Fuente: Listin diario
En cuestión de minutos, el agua irrumpió con fuerza en su hogar ubicado en la cañada Las 800, en el sector Los Ríos, forzando a la familia a salir solo con lo que pudieron tomar rápidamente.
A las dos de la madrugada, cuando la mayoría dormía, Celestina Santana, de 56 años, oyó el grito angustiado de su hijo: “Mami, corre, levántate que la cañada está subiendo”.
En pocos minutos, el agua ingresó violentamente a su casa en la cañada Las 800, en Los Ríos, obligando a la familia a salir solo con lo que tenían a mano.
“No hubo tiempo para salvar cosas, solo quedamos con la ropa puesta. Todo se destruyó”, contó.
Santana, quien trabaja como empleada doméstica y es madre de cinco hijos, recordó que durante la emergencia intentaron rescatar algunos electrodomésticos. Su hijo mayor alcanzó a subir la lavadora a un lugar más alto pensando que estaría segura, pero la corriente arrastró el aparato. Días después lo encontraron, aunque dañado.
La situación fue aún más dolorosa para Celestina porque recientemente había invertido sus ahorros en mejorar su vivienda. Había comprado cemento y arena para instalar nuevos pisos tras una inundación anterior que también dañó su casa.
“Decía que iba a dejar mi casa bonita… y llegó la lluvia y dañó todo”, expresó resignada.
En la misma comunidad, Miriam Moreno, madre de cuatro hijos, también enfrenta las secuelas de las inundaciones. Su principal ingreso provenía de un pequeño carrito donde vendía frituras y desayunos cada mañana, negocio que desapareció arrastrado por la corriente.
“Ese carrito era nuestro sustento. La lluvia se lo llevó por completo”, relató.
Moreno asegura que ahora su mayor preocupación es poder recuperarse y restablecer su medio de vida para alimentar a sus hijos.
“Si me pueden ayudar para continuar con mi negocio, porque me gusta trabajar”, comentó, mostrando su deseo de seguir emprendiendo pese a las dificultades.
Ambas mujeres forman parte de las decenas de familias del barrio Las 800 que perdieron todo luego de las lluvias.
En Hato Nuevo de Manoguayabo, Carlos Rivas, padre de familia y trabajador independiente, relata que cada vez que llueve su vivienda se inunda debido a la falta de drenaje en esa zona.
“Cada año es igual. Desde que comienza a llover el agua entra y arruina todo. No queda nada”, explicó mientras limpiaba el lodo acumulado en su casa cinco días después de las precipitaciones.
Rivas contó que incluso estuvo a punto de perder su vehículo por el nivel alcanzado por el agua, situación que se repite sin soluciones definitivas.
También aseguró que las calles del sector están deterioradas y empeoran cada vez que llueve.
“Los vecinos juntamos dinero para pagarle a un greda y así eliminar el lodo acumulado en la calle”.
Comentó además que ha denunciado el problema en varias ocasiones, pero las respuestas solo han sido promesas incumplidas.
“Sempre dicen que ayudarán, pero nunca vienen a reparar calles ni drenajes. Cada vez que llueve volvemos a empezar”, manifestó.
Aseguran que limpiar el lodo, arreglar los daños y reponerse es parte de su rutina, aunque saben que si vuelve a llover todo puede perderse nuevamente.
Durante un recorrido realizado por este medio se constató que situaciones similares ocurren en sectores como La Yuca, Cuesta Hermosa, El Condado, Nuevo Amanecer, Los Peralejos y Ensanche Quisqueya, donde los residentes aún intentan recuperarse tras los daños causados.
Para muchos el verdadero problema es la sensación de abandono por parte de las autoridades ante una situación repetitiva año tras año.
Denuncian que tras cada emergencia los funcionarios visitan estas áreas, recaban información y prometen soluciones; sin embargo, con el tiempo no llegan las intervenciones necesarias.
“Solo vienen a tomar nota y se van. Cuando vuelve la lluvia regresa el agua y el daño”, es una frase común entre los residentes quienes aseguran vivir en una permanente incertidumbre sin fin.
Una vez más los comunitarios hicieron un llamado a las alcaldías del Distrito Nacional y Santo Domingo Oeste, así como a las autoridades competentes para intervenir estas zonas vulnerables, brindar apoyo a las familias y mejorar los sistemas de drenaje.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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