fue quien leyó la declaración oficial donde se argumentaba que el cambio abrupto en el liderazgo respondía al silencio cómplice mostrado por las autoridades anteriores frente a la presencia militar extranjera, además de graves violaciones al Estatuto Orgánico.

El dirigente estudiantil criticó duramente al rector depuesto por su actitud permisiva durante el gobierno del Triunvirato, que permitió que ese régimen autoritario despojara a la UASD de su autonomía, violando abiertamente la Ley 5778 promulgada por Joaquín Balaguer el 31 de diciembre de 1961. Además, reprochó el intento del Consejo Universitario por reinstaurar a la antigua “vieja guardia trujillista” en enero de 1965 mediante la aprobación de una policía escolar destinada a reprimir la creciente oposición al examen obligatorio para ingresar al Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG).

Al terminar González, algunos participantes rememoraron la huelga de hambre realizada en 1964 dentro del campus en rechazo a dicho examen. También recordaron cómo la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) boicoteó esa prueba resistiendo la anulación de matrícula de su secretario general Amín Abel Hasbún junto a otros integrantes del comité ejecutivo central y dirigentes de Derecho y Farmacia.

En esta segunda asamblea intervino un grupo diverso conformado por los profesores Julio César Castaños Espaillat, Antonio Ballester Hernández, Francisco Antonio Avelino y Luis Almanzor González Canahuate; así como los estudiantes Amín Abel Hasbún, Narciso Isa Conde, Romeo Llinás y Teobaldo Rodríguez, representante de los empleados universitarios. La moderación estuvo a cargo de los profesores Mejía-Ricart, Batista del Villar y Defilló Martínez.

Apoyo al Movimiento Renovador

Cinco días después, el 19 de septiembre de 1965, el doctor Hugo Tolentino Dipp —uno de los ideólogos principales del Movimiento Renovador junto a Rafael Kasse Acta, Jottin Cury y Castaños Espaillat— publicó en un diario nacional un artículo titulado “El Gobierno provisional y la crisis universitaria”, donde explicaba con detalle las razones detrás del cambio en las autoridades universitarias.

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Tolentino Dipp describió al antiguo cuerpo directivo como “totalmente desacreditado, moribundo”, señalando que su gestión se caracterizaba por despotismo, ignorancia, mal manejo financiero, favoritismos y una “traición a la patria”. Para él, esas autoridades desconocían las verdaderas aspiraciones culturales y humanistas que debe cumplir la UASD ante el pueblo dominicano.

Asimismo negó rotundamente que dicha remoción fuera equivalente a un golpe de Estado. Afirmó que sus promotores buscaban fomentar una conciencia democrática para asegurar el respeto futuro hacia autoridades legítimas, evitando repetir el “funesto mal ejemplo” que frustró la voluntad popular expresada en las elecciones del 20 de diciembre de 1962.

Explicó que la Asamblea Universitaria fue el mecanismo pacífico y democrático elegido por mayoría para designar un nuevo Consejo Universitario Provisional encargado de impulsar reformas profundas para hacer realmente democrática a la institución.

Ese consejo estuvo liderado por Aybar Nicolás como rector; los vicerrectores Rubén Suro García-Godoy y Fernando Morbán Laucer; junto con los profesores Hugo Tolentino Dipp y Antonio Ballester Hernández; más los estudiantes Virgilio Bello Rosa y Alexis Licairac (grupo Fragua), Romeo Llinás (BRUC) y Franklin Almeyda Rancier (FURR).

Como resultado se aprobaron reglamentos que organizaron la universidad bajo principios democráticos y científicos. La prioridad fue defender tanto la autonomía universitaria como la soberanía nacional.

Además se trabajó en un nuevo Estatuto Orgánico que promoviera reformas profundas eliminando resoluciones previas violatorias de libertades fundamentales como libertad docente, expresión libre y derechos asociativos dentro del campus.

Un anhelo común era que todos los profesores formaran parte del Claustro Universitario —máxima autoridad interna— con representación estudiantil llegando al 40% del total.

Disputa legal

El miércoles 22 de septiembre los nuevos funcionarios asumieron formalmente sus cargos tras una ceremonia notariada en el salón del Consejo Universitario donde recibieron las llaves administrativas entregadas por Teobaldo Rodríguez, representante sindical. El abogado Francisco Antonio Avelino redactó el acta notarial para oficializar esta toma.

Desde ese momento Aybar Nicolás comenzó una campaña pública enfocada en explicar científicamente las reformas universitarias vinculadas con los cambios democráticos que demandaba el país tras la Guerra de Abril.

No obstante, tres días después apareció un aviso firmado por José Ramón Báez López-Penha actuando como rector institucional advirtiendo al comercio y público general que no reconocería obligaciones no autorizadas por él mismo.

Báez López-Penha convocó también al Claustro universitario para el sábado 2 de octubre con el propósito declarado de restaurar orden y disciplina. Anunció además haber denunciado judicialmente a Aybar Nicolás por usurpación de funciones e informó que veinte profesores y estudiantes colaboradores serían procesados penalmente. Entre ellos mencionó varios miembros del Consejo Universitario Provisional como Bolívar Batista del Villar, Andrés Avelino hijo, Orlando Haza del Castillo, Elsa Vallejo de Saint Amand y otros destacados docentes y estudiantes.

El 30 septiembre Báez López-Penha publicó otro comunicado indicando que había recibido asignación del Ministerio de Finanzas para pagar salarios docentes correspondientes a agosto e invitaba a recoger cheques en residencias decanales.

Posteriormente se supo que muchos docentes tuvieron que firmar documentos reconociendo a Báez López-Penha como rector legítimo para cobrar sus salarios. Gran parte prefirió no hacerlo denunciando esta coacción como obstáculo para reintegrar al profesorado y restaurar armonía en la universidad.

Esta medida provocó profundo rechazo hacia Báez López-Penha. En consecuencia fracasó en sus intentos por reunir al Claustro tanto el 2 como el 9 octubre pese al apoyo policial solicitado al Gobierno.

Báez López-Penha siguió enfrentándose a un adversario con mayor respaldo político e ideológico contrario. Imposibilitado para obtener reconocimiento oficial del gobierno provisional presidido por García-Godoy —a quien apelaba constantemente para justificar su gestión— trasladó su estrategia hacia medios informativos y Palacio Nacional promoviendo que fuera necesaria una intervención gubernamental para resolver el conflicto.

La movilización estudiantil pone fin a la crisis

El 2 noviembre 1965 García-Godoy buscó mediar en reuniones prolongadas con ambas partes. Recibió primero una comisión liderada por Aybar Nicolás junto con vicerrectores Tolentino Dipp y Ballester Hernández; luego recibió a Báez López-Penha acompañado por otros miembros destituidos.

Inicialmente consideraba resolver pacíficamente sin intervención estatal directa para preservar unidad dentro dela comunidad universitaria sin presiones políticas o ideológicas. Sin embargo esa vía resultó infructuosa pues la disputa legal derivó en protestas callejeras exigiendo reconocimiento oficial del nuevo liderazgo universitario así como desocupación militar en liceos públicos tomados durante la guerra civil.

La manifestación más significativa ocurrió el 9 febrero 1966 frente al Palacio Nacional donde murieron asesinados los estudiantes Miguel Tolentino, Antonio Santos Méndez, Luis Jiménez Mella y Altagracia Amelia Ricart Calventi. Cabe recordar que años antes, el lunes 27 septiembre 1965 también fue asesinado allí mismo Pedro Tirado Calcaño durante represión policial.

Estos sucesos sellaron definitivamente la victoria política del Movimiento Renovador Universitario. Andrés María Aybar Nicolás condujo esta transición hasta el 28 febrero 1966 cuando fue electo rector por tercera vez Julio César Castaños Espaillat acompañado por vicerrectores Morbán Laucer y José Álvarez Vicioso con mandato claro: democratizar plenamente la UASD e incluir entre sus filas a los sectores populares más humildes.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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