Fuente: Listin diario
El alergólogo Guillermo Ángeles Fernández señala que en ocasiones se vincula la falsa alergia con la resistencia a los antibióticos.
El doctor Guillermo Ángeles Fernández, especialista en alergología e inmunología clínica, comenta que la frase que más escucha en consultas, emergencias y quirófanos es "soy alérgico a la penicilina", aunque en la mayoría de los casos no es verdad. Esto tiene repercusiones tanto para el paciente como para la lucha contra la resistencia a los antibióticos, uno de los mayores problemas de salud pública del siglo XXI.
El experto presenta los estudios más recientes sobre diagnósticos erróneos de alergia a la penicilina, la resistencia a los antibióticos y, en el caso de República Dominicana, el problema de la automedicación y la venta de antibióticos sin receta.
Según detalla, el reto en República Dominicana radica en que sigue siendo muy habitual la automedicación y la adquisición de antibióticos sin prescripción médica, pese a que la ley lo prohíbe.
Los errores más frecuentes entre las personas consisten en tomar antibióticos para tratar gripes y resfriados, enfermedades causadas por virus frente a las cuales estos medicamentos no son efectivos.
¿Qué riesgos tiene consumir antibióticos sin necesidad?
Además de automedicarse, las personas suelen interrumpir el tratamiento cuando se sienten mejor o compartir los antibióticos con familiares y amigos. "Cada uno de estos hábitos contribuye a que, cuando realmente se necesiten, puedan no funcionar", advierte el especialista.
¿Es posible determinar con certeza si alguien es alérgico o no?
"Sí, y esa es una buena noticia", responde el doctor. Explica que el alergólogo evalúa la historia clínica y, según el nivel de riesgo, puede ordenar pruebas cutáneas o realizar una prueba controlada de exposición al medicamento, siempre bajo supervisión médica. A este procedimiento se le denomina "desetiquetado": eliminar del historial una alergia inexistente y devolver al paciente acceso a los tratamientos más adecuados.
A continuación, preguntas y respuestas con el doctor Guillermo Ángeles Fernández:
¿Con qué frecuencia ocurre la alergia a la penicilina?
Es mucho menos común de lo que se piensa. Cerca del 10 % de la población afirma ser alérgica a la penicilina, pero cuando un especialista evalúa a esos pacientes, menos del 1 % resulta serlo realmente, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC). Esto significa que nueve de cada diez personas etiquetadas podrían tomar penicilina sin inconvenientes.
¿Cómo se explican erupciones cutáneas y otras reacciones?
Existen varias causas frecuentes. La primera es una erupción durante la infancia: muchos niños presentan manchas cutáneas mientras toman amoxicilina, pero generalmente se deben a infecciones virales y no al medicamento. También se confunden con alergia efectos adversos como náuseas, diarrea o dolor abdominal, molestias típicas de los antibióticos pero no reacciones alérgicas. En ocasiones, se hereda la creencia familiar: "mi madre es alérgica" no implica necesariamente que usted también lo sea.
¿Puede desaparecer una alergia real?
Sí. Incluso quienes han tenido reacciones alérgicas inmediatas pueden dejar de ser alérgicos con el tiempo, ya que, según los CDC, los anticuerpos responsables disminuyen y muchos pacientes toleran estos antibióticos años después. El inconveniente es que una vez registrada esta etiqueta en el historial médico rara vez se revisa y permanece durante toda la vida.
¿Se debe informar al médico sobre una supuesta alergia a la penicilina?
Aunque parezca una precaución inofensiva, no lo es. Si el médico no puede usar penicilina ni sus derivados, debe recurrir a antibióticos alternativos que suelen tener un espectro más amplio, ser menos eficaces para ciertas infecciones, resultar más costosos y provocar más efectos secundarios.
¿Cuáles son los riesgos asociados a ser etiquetado como alérgico a la penicilina?
Están bien documentados. Un estudio importante publicado en el British Medical Journal encontró que registrar alergia a penicilina se asocia con mayor riesgo de infecciones por estafilococo resistente a meticilina y Clostridioides difficile, bacteria causante de diarreas graves. En cirugía, pacientes tratados con antibióticos secundarios debido a esta etiqueta tienen aproximadamente un 50 % más probabilidades de padecer infecciones en la herida quirúrgica, según una revisión científica en PubMed Central. Una alergia inexistente puede traducirse en infecciones más graves, hospitalizaciones prolongadas y mayores costos.
¿Por qué relacionar la falsa alergia con la resistencia a los antibióticos?
Porque forma parte de un problema mayor: el uso excesivo e inapropiado de antibióticos. Cada vez que se emplea un antibiótico sin necesidad o uno más potente del requerido, las bacterias tienen nuevas oportunidades para adaptarse y volverse resistentes. Esto es lo que se conoce como resistencia antimicrobiana.
¿qué dimensión tiene este problema?
Es alarmante. Según un estudio internacional divulgado por la Universidad de Oxford, las bacterias resistentes causaron directamente 1,14 millones de muertes globales en 2021; esa cifra podría ascender a 1,91 millones anuales hacia 2050. La Fundación Wellcome estima que hasta ese año serán 39 millones las muertes atribuibles directamente a esta problemática.
¿Es un proceso complicado determinar si alguien es realmente alérgico?
Cada vez menos. El ensayo clínico internacional Palace demostró que en pacientes con bajo riesgo administrar una dosis oral directa de penicilina bajo vigilancia médica resulta tan seguro como el método tradicional con pruebas cutáneas. Solo un 0.5 % presentó reacción positiva, informó el Centro Médico de la Universidad Vanderbilt. Para seleccionar pacientes de bajo riesgo utilizamos herramientas validadas como la escala PEN-FAST.
¿Qué recomienda a quienes creen ser alérgicos a la penicilina?
Que soliciten una evaluación por un alergólogo sin esperar a enfrentar una infección grave o cirugía. Es importante intentar recordar qué ocurrió: qué medicamento tomaron, qué síntomas presentaron, cuánto tardaron en aparecer y cuántos años han pasado desde entonces. Esta información es muy valiosa. Y algo fundamental: nunca prueben por cuenta propia si toleran penicilina; siempre debe hacerse bajo supervisión médica.
¿Y respecto al uso general de antibióticos?
No tomarlos sin receta ni emplearlos para gripes, resfriados o mayoría de dolores de garganta que suelen ser virales. Si se prescriben, completar siempre el tratamiento según indicaciones; no guardar sobrantes ni compartirlos.
¿Qué rol juegan los profesionales sanitarios?
Uno esencial. Debemos indagar detalladamente sobre cada posible alergia antes de registrarla para distinguir entre alergia verdadera, intolerancia o efecto adverso. Conviene derivar al alergólogo a pacientes con esta etiqueta sobre todo antes de cirugías programadas o tratamientos prolongados. Hay que prescribir antibióticos únicamente cuando estén indicados, usando el espectro más estrecho posible y durante el tiempo necesario. Y cuando se descarte una alergia, actualizar el historial para evitar que reaparezca esa etiqueta.
¿Qué mensaje final desea transmitir?
La penicilina fue uno de los grandes avances médicos modernos y sigue siendo uno de los antibióticos más eficaces y seguros disponibles. Renunciar a ella por una alergia inexistente y desperdiciar antibióticos por mal uso nos pone en riesgo a todos. Aclarar posibles alergias dudosas y usar responsablemente los antibióticos son dos acciones simples que protegen su salud, la de su familia y las futuras generaciones. Ante dudas consulte siempre a su alergólogo.








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