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WASHINGTON (EFE). — La caída de las negociaciones en Islamabad para poner fin al conflicto entre Irán y Estados Unidos, junto con la derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría, estrecho colaborador de la Casa Blanca, representan un doble golpe para el vicepresidente de Estados Unidos, James Vance, quien estuvo directamente involucrado en ambos asuntos.
El número dos del Gobierno de Donald Trump regresó a Washington el domingo sin conseguir resultados tras liderar el contacto diplomático más alto con Irán en décadas y después de haberse implicado en la campaña electoral fallida de Orbán.
Hasta ahora, Vance mantenía un perfil discreto en política exterior, pero la última semana lo posicionó como protagonista de notables fracasos.
Vance fue designado para encabezar la delegación estadounidense que se reunió el sábado en Islamabad con funcionarios iraníes con la intención de encontrar una solución al conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
De acuerdo con filtraciones a medios locales, tras la decisión de Trump de atacar Irán, Vance solicitó eliminar rápidamente a la cúpula del gobierno iraní; sin embargo, el enfrentamiento se estancó y ha provocado serias perturbaciones económicas tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.
En Pakistán, Vance estuvo acompañado por los enviados de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner, sentándose frente a representantes iraníes como el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, en las negociaciones de mayor nivel desde 1979.
Pero después de más de 20 horas, Vance no logró cerrar un acuerdo con Irán, país al que culpó por el fracaso al afirmar que no está dispuesto a renunciar a sus objetivos nucleares.
Antes de dirigirse a Pakistán, Vance hizo una parada en Hungría para apoyar a Orbán, principal aliado del trumpismo en Europa y que llegaba debilitado a las elecciones tras 16 años en el poder.
En una acción sin precedentes, el vicepresidente estadounidense participó en un mitin del líder ultranacionalista, donde llamó a votar por él y elogió su política antimigratoria y su confrontación con “los burócratas” de Bruselas.
No obstante, esta apuesta no tuvo éxito: Orbán fue derrotado por Péter Magyar, un candidato con perfil proeuropeo, cuando Vance ya volaba rumbo a Washington luego de la fallida cumbre en Islamabad.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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