Fuente: Listin diario
Alternativas naturales ganan terreno frente a anticonceptivos hormonales en Francia
“Para mí, los anticonceptivos hormonales fueron una verdadera catástrofe”, relata Louise, secretaria municipal de 26 años, a la AFP.
Calcular el periodo de ovulación, medir la temperatura corporal diariamente y analizar las secreciones vaginales son algunos métodos anticonceptivos naturales que atraen a mujeres que desean “liberarse” de las hormonas, aunque exigen un riguroso seguimiento para ser efectivos.
“Para mí, los anticonceptivos hormonales fueron una verdadera catástrofe”, comenta Louise, quien tiene 26 años y trabaja como secretaria municipal.
A los 18 años, optó por el DIU hormonal, que su cuerpo rechazó, luego probó con un implante y sufrió efectos secundarios como aumento de peso, cambios de humor y depresión.
Desde hace seis años decidió regresar a métodos “naturales”: calcular su ciclo y practicar abstinencia durante sus días fértiles.
Como Louise, cada vez más mujeres están dejando atrás los anticonceptivos convencionales. Según la encuesta “Contexto de la sexualidad en Francia” del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Medicina (Inserm), el 7,5% usaba métodos naturales en 2023, frente al 4,6% en 2016.
Entre estos métodos se encuentran el calendario o “Ogino”, basado en calcular el periodo fértil; la temperatura, que implica tomarla a una hora constante todos los días; el método “Billings”, que consiste en observar diariamente el moco cervical para detectar las distintas fases del ciclo; y el sintotérmico, que combina ambas técnicas.
Este renovado interés se explica por un “clima de hormonofobia”, señala Geoffroy Robin, ginecólogo del Hospital Universitario de Lille.
El rechazo u “hormonofobia”, según Robin, comenzó principalmente tras revelarse en 2012 el mayor riesgo asociado a las píldoras de tercera y cuarta generación, y ha sido alimentado desde entonces por desinformación.
En las redes sociales se presenta a los métodos naturales como un modo de “liberarse” de una anticoncepción hormonal que “deteriora la salud”.
En dos décadas, el uso de la píldora entre mujeres francesas de 18 a 49 años bajó drásticamente: de más del 50% en 2005 a 26,8% en 2023, según datos del Inserm.
Cécile Thomé, socióloga del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), apunta además a una tendencia más amplia hacia el bienestar y desarrollo personal, apoyada en la promesa de “controlar el propio cuerpo y conocerse mejor”.
“Quería recuperar mi cuerpo tal como es naturalmente para comprobar que todo funciona correctamente”, explica Elodie Monnier Legrand, empresaria de 30 años.
Después de diez años usando la píldora anticonceptiva, adquirió un anillo conectado que cuesta más de 200 euros para controlar su temperatura y se suscribió a una app que supuestamente identifica su periodo fértil.
Sin embargo, tras un año y medio quedó embarazada dos veces consecutivas. Tras pasar por dos abortos lamenta la poca confiabilidad de este método que “podría haber sido una alternativa muy válida”.
Aunque algunas mujeres tienen éxito con estos métodos naturales, presentan limitaciones y solo deberían ser elegidos por quienes “aceptan el riesgo de embarazo”, advierte el Inserm.
Estas prácticas no funcionan bien en mujeres con ciclos irregulares —una situación que afecta a “una de cada cinco mujeres”, según Robin— mientras que factores como infecciones, micosis, medicamentos (antihistamínicos, paracetamol…) o cambios en horarios laborales pueden alterar la lectura de temperatura o moco cervical.
Al combinar varias técnicas, el método sintotérmico ofrece una tasa de eficacia superior y puede ser adecuado para “muchas mujeres” siempre que estén “bien informadas”, destaca la ginecóloga Danielle Hassoun.
En Francia, algunos profesionales sanitarios —especialmente comadronas— brindan sesiones formativas para sus pacientes.
Sin embargo, dada la alta demanda han surgido alternativas para aprender sobre estos métodos naturales. Laurène Sindicic, abogada, se formó en sintotermia y creó en 2020 la plataforma educativa “Emancipées”.
En esta ofrece cursos teóricos y prácticos fundamentales —ya que “el 100% de las mujeres cometen errores en su primer ciclo”— y vende un seguimiento personalizado durante tres ciclos por cerca de 400 euros (470 dólares).
“No me hubiera animado sola”, confiesa Juliette, de 28 años, quien recibió formación con su comadrona a inicios de 2025 y ahora cuenta con un acompañamiento regular.
“Requiere constancia pero me funciona muy bien”, asegura sin haber tenido “ningún susto” hasta ahora.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario