Deportes

Dura caída frente a Haití

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Este hecho refleja la intensidad con la que los haitianos viven el fútbol, no solo como el deporte más popular del mundo, sino también como el más accesible económicamente.

Fuente: Luis Pérez Casanova/luis_perez_casanova@elnacional.com.do

Haití es la nación más futbolera del Caribe. La pasión de sus habitantes por este deporte es tal que, durante el Mundial de 2014, un haitiano se quitó la vida tras la derrota de Brasil, uno de los equipos con los que más se identifican, aunque no fuera la selección de Haití la que perdió. Este hecho refleja la intensidad con la que los haitianos viven el fútbol, no solo como el deporte más popular del mundo, sino también como el más accesible económicamente.

Esta conexión profunda con el fútbol explica que el estadio Olímpico estuviera lleno para presenciar el duelo entre la selección haitiana y la dominicana. La reacción habría sido igual si se tratara de un partido contra Argentina (sin Messi en ese momento) o Brasil.

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El encuentro ante República Dominicana tuvo un matiz especial: en el equipo haitiano participaron jugadores como Wilson Isidor, quien milita en un club inglés, además de otros futbolistas que juegan en Estados Unidos, Canadá, México y varios equipos europeos. Aunque ninguno reside en Haití, llevan sus raíces en la sangre. Precisamente esa identidad con sus orígenes motivó a Isidor a hacer unas declaraciones polémicas tras la victoria de su país por 1-4: afirmó que "La Española es una y es Haití".

Varios sectores dominicanos, empezando por el sensible ministro de Deportes Kelvin Cruz, interpretaron estas palabras como una ofensa y no simplemente como un desliz verbal. Aunque podrían verse como una provocación, no era motivo suficiente para prohibir a la selección haitiana jugar en estadios dominicanos ni para que Cruz condicionara la suspensión a que Haití pidiera disculpas por incidentes ocurridos a las afueras del parque olímpico.

El día del partido llegaron al país haitianos residentes en el exterior para apoyar a su selección. Problemas para ingresar al estadio llevaron a muchos aficionados a usar una puerta no habilitada. No causaron daños ni generaron enfrentamientos violentos; sin embargo, Cruz aprovechó esta situación para acusar a los haitianos de causar disturbios y daños en las instalaciones.

El Gobierno haitiano, consciente de evitar conflictos diplomáticos con República Dominicana, se distanció de las declaraciones de Isidor y expresó su respeto por la soberanía dominicana. Por su parte, la Federación Haitiana de Fútbol aclaró que las palabras del delantero fueron personales. La Federación Dominicana de Fútbol (Fedofútbol) asumió responsabilidad por los problemas en la entrada y reconoció fallos en la organización y seguridad del evento. No obstante, llevó el caso ante Concacaf debido a las declaraciones del jugador. Mientras tanto, el ministro Cruz ha intentado avivar el resentimiento disfrazado de patriotismo hacia el pueblo y migración haitiana en diversos sectores.

El componente político suele estar presente en los torneos deportivos. En el Mundial celebrado en Estados Unidos, Donald Trump vetó delegaciones y árbitros; asimismo, tras un partido ganado por Argentina a Inglaterra, jugadores argentinos como Giovanni Lo Celso mostraron una bandera con la frase "Las Malvinas son argentinas".

Haití conserva su historia, tradiciones, costumbres, lengua, religión e identidad propias, y siempre será Haití. De igual forma, República Dominicana es también República Dominicana. Resulta lamentable sentir vergüenza por unas declaraciones insignificantes que reflejan el deseo de ciertos sectores dominicanos. Haití está lejos de su pasado y aún más distante de caer en la llamada "trampa de Tucídides".

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