SANTO DOMINGO. Tres décadas después de haber protagonizado uno de los crímenes más atroces en la historia penal de la República Dominicana, Mario José Redondo Llenas abandonó la mañana de este martes el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo-Hombres.
Su salida, programada para las 7:00 a.m., se produce tras el cumplimiento total de la condena de 30 años impuesta por el secuestro y asesinato de su primo, el niño de 12 años José Rafael Llenas Aybar. La orden de “inmediata puesta en libertad” fue emitida el pasado 28 de abril por la jueza Miolany Herasme Morillo, al constatarse que el interno agotó el tiempo máximo de reclusión establecido por la ley.



Un crimen que marcó una época
El caso Llenas Aybar, ocurrido en mayo de 1996, conmocionó a la sociedad dominicana no solo por la crueldad del acto —la víctima recibió 34 puñaladas— sino por el perfil de los involucrados: jóvenes de familias acomodadas que, bajo un plan de extorsión, terminaron con la vida de un pariente cercano.
Junto a Redondo Llenas fue condenado Juan Manuel Moliné Rodríguez, quien cumplió una pena de 20 años como cómplice y recuperó su libertad en 2016.
El cierre de un capítulo judicial
A sus 49 años, Redondo Llenas deja atrás un largo historial de intentos fallidos por obtener la libertad condicional y recursos legales para anular su sentencia. Durante su tiempo en prisión, incluso llegó a calificar el lenguaje de su condena como “vejatorio e inhumano”, reclamos que fueron rechazados de manera sistemática por los tribunales.
Con su salida, se cierra judicialmente un proceso que mantuvo en vilo al país durante diez años de litigios y que transformó para siempre la percepción sobre la criminalidad juvenil y la justicia en el país.







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