Fuente: Hoy Digital
Las redes eléctricas se han convertido en el eje central de la estrategia para alcanzar un sistema energético eficiente y competitivo en la región, según los panelistas que participan en la XI Semana de la Energía que se celebra en República Dominicana.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que la región requiere una inversión anual de alrededor de US$50,000 millones en energía, mientras que el Banco Mundial (BM) sitúa la cifra necesaria para energía limpia hacia 2035 en más de US$200,000 millones anuales.
No obstante, para atraer inversión privada no bastan los incentivos; también se necesitan reglas claras, coinciden Marcela Silva, directora regional de Infraestructura para América Latina y el Caribe del BM, y Ana María Ibáñez, vicepresidenta de Sectores y Conocimiento del BID. Ambas destacan que la previsibilidad regulatoria, tarifas sostenibles, reducción de riesgos y seguridad jurídica son fundamentales para captar capital a largo plazo.
Ibáñez señaló como prioridades ampliar el acceso a energía asequible, fortalecer las redes eléctricas, facilitar la inversión privada y aprovechar el potencial de minerales críticos.
Por su parte, Silva advirtió que la inversión anual en energía limpia debe incrementarse considerablemente, al tiempo que se robustecen las redes y se establecen condiciones regulatorias propicias para atraer capital privado.
Este aspecto resulta especialmente importante para República Dominicana: integrar energías renovables sin expandir y modernizar las redes podría convertirse en un cuello de botella.
Sin embargo, se señala que la principal limitación será la inversión. Según los panelistas, la integración regional vuelve a cobrar relevancia, ya que interconectar mercados permite compartir excedentes, contar con capacidad de respaldo y disminuir costos.








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