Por Humberto Salazar
Cuando alguien me pregunta porque me siento tan tranquilo, en paz y hasta feliz cuando estoy fuera del país, tengo obligatoriamente que decir que muy por encima de estar con mis hijos y mis nietos, la tranquilida me la da no tener que conducir en Santo Domingo en medio de un enjambre de vipedos mal educados, que no tienen respeto por su vida, ni por la de los demás, que andan encaramados en un arma de destrucción masiva llamada motocicleta.
En una noticia de tapa el día de hoy, el periodico Diario Libre titula “Motocicletas dejan más de 200 muertos en primeros 3 meses del 2026 y agravan crisis vial”; a ver si sacamos cuentas: 213 (cifra real) por 4 (cuatro trimestres tiene un año) l cifra proyectada para fin de año es de 852, es decir, solo de motociclistas contaríamos 900 muertos a fin de año, lo cual no es real.
Y es que en el 2025 murieron, según lo publicado en el mismo reportaje, 1,945 personas por accidentes en motocicletas; y entre los años 2021 y 2025 la suma llegó a 9,058 personas muertas por la misma causa, si es por muertos por esa sola razón deberíamos cerrar el país, pues en la pandemia de COVID murieron por el virus alrededor 7,000 personas y el país se cerró.
Para nadie es un secreto que las motocicletas son una plaga que ha inundado nuestras calles sin control, bajo la mirada irresponsable de las llamadas autoridades del país, que han dejado crecer un monstruo que ha crecido tanto, contando con la indiferencia de los que se supone deben imponer el orden, que ahora es inmanejable por la invasión de “padres de familia” de todo tipo, desde mensajeros hasta asaltantes, que se transportan en este tipo de vehículo.
Para ellos la ley no existe, el casco para su seguridad es un adorno, si transportan pasajeros mucho menos existe este instrumento imprescindible para la seguridad de culquiera que se sube en un vehículo de dos ruedas, para los pasajeros, es más día de ayer en Santiago los motoconchistas protestaron porque les quieren obligar a que haya dos cascos en las motos.
No tienen licencia de conducir, no tienen seguro para sus motos, no usan placas para identificarse, violan la ley de tránsito impunemente en la cara de las autoridades, no respetan los semáforos y para ellos las señales de tránsito son un adorno, suben en una moto a dos y tres niños como si fuera un automóvil y hasta los fines de semana usan las carreteras como pistas de carreras.
Todo esto y mucho mas en la cara de los gobiernos de turno, no importa el color partidario todos han apoyado está vagabunderia, que el caos se apodere de nuestras calles y que nuestro país sea ya invivible, y es que en nombre de una democracia mal entendida, y un reclamo de derechos porque son “padres de familia”, hemos dejado que el caos y el desorden sean las leyes en nuestras calles.
¿Quien podría resolver este grave problema? Pues solo un gobierno autoritario que ponga en cintura a todo el mundo en las calles y carreteras de República Dominicana, de repente pienso que si es necesario ya que aparezca otro Trujillo, a ver si la ley y el orden vuelven a imperar en el transito nueva vez, y es que si crearon el problema los politicos de la actualidad están descalificados para resolverlo.









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