Fuente: Mari Navas/mari_navas@efeverde.com
Madrid, 14 abr (EFE).- Para lograr la neutralidad climática en 2050, la Unión Europea (UE) debe recortar sus emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 86 % para 2040 respecto a los niveles de 1990, mediante la ampliación del uso de energías renovables y la electrificación del consumo eléctrico, según el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK).
Este organismo ha llevado a cabo un estudio que se publicó este jueves en la revista Nature, en el que se detallan las metas relacionadas con energía, transporte, calefacción y transición industrial que la UE debe cumplir para alcanzar la neutralidad climática en 2050 al menor costo posible.
Los expertos señalan que la transformación climática europea requerirá una disminución neta del 86 % en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con 1990, cifra que coincide con la propuesta realizada por la Comisión Europea.
Cabe destacar que el comité asesor climático de la UE recomendó una reducción del 90 al 95 %, tomando como base, entre otros datos, los resultados preliminares de los escenarios desarrollados para este informe. Posteriormente, la Comisión planteó un objetivo del 90 %, aunque admitiendo que un 5 % provenga de terceros países.
“Nuestros resultados muestran ahora que las reducciones internas de la UE resultantes, del 85 %, están en consonancia con una transición rentable hacia la neutralidad climática”, ha indicado Robert Pietzcker, investigador del PIK y coautor del estudio.
Para conseguir esta bajada en emisiones, la generación eléctrica con fuentes eólica y solar dentro de la UE deberá multiplicarse por siete en 2040 respecto al periodo entre 2018 y 2022, mientras que la proporción de electricidad en el consumo final energético tendrá que subir hasta el 49 %.
Los científicos lo califican como un objetivo “ambicioso”, aunque “factible”, y ponen como ejemplo el progreso ya alcanzado entre 2021 y 2025 en materia de generación renovable.
Respecto a la captura y almacenamiento permanente de carbono atmosférico en formaciones geológicas —una capacidad esencial para alcanzar la neutralidad climática—, esta deberá incrementarse un 26 % anual entre 2030 y 2040, hasta llegar a las 188 millones de toneladas de CO2 anuales.
Además, bajo este escenario base, se prevé que para el año 2040 el consumo tanto de gas natural como de petróleo crudo sea un 60 % menor al registrado entre 2018 y 2022, lo que fortalecerá económicamente a la UE y aumentará su independencia estratégica, según explica Renato Rodrigues, investigador principal del informe.
“Aunque la UE podría seguir necesitando importar energías alternativas —como hidrógeno verde, amoníaco o combustibles sintéticos—, estos volúmenes serían mucho menores que los actuales derivados de combustibles fósiles, lo cual disminuiría la dependencia europea frente a los productores extranjeros”, concluye.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario