Fuente: Nelly Ramírez/nelly_ramirez@hoy.com.do
Perspectiva científica sobre la perimenopausia y menopausia: una etapa natural con síntomas variados
Desde el punto de vista científico, la perimenopausia y la menopausia constituyen una fase natural en la vida de toda mujer, aunque esta etapa frecuentemente se acompaña de diversas molestias, que varían en función de los cambios físicos y emocionales que se presentan.
En relación a esto, consultamos a la endocrinóloga Hilda Escaño, del Centro Médico Escaño, quien señala que estas modificaciones están relacionadas con la disminución de estrógenos y progesterona producidos por los ovarios.
La especialista indica que, a pesar de los cambios significativos durante este periodo, no se trata de una enfermedad, sino de un proceso biológico complejo fuertemente influenciado por las hormonas.
Además, como presidenta de la Asociación Dominicana para el Estudio de la Obesidad (Asodeo), explica que este proceso debe ser supervisado tanto desde el punto de vista endocrinológico como ginecológico.
Un proceso fundamentalmente hormonal
La experta afirma que, médicamente hablando, la perimenopausia y la menopausia resultan del agotamiento progresivo de la función ovárica. “Los ovarios son responsables de generar las hormonas esenciales para la fertilidad y la menstruación; cuando comienzan a disminuir su actividad, ya sea por edad, cirugía, enfermedades o medicamentos, las hormonas también bajan”.
Entre los principales motivos detrás de los bruscos cambios en esta etapa femenina destaca la reducción del estrógeno, especialmente del estradiol —la hormona biológicamente activa— y la progesterona, junto con un aumento en otras hormonas como la FSH (hormona folículo estimulante) y LH (hormona luteinizante).
Este desequilibrio hormonal, según Escaño, no ocurre súbitamente, sino que transcurre a través de una fase de transición conocida como perimenopausia, caracterizada por fluctuaciones hormonales irregulares que explican muchos de los síntomas.
¿En qué momento comienza y cuánto dura esta etapa?
La doctora comenta que la perimenopausia generalmente inicia entre los 40 y 45 años, aunque en algunas mujeres puede comenzar antes. Su duración promedio oscila entre 4 y 8 años. En tanto, la menopausia se define clínicamente como la ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos.
“A partir de ese punto, la mujer entra en la posmenopausia”, precisa, etapa que suele ocurrir alrededor de los 50 a 52 años.
Respecto a la duración de los síntomas, señala que suelen prolongarse entre 4 y 7 años; en ciertos casos pueden persistir más allá de los 10 años.
Síntomas según datos estadísticos
La doctora menciona que estudios internacionales revelan un impacto considerable durante esta fase: entre el 75% y 80% de las mujeres experimentan síntomas vasomotores como sofocos o sudoraciones nocturnas; cerca del 85% presenta algún síntoma relacionado con la menopausia, el cual puede comenzar con alteraciones menstruales —tanto en duración como en frecuencia— e incluso ausencias.
De acuerdo con las estadísticas citadas por Escaño, los sofocos afectan al 40%; sudoración nocturna al 17%; insomnio al 16%; sequedad vaginal al 13%; cambios emocionales al 12%, mientras que un 20% sufre síntomas severos que afectan su vida cotidiana.
Recomendaciones para mitigar estos cambios
La especialista aconseja mantener una dieta equilibrada que contribuya a reducir grasa visceral y aumentar o conservar masa muscular, priorizando proteínas en una proporción de 1.0 a 1.2 gramos por kilo diario.
Sugiere además incrementar el consumo de grasas saludables para el corazón como aceite de oliva, salmón y otros pescados ricos en omega-3, aguacate, nueces y semillas; así como incluir carbohidratos con bajo índice glucémico y alto contenido en fibra provenientes de víveres, vegetales, quinoa y granos. Es importante también aumentar alimentos ricos en calcio y vitamina D o suplementarlos cuando sea necesario.
Otras recomendaciones dadas por @doctorahildae incluyen evitar harinas refinadas y productos ultraprocesados; realizar ejercicio regular que incluya entrenamiento de fuerza para conservar masa muscular; cuidar el sueño; controlar el peso corporal para prevenir resistencia a la insulina; y realizar chequeos médicos periódicos. “Estos hábitos no solo alivian los síntomas sino que previenen complicaciones a largo plazo”, asegura.
“Estas etapas no deben considerarse un fin sino una transición que, con adecuada orientación, puede vivirse con bienestar y plenitud”, concluye la especialista.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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