Fuente: Mayelin Acosta Guzmán/mayelin_acosta_guzman@hoy.com.do
Santiago. La estabilidad macroeconómica ya no puede ser el objetivo final de la política económica en América Latina y el Caribe, afirmó el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Manuel Salazar-Xirinachs, quien planteó que los países deben combinar estabilidad con crecimiento, inversión e innovación.
En la apertura del cuadragésimo primer período de sesiones de la Cepal, Salazar-Xirinachs destacó que América Latina y el Caribe ha aprendido, a partir de experiencias dolorosas, la importancia de la estabilidad macroeconómica, y consideró que, en términos generales, esta es una lección bien asimilada.
“Pero la estabilidad no puede ser el punto final de la política macroeconómica”, advirtió.
El secretario ejecutivo de la Cepal señaló que la región requiere economías estables que además sean capaces de crecer, invertir, innovar y responder a choques cada vez más frecuentes.
“Necesitamos recuperar espacio para la política. Fortalecer la capacidad fiscal. Movilizar recursos para el desarrollo. Proteger la inversión pública. Mejorar la calidad del gasto”, propuso.
También hizo un llamado a integrar de manera mucho más efectiva las políticas macroeconómicas con las productivas, sociales y de integración.
“Estabilidad por un lado, y crecimiento y transformación por otro, no son objetivos contrapuestos. Necesitamos ambos”, afirmó.
Salazar-Xirinachs explicó que esta perspectiva es lo que en la Cepal denominan una “macroeconomía para el desarrollo”, aclarando que se trata de una postura conceptual y no simplemente un término.
Esta propuesta forma parte de la reflexión de la Cepal sobre las condiciones actuales para el desarrollo en América Latina y el Caribe, en un contexto que, según el secretario ejecutivo, demanda gestionar transformaciones y fortalecer la capacidad de acción de los países.
En su discurso inaugural, Salazar-Xirinachs señaló que la región sigue enfrentando tres trampas del desarrollo identificadas por la Cepal: baja capacidad para crecer; alta desigualdad, poca movilidad social y débil cohesión social; así como instituciones débiles y gobernanza ineficaz.
Entre 2016 y 2025, agregó, la región tuvo un crecimiento promedio anual cercano al 1,3 %, una cifra que calificó como motivo de preocupación para los países.
“El crecimiento económico no lo es todo, pero sin un crecimiento alto y sostenido resulta muy difícil impulsar los cambios que nuestras sociedades necesitan”, expresó.
Vinculó dicho crecimiento con la generación de empleo de calidad, la reducción de la pobreza, la construcción de infraestructura, el financiamiento de sistemas educativos, sanitarios y de protección social, así como con el aumento de la productividad.
“No se trata solo de crecer por crecer, sino de crecer para transformar. El desarrollo es transformación”, afirmó.
Para Salazar-Xirinachs, el debate sobre política macroeconómica debe estar estrechamente relacionado con esa capacidad transformadora, de modo que la estabilidad económica pueda coexistir con políticas orientadas al crecimiento y al desarrollo.








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