Fuente: Lency Alcántara/lency_alcantara@hoy.com.do
Frente a la propuesta del presidente de la República de sustituir el término "empleada doméstica" por "empleada del hogar", la Asociación de Trabajadoras del Hogar valora positivamente la iniciativa, aunque destaca que el cambio real y profundo consiste en garantizar los derechos laborales y humanos esenciales para este sector.
Elena Pérez, secretaria general de la entidad, explicó que prefieren el término "trabajadoras del hogar" porque, a su juicio, "quienes se doméstican son los animales y nosotros somos personas, y las personas se educan". Aunque reconocen como acertado que el mandatario considere despectivo el término anterior, recalcan que la prioridad debe ser la dignificación a través del respeto y cumplimiento de las garantías laborales.
Principales demandas del sector:
Seguridad social y maternidad: Denuncian que situaciones como el embarazo aún provocan despidos automáticos sin protección alguna, además de la falta de acceso al sistema de salud.
Jornada laboral y contratos: Reclaman el respeto a una jornada laboral máxima de ocho horas diarias y la obligatoriedad de contar con un contrato escrito que detalle todas las condiciones laborales.
Salario justo: Señalan que el salario mínimo vigente no es suficiente para cubrir la canasta básica familiar.
Convenio 189 de la OIT: Solicitan la implementación formal de este convenio, ratificado por el país en 2015 pero que hasta ahora no tiene aplicación efectiva.
En cuanto al debate sobre los uniformes
Sobre la controversia respecto al uso obligatorio o la eliminación de uniformes, Pérez manifestó que "la fiebre no está en la sábana". Indicó que las trabajadoras no tienen problema en usarlos — comparándolos con otras profesiones como medicina o enfermería — y reiteró que lo realmente perjudicial es la desigualdad en derechos frente a otros grupos laborales del país.








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