Fuente: Listin diario
Con 48 años, Carlos Peña no aparenta ser alguien que dejó el béisbol hace más de una década. Su físico aún refleja las marcas del jugador que durante 14 campañas recorrió los campos de las Grandes Ligas y conectó un total de 286 jonrones.
Aunque se retiró oficialmente en 2015 tras disputar su último encuentro en 2014 con los Rangers de Texas, firmó un contrato simbólico por un día con los Rays de Tampa Bay.
La disciplina que lo acompañó durante su trayectoria continúa siendo parte de su vida cotidiana. Peña relata que asiste al gimnasio casi todos los días, adapta sus entrenamientos según sus necesidades y se esfuerza por mantenerse activo.
Detrás de esta exigencia física hay algo más que el simple deseo de conservar una buena figura: su intención es convertirse en un referente para las nuevas generaciones que crecen alrededor del béisbol.
Esa misma inquietud lo ha impulsado a mantenerse ligado al deporte desde otros ámbitos. Tras su retiro, se dedicó al análisis televisivo y actualmente colabora con los Cubs de Chicago a través de Marquee Sports Network, donde también realiza tareas de producción. Allí comparte espacio con figuras como Cliff Floyd, Mike Sweeney y Dexter Fowler.
“La televisión es una extensión de una cualidad que siempre he considerado fundamental en el béisbol: la capacidad para crear, interpretar y descubrir nuevas formas de contar el juego”, comentó Peña al Listín Diario durante una entrevista para la sección Palco de Grandes Ligas, conducida por el editor deportivo Héctor J. Cruz.
Sin embargo, su curiosidad va más allá del terreno y las cámaras. Una experiencia que lo marcó profundamente fue trabajar en Cooperstown, donde tuvo acceso a algunas de las piezas más emblemáticas en la historia del béisbol. Entre las reliquias que pudo conocer y presentar estuvieron los spikes de Roberto Clemente, un bate de Babe Ruth y el guante de Juan Marichal.
“Me sentí como un niño. Estar allí y poder tocar esos objetos pertenecientes a esas leyendas fue como un sueño”, agregó Peña.
Transformaciones en MLB
Hoy observa el béisbol desde la óptica de un juego que evoluciona rápidamente. Peña valora positivamente varias de las modificaciones implementadas por las Grandes Ligas para reducir los tiempos muertos y hacer el espectáculo más ágil, especialmente ante la necesidad de captar la atención de las nuevas generaciones.
No obstante, establece un límite en esa revolución tecnológica: considera que la tecnología debe asistir al árbitro, pero no sustituirlo.
Su postura frente al sistema ABS es clara; prefiere que la tecnología determine directamente si un lanzamiento es bola o strike, en lugar de utilizar un sistema de desafíos que, irónicamente, puede prolongar aún más un partido que busca ser más rápido.
Reconoce, sin embargo, que los desafíos también aportan un componente entretenido para los seguidores del juego.
Peña tampoco apoya un béisbol completamente automatizado. Cree indispensable la presencia del árbitro y apuesta por combinar la experiencia humana con herramientas tecnológicas.
Su inquietud surge cuando la tecnología se convierte en una manera de exhibir públicamente el error arbitral. Para el exjugador, no debería exponerse cada vez que una repetición demuestra una decisión equivocada tomada por el umpire.
“Con el ABS estamos diciéndole constantemente a los árbitros que se equivocaron; siento que sería mejor si la tecnología fuera quien determina directamente si el pitcheo es bola o strike”, afirmó el expelotero.
La velocidad del juego moderno refuerza su argumento. Hay jugadas que suceden en fracciones de segundo y resultan prácticamente imposibles de juzgar con precisión absoluta a simple vista. Por ello considera inadmisible que una Serie Mundial pueda definirse por un error humano cuando existen herramientas capaces de ayudar a esclarecer lo ocurrido.








Agregar Comentario