Fuente: Houston Chronicle
WASHINGTON (AP) — En una tarde nublada de marzo, cuando el presidente Ronald Reagan salió del hotel Washington Hilton para dirigirse a la limusina que lo esperaba, quedó expuesto por apenas unos segundos. Ese breve instante fue suficiente para que un posible asesino apuntara y disparara.
Reagan recibió un impacto en el pecho y estuvo al borde de la muerte. Cuatro décadas y media después, otro hombre armado enfrenta cargos por intentar irrumpir en el salón de baile del mismo hotel durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche. Según las autoridades, el sospechoso efectuó al menos un disparo antes de ser sometido en una situación caótica que obligó a proteger al presidente Donald Trump y a otros altos cargos gubernamentales. El agresor nunca ingresó al salón ni se acercó al presidente.
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