Actualidad

Navi Pillay, una vida dedicada a la defensa de la Justicia desde el apartheid hasta Gaza

9499325664
Pillay, galardonada hoy con el premio Nobel de la Paz, encarna a una verdadera heroína de la Justicia.

Fuente: Listin diario

De ascendencia tamil, Navi Pillay nació en 1941 en Durban, Sudáfrica, en una familia muy humilde con siete hijos, que subsistía gracias al trabajo de su padre como conductor de autobús y que, al igual que la población negra, padecía la discriminación impuesta por el régimen del apartheid.

Pillay, galardonada hoy con el premio Nobel de la Paz, encarna a una verdadera heroína de la Justicia. Desde muy joven creyó en la posibilidad de hacer respetar los derechos humanos en todo momento, comenzando en Sudáfrica, donde nació, se formó como abogada y combatió el apartheid; extendiendo su lucha luego al genocidio de Ruanda y a los crímenes durante la guerra civil en Sri Lanka y Gaza.

Proveniente de una familia tamil, nació en 1941 en Durban (Sudáfrica), en un hogar modesto con siete hermanos, sostenido por el trabajo de su padre como conductor de autobús y afectado por la discriminación racial del apartheid, al igual que la población negra.

Pillay fue pionera en numerosos aspectos, no solo en su país sino a nivel mundial. Fue la primera mujer sudafricana en establecer un bufete de abogados en Natal (1967), provincia donde nació y estudió, aunque bajo un sistema segregado racialmente que clasificaba a las personas "de color", categoría a la que ella pertenecía.

Tras superar esta primera barrera, emprendió otra lucha: defendió a activistas contra el apartheid, denunció torturas y veló por los derechos de los prisioneros políticos recluidos en la prisión de máxima seguridad de Robben Island.

Su esposo, Gaby Pillay, también abogado y activista contra el apartheid, fue detenido en varias ocasiones por sus actividades.

La vida de Pillay durante ese periodo presenta ciertos paralelismos con la trayectoria de Mahatma Gandhi, quien tras estudiar derecho llegó a Sudáfrica aproximadamente setenta años antes y se comprometió intensamente con la defensa de la comunidad india frente a la discriminación racial.

TRA Podcast Studios

En relación a esos años, Pillay ha comentado que solía pensar que el apartheid no sería erradicado mientras viviera; sin embargo, fue el respaldo colectivo de personas alrededor del mundo, incluidos niños, lo que posibilitó la caída de ese cruel sistema.

Por eso siempre ha destacado que "si eso se logró, también es factible construir un mejor sistema para proteger los derechos humanos".

Tras la abolición del apartheid y una especialización en la Universidad de Harvard, en 1995 Pillay fue nombrada como la primera magistrada “de color” del Tribunal Superior de Sudáfrica. Ese mismo año fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional creado para juzgar los crímenes cometidos durante el genocidio de Ruanda.

Ejerció ese cargo durante ocho años; siendo única mujer durante la primera mitad del periodo y posteriormente presidenta del tribunal.

Los libros jurídicos destacan su papel fundamental en un fallo que estableció que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos genocidas, un precedente histórico para el derecho penal internacional.

Además de su inteligencia y disciplina, quienes han trabajado con ella reconocen su modestia y empatía como dos virtudes esenciales.

La calidad de su labor la llevó a ser elegida nuevamente en 2023 como jueza de la Corte Penal Internacional. Abandonó ese cargo en 2008 cuando fue designada alta comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos; tercera mujer en ocupar esa responsabilidad, pero primera no anglosajona y originaria del continente africano.

Su historial como activista y su defensa de temas relacionados con las mujeres —como el derecho al aborto seguro— provocaron inicialmente la oposición de Estados Unidos a su nombramiento; veto que finalmente fue levantado.

Durante los seis años al frente de esta entidad —considerada la voz moral de Naciones Unidas— su gestión se centró en promover la aplicación universal de los derechos humanos; defender a migrantes, pueblos indígenas y personas LGTBI; además de denunciar públicamente a gobiernos poderosos. Esto le valió estar bajo vigilancia e incluso ataques por parte de algunos regímenes.

En relación con la guerra civil siria (2011-2024), Pillay acusó a las grandes potencias por su inacción ante los graves crímenes cometidos en ese país.

Su contribución fue decisiva también para impulsar responsabilidades por los crímenes ocurridos durante la guerra civil en Sri Lanka (1983-2009); no dudó en señalar públicamente que el gobierno local no estaba cumpliendo con lo necesario y llamó a una investigación internacional sobre el asunto.

Uno de los frentes más visibles durante su mandato fue la situación en Gaza: denunció las operaciones militares israelíes y el gran impacto sobre civiles durante 2014. Este tema lo profundizó desde 2021 cuando fue elegida presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados; cargo que dejó a fines de 2025.

Esta comisión ha reunido numerosas pruebas documentales acerca de las atrocidades cometidas por el Ejército israelí contra Gaza tras los ataques perpetrados por Hamás contra Israel.

Pillay fue quien encabezó las denuncias públicas calificando lo ocurrido en esa zona palestina como genocidio e identificando como principales responsables al primer ministro israelí y al ministro de Defensa.

Como sucedió anteriormente, cumplir con esta misión le valió ataques e imputaciones por supuestos sesgos. Ante ello siempre ha invitado a sus críticos a contactarla para mostrarle cualquier error en sus investigaciones; algo que hasta ahora no ha ocurrido.

Aunque en meses recientes ha estado alejada del foco mediático, Pillay continúa activa impulsando diversas iniciativas proderechos humanos y colaborando con instituciones relacionadas con justicia e igualdad, especialmente en Sudáfrica.

TRA VOD en Vivo

✕
TRA Digital

GRATIS
VER