Fuente: Hoy Digital
El avance global en la implementación de inteligencia artificial agéntica es rápido, pero el desafío principal consiste en garantizar una supervisión humana estricta que prevenga incidentes y controle los riesgos legales y operativos. Gartner proyecta que para 2028, al menos un 15 % de las decisiones rutinarias laborales serán tomadas por sistemas de IA agéntica, mientras que Deloitte señala que para 2027, la mitad de las empresas que ya usan IA generativa podrían incorporar agentes inteligentes.
Por su parte, McKinsey indica que en México, entre el 10 % y el 20 % de los procesos empresariales a nivel global podrían estar gestionados por agentes inteligentes en los próximos tres a cinco años, siempre bajo la supervisión de una persona responsable.
La adopción se enfoca inicialmente en tareas repetitivas y estandarizadas como atención al cliente, generación documental, análisis de datos y soporte en desarrollo de software.
David Alonso, director del Departamento de Tecnología de UDIT (Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología), señala que “las primeras tareas que probablemente se deleguen a agentes inteligentes serán las más repetitivas, trazables y estandarizables”, aclarando además que “las personas continuarán supervisando los procesos con criterio, garantizando la responsabilidad y la toma de decisiones finales dentro de las organizaciones”.
La inteligencia artificial agéntica está comenzando a transformar áreas como atención al cliente, elaboración automática de reportes y análisis de información en grandes empresas mexicanas. Aunque no se trata de una automatización total, expertos anticipan una reorganización laboral: las tareas operativas serán transferidas progresivamente a sistemas inteligentes, mientras los trabajadores humanos asumirán funciones de supervisión y validación.
Impacto medible en productividad y sectores punteros
El potencial para aumentar la productividad varía, pero cálculos conservadores estiman mejoras entre el 5 % y 15 % en procesos complejos, con incrementos superiores al 20 % en actividades como redacción de textos, búsqueda de información o desarrollo software.
Reportes especializados de la OCDE y el informe sectorial Generative AI at Work destacan que los mayores beneficios se concentran en tareas cognitivas estructuradas y repetitivas.
Los sectores que lideran en la adopción de inteligencia artificial agéntica son aquellos con operaciones digitalizadas y gran volumen de datos, principalmente servicios financieros y salud. Análisis realizados por McKinsey y el World Economic Forum identifican estas áreas como pioneras en la región.
Aunque el ritmo latinoamericano varía, México se posiciona por encima del promedio regional. “México está mejor posicionado que la media, aunque todavía no forma parte del grupo de cabeza”, afirma Alonso. Según un informe especializado en tendencias laborales elaborado por Microsoft, el 89 % de los líderes empresariales mexicanos planea incorporar agentes de IA durante este año. Además, un reporte de SAP indica que el 43 % de las empresas latinoamericanas ya ha registrado resultados concretos en su estrategia con inteligencia artificial.
Supervisión, riesgos y gobernanza en la era IA
La implementación de agentes inteligentes implica riesgos vinculados a errores operativos, ciberseguridad, privacidad y la posibilidad de perder el control sobre procesos automatizados. Alonso advierte: “El mayor peligro no es que el agente ‘piense demasiado’, sino que la organización lo implante sin suficientes controles”.
En este contexto, resulta fundamental la supervisión humana. El experto recomienda establecer al menos tres niveles: uno operativo encargado de monitorear diariamente la ejecución del sistema con capacidad para intervenir; un nivel de negocio responsable de validar métricas y criterios de uso; y un tercer nivel independiente dedicado a riesgos, cumplimiento y auditoría. “Más que un único supervisor, lo razonable es una supervisión escalonada y documentada”.
La responsabilidad sobre el funcionamiento y consecuencias del uso de agentes inteligentes debe recaer siempre en personas y estructuras organizativas. “La responsabilidad no debería atribuirse nunca al sistema en sí, sino a una cadena humana y organizativa claramente definida desde el inicio”, concluyó el directivo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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