Fuente: Listin diario
"Debemos acercarnos a los votantes y explicarles cuáles son sus derechos, porque el gobierno no siempre lo hace", afirma a la AFP esta joven de 22 años integrante de la organización de derechos civiles Black Voters Matter Fund (El voto negro importa).
Con folletos en mano, Tierra Hollis recorre casa por casa la ciudad de Macon como parte de una campaña destinada a movilizar a votantes que podrían sentirse desanimados por las recientes leyes electorales en Georgia, al sur de Estados Unidos.
"Debemos acercarnos a los votantes y explicarles cuáles son sus derechos, porque el gobierno no siempre lo hace", repite esta joven de 22 años perteneciente a la organización Black Voters Matter Fund.
Junto a su compañera Octavia Brooks, anima a sus vecinos a ejercer su derecho al voto, a pocas semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
La reforma del sistema electoral se ha convertido en un tema polémico antes de los comicios del 3 de noviembre.
El presidente Donald Trump insiste repetidamente en la necesidad de modificar las modalidades de voto en Estados Unidos para garantizar la integridad del escrutinio, mientras que las organizaciones de derechos civiles sostienen que las nuevas leyes electorales restringen el acceso a los votantes.
Desde que perdió su intento de reelección en 2020, el republicano Trump acusó a sus rivales demócratas de orquestar un fraude electoral. Sin embargo, en Georgia las autoridades imputaron al propio Trump por intentos ilegales de revertir los resultados electorales.
Estos cargos fueron retirados tras el triunfo de Trump en 2024.
– "Transparencia e integridad" –
En Estados Unidos, los procesos electorales se organizan a nivel local.
Desde 2021, varios estados han aprobado decenas de leyes electorales calificadas como "restrictivas" que provocan la supresión del voto, según el Brennan Center for Justice.
Solo este año, nueve estados sancionaron 12 de estas normativas, según dicho grupo defensor de derechos.
Georgia, gobernado por republicanos, ha implementado una serie de medidas similares, como exigir más documentos de identidad para votar.
Una de las disposiciones más controvertidas en las nuevas leyes de Georgia penaliza ofrecer comida o agua a los votantes que hacen largas filas afuera de los centros electorales, algo habitual en zonas urbanas densamente pobladas.
Según asociaciones defensoras de derechos civiles, estas medidas afectan desproporcionadamente a votantes afroestadounidenses y trabajadores.
"No tenemos tiempo para regresar con otros documentos a la oficina electoral del condado cuando generalmente tenemos dos empleos solo para llevar comida a la mesa", denuncia Wanda Mosley, directiva del Black Voters Matter Fund.
"Todo esto busca mantener a las personas negras y morenas en su lugar", señala, agregando que siente que el Partido Republicano intenta volver a una época de segregación racial en la historia estadounidense.
Los republicanos en Georgia rechazan esas acusaciones y consideran que las reformas son necesarias para combatir el supuesto fraude electoral.
"Lo veo como algo positivo para la transparencia y la integridad electoral", asegura el legislador georgiano John LaHood.
– "Destruir la democracia" –
Las nuevas leyes en Georgia también exigen que el estado adopte para 2028 un sistema de votación sin códigos QR, alineándose con los deseos de Trump, quien afirma regularmente sin pruebas que las máquinas electorales fueron manipuladas para alterar los resultados de 2020.
Noah Beck, encargado de organizar las elecciones en el condado Polk (con 30,000 votantes), asegura que las máquinas son confiables al 100%, pero está abierto a cualquier cambio que ayude a ganar la confianza del electorado.
"Odio que las leyes electorales se politicen porque al final nuestro objetivo es común: queremos elecciones seguras", añade.
Para Carol Anderson, profesora especializada en estudios afroestadounidenses en la Universidad Emory en Atlanta, el argumento de que estas reformas buscan recuperar la confianza tras acusaciones infundadas sobre la integridad del escrutinio es "pernicioso".
"Lo que realmente ocurre es un intento por destruir la democracia al impedir que ciudadanos estadounidenses puedan votar", sostiene.
Octavia Brooks incentiva a los votantes. "Cuando mi abuela era joven no le permitían votar", recuerda. "Por eso personas como yo salen a la comunidad para dar ejemplo y hacer saber que está bien expresar su opinión".








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