ESTADOS UNIDOS.-El Juego de Estrellas 2026 desafió lo visto en la temporada regular, marcada por equipos de la Liga Americana que no lograron imponerse con autoridad.
La victoria por 4-0 de la Liga Americana en la 96ta edición del Clásico de Media Temporada siguió una tendencia de décadas, en la que el más joven de los dos circuitos ha dominado prácticamente por completo, con la excepción del “swing-off” del verano pasado.
Aprovechando un raro titubeo del as de los Filis, el dominicano Cristopher Sánchez, la Liga Americana tomó ventaja temprano y nunca la soltó. Fue la 23ra victoria de la Liga Americana en los últimos 29 Juegos de Estrellas.
Las carreras en esta exhibición, que rindió homenaje al 250mo aniversario del nacimiento de Estados Unidos, fueron impulsadas principalmente por un par de Yankees. Uno de ellos, Cody Bellinger, terminó llevándose el Premio Ted Williams al Jugador Más Valioso.
En la ciudad donde el personaje ficticio Rocky Balboa es tan querido que su estatua se encuentra frente al Museo de Arte, la Liga Americana salió atacando desde el primer momento.
El cubano Yordan Álvarez abrió el camino con un sencillo, Shea Langeliers y Bobby Witt Jr. negociaron bases por bolas para llenar las bases y, con dos outs, llegó el turno de los Yankees.
Bellinger conectó un sólido sencillo al jardín central para remolcar dos carreras, y enseguida su compañero Ben Rice disparó un imparable por el medio del diamante para impulsar otra rayita. De inmediato, la Liga Americana tomó ventaja de 3-0, mientras los aficionados de Filadelfia, ya decepcionados por el segundo lugar de Kyle Schwarber en el Derby de Jonrones, veían a Sánchez sufrir uno de sus escasos tropiezos en casa.
Según Stats Perform, los Yankees se unieron a los Rojos de 1977 (Joe Morgan y Joe Foster) como los únicos equipos con dos jugadores distintos impulsando carreras en la primera entrada de un Juego de Estrellas.
La Liga Americana agregó una carrera de seguro en el octavo inning, cuando el cubano Miguel Vargas, de los sorpresivos Medias Blancas, conectó un jonrón en solitario hacia el segundo nivel del jardín izquierdo.
La ofensiva de la Liga Nacional nunca encontró el ritmo. Dylan Cease, Parker Messick y Michael Wacha no permitieron ni un hit en los primeros compases del encuentro. El astro dominicano Juan Soto rompió el intento de juego sin hits al abrir el cuarto capítulo con un imparable frente a Joe Ryan, pero quedó varado en las bases junto al resto de las estrellas del Viejo Circuito, que siguieron siendo controladas mientras el manager de los Azulejos, John Schneider, recurría a su desfile de lanzadores.
Aunque todo marchaba de maravilla para la Liga Americana, hubo un momento de preocupación en el tercer inning para el mejor equipo del circuito. Un sinker de 97 millas por hora de Riley O’Brien golpeó a la creciente estrella dominicana Junior Caminero en la parte externa de la mano izquierda. Caminero cayó al suelo con evidentes gestos de dolor y abandonó el terreno para someterse a radiografías. Afortunadamente, los estudios resultaron negativos y seguramente provocaron un gran suspiro de alivio en San Petersburgo.
A diferencia del espectacular cierre de Jordan Walker en el Derby de Jonrones la noche anterior, esta vez no hubo una lluvia de cuadrangulares. Pero, al fin y al cabo, tratándose de Estados Unidos, no faltaron los fuegos artificiales. Antes del quinto inning, un vistoso espectáculo pirotécnico fue acompañado por la emotiva interpretación de Ray Charles de “America the Beautiful”, utilizada en la Serie Mundial del 2001. Antes del juego, Patti LaBelle, la legendaria “Madrina del Soul” nacida en Filadelfia, ofreció una memorable interpretación en vivo del himno nacional.
Con jugadores usando micrófonos durante el encuentro, el tradicional homenaje de “Stand Up To Cancer”, acompañado por una interpretación en vivo de “I’ll Be There” por Boyz II Men, y la gran cantidad de sustituciones, el Juego de Estrellas volvió a ser una oportunidad para detenerse y apreciar el lugar que ocupa el béisbol en nuestras vidas. El marcado ambiente patriótico también permitió recordar el papel especial que este deporte ha desempeñado en la historia y evolución de Estados Unidos. Fue una gran fiesta de cumpleaños, y el resultado quedó en manos de la Liga Americana.









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