Fuente: Jennifer Hansler/jennifer_hansler@cnnespanol.cnn.com
El Departamento de Estado de Estados Unidos asignó millones de dólares, originalmente destinados a promover los derechos humanos, para apoyar causas vinculadas a la extrema derecha, entre ellas los derechos de los afrikáneres en Sudáfrica, la protección de las "normas de la civilización occidental" y el registro del "retroceso" en Europa en relación con la migración masiva, según reveló una fuente familiarizada con el tema a CNN.
De acuerdo con dicha fuente, estos fondos, provenientes de los casi US$ 177 millones del Fondo para la Democracia, fueron comprometidos a pesar de las preocupaciones y objeciones planteadas por el principal demócrata de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Su vencimiento estaba previsto para el miércoles, último día del año fiscal.
Estas causas reflejan cambios más amplios impulsados por la administración Trump, que se distancian de la defensa tradicional de los derechos humanos para enfocarse en cuestiones como la supuesta represión de la libertad de expresión y la migración masiva en Europa, además de los denominados "derechos naturales". Dos de las subvenciones propuestas están dirigidas a Brasil y Sudáfrica, países con los que la administración ha tenido enfrentamientos gubernamentales; una tercera se focaliza en Nigeria, donde se ha denunciado una "masacre" contra cristianos.
Este caso representa otro ejemplo de cómo la administración evita al Congreso en materia presupuestaria, luego de su decisión de cancelar US$ 810 millones previamente asignados por el Legislativo para refugiados, inmigrantes y otros servicios.
Habitualmente, los recursos del Fondo para la Democracia se utilizan para respaldar programas en naciones autoritarias o con democracias limitadas, según indicó la fuente. Sin embargo, las subvenciones propuestas —cuyos detalles fueron publicados inicialmente por The Guardian— incluyen financiamiento para programas en Europa y Reino Unido.
Consultado sobre este tema, un portavoz del Departamento de Estado que prefirió mantener su anonimato señaló que se habían cumplido los requisitos para notificar al Congreso.
"El presidente se comprometió a combatir la dañina agenda progresista que tanto perjuicio ha causado a nuestra nación y al mundo", afirmó Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado. "Nunca nos disculparemos por defender la civilización occidental, oponernos a la censura, poner fin a la era de migración masiva y actuar contra la discriminación racial patrocinada por el Gobierno en Sudáfrica".
Según la fuente consultada, el secretario de Estado Marco Rubio firmó un memorando para comprometer los fondos pese a las retenciones vigentes. La senadora Jeanne Shaheen, destacada miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, había retenido 10 propuestas de adjudicación por un total de US$ 22 millones.
La fuente también indicó que estas subvenciones cuentan con el respaldo de altos funcionarios en la Casa Blanca, incluyendo al vicepresidente J. D. Vance. La Casa Blanca derivó las consultas al Departamento de Estado.
"El Congreso asignó fondos al Fondo para la Democracia de forma bipartidista para apoyar a defensores de derechos humanos, asistir a víctimas de violaciones y promover el desarrollo democrático en el extranjero", expresó Shaheen en un comunicado.
"Al evadir al Congreso, la administración Trump está utilizando recursos públicos para impulsar organizaciones y programas extremistas en democracias consolidadas", añadió la demócrata por Nuevo Hampshire. "Esto representa un desperdicio de fondos y debilita los valores estadounidenses y nuestras relaciones con socios democráticos, incluidos nuestros aliados europeos".
Entre las subvenciones propuestas que fueron retenidas figura una destinada a combatir supuestos abusos judiciales y censura en Brasil. La administración Trump tuvo enfrentamientos con el gobierno de Lula da Silva e impuso sanciones al magistrado brasileño Alexandre de Moraes, presidente del juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado de Trump. Estas sanciones fueron levantadas en diciembre. No obstante, Estados Unidos también revocó la visa al embajador brasileño en EE.UU., mientras Donald Trump se reunió con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño y candidato presidencial.
Otras subvenciones planteadas están dirigidas a Europa e incluyen una dotación de US$ 5 millones para apoyar el desarrollo de "una alianza civilizatoria europea mediante investigación, debates públicos y reformas políticas destinadas a proteger la libertad de expresión, competencia política y soberanía nacional".
Altos funcionarios gubernamentales —entre ellos Vance— han criticado duramente a países europeos acusándolos de retroceder en materia de libertad de expresión mientras se reunían con figuras políticas europeas vinculadas a la extrema derecha.
Samuel Samson, alto funcionario designado en la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado, defendió el año pasado la necesidad de contar con "aliados civilizatorios" en Europa.
"Nuestra aspiración es que tanto Europa como Estados Unidos puedan reafirmar su compromiso con nuestra herencia occidental y que las naciones europeas cesen la instrumentalización gubernamental contra quienes buscan defenderla", escribió.
La Oficina mencionada ha sufrido cambios significativos bajo el segundo mandato de Trump.
Como informó CNN el año pasado, el Departamento exigirá a sus diplomáticos describir prácticas relacionadas con políticas sobre diversidad, equidad e inclusión (DEI), facilitación supuesta de migración masiva y financiamiento público a medicamentos abortivos como "violaciones a los derechos humanos" en su próximo informe anual. Este documento también pondrá énfasis en los "derechos naturales", como la libertad de expresión —según explicó un funcionario entonces— en una medida probablemente dirigida contra aliados tradicionales europeos por presuntas restricciones a esa libertad.








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