Fuente: Pau Mosquera/pau_mosquera@cnnespanol.cnn.com
"Histórica". Así se ha calificado en todos los ámbitos la visita del rey Felipe VI y la reina Doña Letizia a Ceuta. Incluso desde el propio Gobierno español se han utilizado estas palabras para describirla.
La población local también ha manifestado la singularidad del evento con una cálida recepción: una multitud numerosa se congregó al mediodía de este martes, hora local, en los alrededores del Palacio de la Asamblea de Ceuta para recibir a los monarcas, portando banderas nacionales.
Entre los presentes estaba Marina Rovira con sus tres hijos, quienes hoy no asistieron a clase. "Hoy es más importante que un día de escuela", comenta Rovira, de 29 años, en diálogo con CNN.
Para ella y muchos otros que salieron a las calles para ver a los reyes, esta acción va más allá de una visita común. "Es como reivindicar nuestra españolidad, demostrar que esto es España y que el rey tiene todo el derecho del mundo a venir aquí", expresa alegremente por teléfono. "Es la esperanza de que seguimos siendo importantes para el resto de la península".
Precisamente, este aspecto explica en buena medida por qué la visita es considerada "histórica". No pasa desapercibido el contexto político y diplomático que rodea el viaje de los monarcas a este enclave en la costa norte de África, ocurrido dos meses y medio después de que la Ciudad Autónoma enfrentara la crisis migratoria más grave de su historia reciente, cuando más de 70.000 personas entraron irregularmente desde Marruecos.
El rey Felipe VI saludó a la multitud congregada frente al Ayuntamiento de Ceuta este martes. Los reyes arribaron ese día al helipuerto local, donde a las 12:30 iniciaron su agenda oficial dentro de esta histórica visita, la primera que realizan a la ciudad, con el propósito de mostrar su respaldo a los ceutíes tras el masivo ingreso migratorio registrado a finales de julio.
Con su presencia, Felipe VI y Doña Letizia buscan no solo expresar solidaridad y cercanía hacia la población local, que sufrió un fuerte impacto en su convivencia habitual, sino también reforzar el mensaje de soberanía contemplado en el estatuto autonómico: Ceuta es territorio español.
Pero, ¿qué hace tan significativa esta visita?
Desde el Gobierno ceutí han reiterado sus sospechas sobre una posible implicación de las autoridades marroquíes en el cruce masivo ocurrido entre el 30 y 31 de julio. Sin embargo, el Ejecutivo español ha negado esta versión debido a la falta de pruebas concluyentes —aunque sí considera que Marruecos no efectuó un control adecuado en sus fronteras.
Asimismo, la relevancia radica en que durante las últimas décadas se han producido reclamaciones desde Marruecos acerca de que Ceuta y Melilla son territorios propios.
De hecho, esta cuestión generó cierta tensión durante una visita real anterior: cuando Juan Carlos I, aún reinando, viajó en 2007 a ambas ciudades autónomas.
En esa ocasión, Rabat respondió negativamente retirando temporalmente a su embajador en Madrid.
En contraste, para esta visita el Gobierno español no prevé una reacción similar dado que mantiene un diálogo "fluido y basado en buenas relaciones con un país vecino", según declaró este martes Elma Saiz, portavoz del Ejecutivo y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
No obstante, pese al impacto positivo esperado por la presencia real, la crisis continúa latente mientras las autoridades siguen gestionando los expedientes de miles de migrantes alojados en diversos centros habilitados localmente.
Desde el Gobierno se insiste en que el fin de esta situación está cada vez más cerca, destacando que este fin de semana se desalojó el último asentamiento informal ubicado en las playas de Ceuta.
Sin embargo, si se cumplen las previsiones expresadas semanas atrás por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, esa deseada normalidad no llegará hasta finales del año.









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