Fuente: Hoy Digital
Rory McIlroy, el golfista, dejó de ser el sexto jugador en completar el Grand Slam de carrera para convertirse en apenas el cuarto en obtener el Masters en dos ocasiones consecutivas. Los únicos otros deportistas con ambos logros son Jack Nicklaus y Tiger Woods.
Si entrar en ese primer grupo ya fue una tarea ardua para McIlroy —tras 11 años intentando alcanzar el Grand Slam—, conquistar su segunda chaqueta verde en el Masters representó un claro recordatorio de la dificultad que implica llegar a ese nivel.
“Pensé que ganar el año pasado era muy complicado por intentar lograr el Masters y el Grand Slam”, comentó McIlroy. “Y este año comprendí que, en realidad, ganar el Masters es realmente complicado”.
Después de cumplir el sueño de su vida el año anterior, McIlroy cayó en una profunda depresión. Se frustraba con las constantes preguntas sobre qué lo motivaría o qué reto asumiría después, cuando lo único que deseaba era saborear ese momento. Finalmente, recuperó su camino en el Abierto de Irlanda.
Esta vez, eso no parece ser un inconveniente.
“Sentía que el Grand Slam era la meta, pero me di cuenta de que no lo era”, expresó McIlroy tras finalizar otra emocionante jornada dominical en Augusta National con una victoria por un golpe sobre Scottie Scheffler.
“Acabo de conseguir mi sexto major y me siento en un estado excelente, tanto física como mentalmente”, añadió. “No quiero asignarle un número, pero siento que esta victoria es… no diría que es una parada en el camino, sino simplemente una parte del recorrido”.
El intento por predecir cuántos majors ganaría comenzó mucho antes de que lograra su primer Masters, y mucho menos su segundo. McIlroy obtuvo su primer major en el Abierto de Estados Unidos 2011 en Congressional, estableciendo un récord de puntuación en 72 hoyos con 268 golpes.
Nicklaus mantiene el récord con 18 títulos de Grand Slam. Le sigue Woods con 15. McIlroy suma seis, empatado con Nick Faldo, Lee Trevino y Phil Mickelson.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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