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La transformación del ser humano: fin de las eras históricas y consolidación del “homo digitalis”

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Mesolítico (etapa climática intermedia con temperaturas más cálidas; 12,000-10,000 a.C.).

Fuente: Hoy Digital

“La mayoría de las personas no perciben lo que ocurre a su alrededor”, afirma Iván Gatón.

Una diminuta mota, una “pequeña mancha azul” que Carl Sagan denominó Tierra, gira pacíficamente alrededor de una estrella mediana conocida como Sol. En ese pequeño punto se ha desarrollado toda la historia que conocemos.

La aventura de la hominización inició hace cerca de 6 o 7 millones de años, partiendo desde que adoptamos el bipedismo, pasando por especies como el Sahelanthropus, el Ardipithecus y finalmente el australopitecus, del cual es famosa Lucy. Sin embargo, no fue sino hasta hace 2.5 millones de años cuando surgió el género Homo, con representantes como Homo habilis, erectus, antecessor, neanderthal y sapiens; este último apareció hace apenas 300 mil años.

Aunque trescientos mil años parezcan mucho tiempo, en términos geológicos equivalen a un instante. Para comprenderlo mejor, expertos en historia, antropología, arqueología, genética y geología han elaborado líneas temporales y periodizaciones que intentan explicar nuestro origen, evolución y posibles destinos.

Basándose en formas de vida y materiales empleados, el tiempo se ha dividido en: Edad de Piedra, Edad de los Metales e Historia.

Punto Vida

Edad de Piedra: Paleolítico (vida nómada basada en la caza y recolección; habitaban cuevas donde desarrollaron arte rupestre; 300,000-12,000 a.C.). Mesolítico (etapa climática intermedia con temperaturas más cálidas; 12,000-10,000 a.C.). Neolítico (invención de la agricultura y ganadería; sedentarismo; surgimiento de aldeas; 10,000-3,000 a.C.)

Edad de los Metales: comprende las eras del cobre, bronce (emergencia de Egipto y Mesopotamia) y hierro; mejoraron armas, herramientas y construcciones.

Historia: entre 4,000 y 3,000 a.C. surgen los primeros sistemas de escritura —cuneiforme sumeria, jeroglíficos egipcios, jiaguwen china— y posteriormente las escrituras americanas olmeca y maya. La capacidad de almacenar conocimiento mediante códigos fue una gran hazaña para la humanidad.

Desde una perspectiva eurocéntrica, la historia se divide en Edad Antigua, Media, Moderna y Contemporánea con características distintivas; sin embargo, otras civilizaciones como las americanas o asiáticas (japonesa y china) tienen puntos históricos diferentes.

Siguiendo esa línea occidental, la edad contemporánea está marcada por el colonialismo e imperialismo, la revolución industrial y sus consecuencias: mecanización, exploración espacial, urbanización masiva, nuevas clases sociales, avances comunicativos y explosión demográfica. Tampoco pueden olvidarse revoluciones políticas, guerras mundiales, derechos humanos y la era digital que dieron origen a la globalización e interconectividad mundial.

Con todos estos elementos el filósofo canadiense Marshall McLuhan creó dos textos fundamentales: “La Galaxia Gutenberg” y “Comprender los medios de comunicación: las extensiones del hombre”, donde introduce el concepto de “aldea global” tras prever internet y redes sociales. Reconoce que “el medio es el mensaje”, implicando la ruptura del pensamiento lineal legado por el libro; la disolución espacio-temporal redefiniendo Estado y fronteras; y la sustitución de la razón por sensación debido a la comunicación inmediata electrónica que conecta emociones globalmente.

Este punto marca un cambio radical que permite afirmar que ha comenzado una nueva era humana. Por ejemplo: si lo contemporáneo se define por Estados-Nación (fronteras físicas), ideologías políticas tradicionales e industria pesada capitalista con distinciones sociales clásicas campo-ciudad bajo el Holoceno; esta nueva etapa se caracteriza por la desaparición de fronteras gracias a organismos supranacionales como ONU o UE, bloques regionales y economía globalizada.

Las ideologías propias del siglo XX cedieron terreno al poder de datos y algoritmos que determinan consumismo —el qué consumes define quién eres— mientras que la tecnocracia gana protagonismo. La industria pesada pasó a automatizarse y robotizarse con la industria 4.0; el capitalismo industrial fue reemplazado por un capitalismo cognitivo o digital donde el valor reside en conocimiento y datos más que en objetos físicos (por ejemplo: un coche o reloj valen por su marca o marketing).

La clásica dualidad campo-ciudad desapareció al estandarizarse cultura en megalópolis industriales para sostener “el consumo santo” sin variaciones temporales ni espaciales. Las clases sociales tradicionales colapsaron pues ahora no importan posesión de máquinas o capital sino acceso a datos e información.

En otro plano, el impacto humano sobre la Tierra ha sido tan profundo que el químico Paul Crutzen propuso un nuevo término: Antropoceno. Los humanos han alterado procesos geofísicos naturales mediante modificaciones territoriales, contaminación radiactiva y climática provocada por plásticos y monóxido de carbono; así terminó el Holoceno vigente desde hace unos 12 mil años hasta la revolución industrial.

Desde perspectivas histórica, filosófica y material podemos decir que la contemporaneidad ha concluido. La era posverdad (verdad sintética), postmodernidad o poshistoria junto con la inteligencia artificial como catalizador (“Oose”) han generado una mutación inquietante que provoca temor y desconcierto al despertar riesgos de autoaniquilación humana similar a Skynet desarrollando un instinto de conservación frente al humano como amenaza.

En síntesis: después de rupturas geográficas, económicas, políticas sociales culturales y tecnológicas iniciadas en la Revolución Francesa esta era terminó. El motor que impulsaba lo contemporáneo cambió su combustible, sonido y rumbo; hoy somos solo “un punto conectado en una red global”. Así nace un nuevo capítulo geológico e histórico: Antropoceno en la Edad Digital.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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