Fuente: Esteban García Marcos/esteban_garcia_marcos@larazon.es
El empresario plantea que la automatización laboral contribuya a financiar las pensiones y defiende la recaudación de fondos para apoyar a quienes pierdan ingresos debido a la sustitución por máquinas.
Cuando una empresa reemplaza a un empleado con una máquina, el ahorro no solo implica el salario. Ese empleo también generaba aportaciones destinadas a financiar prestaciones sociales. Bill Gates propone que al decidir automatizar se tenga en cuenta el dinero que deja de ingresar en esos sistemas cuando desaparece una nómina.
El cofundador de Microsoft sugiere imponer a los trabajos realizados por robots una contribución equivalente a la que corresponde al trabajo humano. Su argumento se centra en las pensiones: si los trabajadores activos sostienen a los jubilados, la sustitución de esos empleados plantea la cuestión de quién continuará pagando.
Su propuesta requiere establecer cómo medir una tarea automatizada y qué monto debería aportar la empresa por ella. Para convertir esta idea en norma, sería necesario transformarla en obligaciones específicas. Gates aboga por modificar los incentivos fiscales para que el ahorro empresarial considere también ese costo social.
El costo de sustituir una nómina
El avance en la programación ayuda a comprender su preocupación por la automatización. En una entrevista con Ezra Klein publicada por The New York Times el 29 de septiembre de 2026, Gates detalló su propuesta: definir una unidad de trabajo y aplicar el mismo impuesto FICA tanto si lo realiza una persona como un robot. De esta forma, busca mantener la contribución vinculada al trabajo independientemente de quién lo realice. "¿Por qué deberíamos favorecer tanto la eliminación de ese empleo?", se cuestionó.
Los impuestos FICA se aplican sobre las nóminas en Estados Unidos para financiar la Seguridad Social y Medicare, el programa de seguro médico. Según el IRS, la parte destinada a Seguridad Social es del 6,2% tanto para el empleado como para el empleador, con un límite anual sobre el salario sujeto a este gravamen. Medicare añade un 1,45% para cada parte como tasa general. Trabajador y empresa contribuyen por separado.
Adaptar esta referencia a la automatización presenta desafíos prácticos. Una herramienta puede asistir a un empleado sin eliminar su puesto, mientras otra puede asumir las tareas de varias personas. Para diseñar el cobro sería necesario definir qué trabajo se considera sustituido. La rapidez del cambio aumenta la presión sobre una discusión que demanda criterios medibles.
Quién asume el costo de la transición
En un ensayo publicado en Gates Notes, Gates amplía la propuesta incluyendo tokens —las unidades con las que se procesa contenido en estos modelos— y robots. Busca recaudar fondos para formación y protección social, además de moderar el incentivo para reemplazar personas. También aboga por diseñar este tributo de modo que preserve usos beneficiosos, como abaratar la medicina y la educación. Su inquietud es que las necesidades de apoyo crezcan mientras quienes lo requieren trabajan menos y pagan menos impuestos.
Al analizar los empleos más vulnerables conviene diferenciar entre tareas automatizables y puestos que desaparecen. Un estudio conjunto de la Organización Internacional del Trabajo y el instituto polaco NASK, publicado en mayo de 2025, estimó que uno de cada cuatro empleos en el mundo tenía cierta exposición potencial a la IA generativa. Los autores consideran más probable que cambie el contenido de muchos puestos y recuerdan que esa exposición no mide despidos reales: numerosas tareas aún requieren intervención humana.
Gates introduce otra posibilidad en el debate sobre el futuro laboral: reservar ciertas actividades para personas, apoyadas tecnológicamente cuando sea útil. Entre los ejemplos que menciona están la educación y los cuidados. La decisión dependería tanto del valor del trato humano como de las opciones para cambiar de oficio quienes pudieran perder su empleo.
Una empresa que automatice necesitaría identificar qué tareas generan esa nueva obligación y cómo calcularla. Un trabajador afectado debería saber qué tipo de ayuda recibiría y durante cuánto tiempo. Estas cuestiones definirían cómo se reparte el ahorro logrado al sustituir trabajo humano y qué protección llega a quienes dejan de percibir ingresos por ello.








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