Fuente: Alfredo Martínez/alfredo_martinez@sport.es
Con el capítulo Julián Álvarez cerrado debido a la firme negativa del Atlético de Madrid a vender al delantero argentino, principal objetivo, Deco se apresuró a activar otras opciones antes del cierre del mercado. Con poco tiempo disponible, propuso a Hansi Flick diversas alternativas para reforzar la delantera de esta temporada.
Entre esas opciones, planteó la posibilidad de incorporar a Gabriel Jesús. El atacante brasileño ya había despertado interés en el Barcelona hace diez años, cuando aún jugaba en Brasil y fue finalmente fichado por el Manchester City.
Su estilo era muy valorado en Can Barça y actualmente no contaba con la confianza de Mikel Arteta en el equipo inglés, campeón de la Premier League, teniendo un papel muy secundario. Otro factor que influyó en la elección del delantero carioca fue el bajo coste de la operación para su trayectoria, experiencia y calidad: apenas 10 millones de euros. Además, su salario se redujo y representaba casi nulo riesgo financiero.
Antes de incorporarse al Barcelona, varios clubes árabes mostraron interés por él y, si no lograra adaptarse al estilo blaugrana, es probable que la próxima temporada emigre a Arabia Saudí, recuperando así la inversión realizada. La operación con Gabriel Jesús implica muy poco riesgo económico para el Barcelona y se considera segura: si rinde bien, se queda; si no convence, su destino será Arabia Saudí.
En los primeros encuentros de la temporada, hasta ahora, el brasileño ha demostrado que Deco tenía razón. En los cuatro partidos en los que Hansi Flick le dio minutos desde el banquillo —con solo 41 minutos disputados— el nuevo '9' respondió con su característico olfato goleador, anotando goles decisivos contra el Feyenoord en Champions y ante el Racing en LaLiga.








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