Fuente: Hoy Digital
En ciertas ocasiones, durante una tomografía computarizada o una resonancia magnética se detectan de forma incidental anomalías inesperadas que podrían o no corresponder a un cáncer. Estos hallazgos suelen generar incertidumbre en los pacientes, un seguimiento fragmentado y retrasos en la atención médica, pese a que cuanto más precoz sea el diagnóstico del cáncer, mayores serán las probabilidades de un tratamiento exitoso y una supervivencia prolongada.
Para conseguir una detección temprana y agilizar el acceso a especialistas es necesario un modelo de atención multidisciplinaria para casos médicos complejos, capaz de coordinar rápidamente la evaluación de hallazgos sospechosos. "Los pacientes tienen mayores posibilidades de obtener el mejor resultado si podemos detectar el cáncer en su etapa más temprana, a menudo antes de que aparezcan los síntomas", destaca Lecia Sequist, MD, MPH, especialista en oncología en Mass General Brigham.
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Un hallazgo sospechoso no implica automáticamente la presencia de cáncer; el desafío reside en acelerar su diagnóstico. Para afrontar esta situación, el Instituto del Cáncer de Mass General Brigham creó el Programa de Detección y Diagnóstico Tempranos (EDDx, por sus siglas en inglés), dirigido por Sequist, mediante el cual se optimizan las pruebas de detección y la evaluación de hallazgos para identificar a personas con riesgo potencial de desarrollar cáncer, conectándolas con prontitud con los especialistas adecuados y ofreciendo atención longitudinal (seguimiento continuo, integral y estructurado) a pacientes de alto riesgo con el fin de disminuir morbilidad y mortalidad.
La eliminación de retrasos innecesarios se logra mediante un proceso centralizado que evalúa los hallazgos sospechosos y enlaza directamente a los pacientes con un equipo multidisciplinario conformado por oncólogos, radiólogos y cirujanos. En cuanto se detecta una lesión preocupante, se coordinan los pasos siguientes, que pueden incluir estudios adicionales por imágenes, biopsias, pruebas moleculares (como análisis de ADN) o derivaciones a otros subespecialistas.
Esta clase de coordinación evidencia la importancia de contar con un centro oncológico integral para casos complejos, donde diagnóstico, especialidades clínicas y decisiones terapéuticas se integran dentro del mismo sistema.
Detección temprana del cáncer pulmonar y mamario
Entre las anomalías inesperadas se encuentran los nódulos pulmonares —pequeñas manchas redondeadas identificadas en radiografías y tomografías— cuya clasificación como benignos o cánceres tempranos puede realizarse conjuntamente por cirujanos torácicos, neumólogos intervencionistas y especialistas en oncología. Estos profesionales se coordinan para evaluar al paciente y elaborar desde el inicio un plan completo de diagnóstico y tratamiento, lo que ahorra tiempo valioso y evita complicaciones logísticas para los enfermos.
Pacientes con resultados anormales en biopsias mamarias previas, aquellos con síndromes hereditarios relacionados con cáncer, condiciones precancerosas o antecedentes familiares que aumentan su riesgo pueden someterse a una evaluación multidisciplinaria. La estrecha colaboración entre oncólogos, cirujanos mamarios especializados y consejeros genéticos facilita el acceso ininterrumpido a pruebas diagnósticas intensivas y, si es preciso, tratamientos para disminuir la probabilidad de desarrollar cáncer.
Lo anterior cobra relevancia considerando que el informe Caracterización de servicios de detección, diagnóstico y manejo del cáncer de mama en la República Dominicana, elaborado por Two Oceans in Health, indica que este tipo de cáncer es la segunda causa principal de muerte por cáncer en ese país y la primera entre mujeres.
Integrar conocimientos especializados en un solo espacio
La detección precoz no depende únicamente del hallazgo anómalo, sino también de disponer de un sistema capaz de interpretarlo adecuadamente, reunir a los especialistas pertinentes y coordinar las acciones siguientes. La combinación entre atención multidisciplinaria, evaluación personalizada y un modelo oncológico integral contribuye a reducir la fragmentación y acelerar la transición del paciente desde un hallazgo sospechoso hasta la toma de decisiones clínicas.
Una ventaja significativa del programa del Instituto del Cáncer es la gran cantidad de conocimientos especializados disponibles dentro de un único sistema integrado que está revolucionando la atención médica; en lugar de referir a los pacientes a distintos médicos desconectados entre sí, el EDDx reúne a los expertos en tiempo real para facilitar la toma conjunta de decisiones.
Además, la opción de realizar consultas virtuales amplía el acceso a estos servicios. En definitiva, para la oncóloga médica Sequist las fortalezas del programa son evidentes en este Instituto que avanza hacia "un futuro en el que el cáncer se identifique más temprano, se diagnostique con mayor rapidez y se trate con mayor eficacia, mejorando los resultados para los pacientes".









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