Entretenimiento

Operativo antidroga en Cádiz deja dos arrestados y decomiso de cocaína y efectivo

9507746214
Todo requiere su tiempo, y en ocasiones parece transcurrir más lentamente de lo deseado, especialmente cuando afecta a quienes viven puerta con puerta.

Fuente: María Almagro/maria_almagro@lavozdigital.es

La Policía Nacional ha propinado este viernes un duro golpe al tráfico de drogas, eliminando del mercado a dos 'camellos' que distribuían importantes cantidades de sustancias desde la Barriada de la Paz.

Todo requiere su tiempo, y en ocasiones parece transcurrir más lentamente de lo deseado, especialmente cuando afecta a quienes viven puerta con puerta. Si temes que tus hijos vayan solos al parque o deseas que cesen los gritos y peleas, debes saber que ese tiempo tiene su ritmo. Es el necesario para reunir con absoluto rigor legal y meticulosidad todas las pruebas imprescindibles que acrediten la situación. Porque detrás de ese miedo, molestia o descaro suele hallarse la droga. Sustancias prohibidas por ley que, además de generar adicción, hacen que muchos barrios sufran las consecuencias de tener a un 'camello' como vecino.

En estos días, cuando tanto se habla de las narcolanchas y su avance no solo en el Estrecho sino a lo largo de la costa andaluza, así como de la falta de recursos para combatirlas y del enorme negocio del narcotráfico a gran escala, es importante recordar que el problema no termina en el mar ni en los grandes alijos. Esa problemática tiene un efecto expansivo mucho más amplio.

Como explican quienes persiguen esta actividad constantemente, la droga no desaparece una vez cruza la costa. Se distribuye, circula y termina llegando a las calles. Si hay mayor circulación de cocaína es porque existe una demanda que la sostiene. Y si hay demanda es porque existe un mercado dispuesto a comprarla. Un mercado que necesita abastecimiento y que se nutre de una red de distribución más cercana y cotidiana, como cruzarse diariamente con ella y con quienes la venden.

TRA Podcast Studios

Es aquí donde el narcotráfico deja de ser una imagen de lanchas a toda velocidad, fardos descargados en plena madrugada y grandes operaciones policiales para convertirse en algo mucho más próximo: la droga vendida en un portal, en una esquina, en un bar o en cualquier lugar donde haya compradores. "El negocio que arranca a gran escala termina reflejándose a pie de calle", cuentan, asegurando que por eso están allí.

Ahora son poco más de las seis y media de la mañana, un viernes cualquiera, hoy 16 de octubre. Y ante nuestros ojos se va a presenciar un nuevo capítulo en el que la Policía Nacional intenta frenar a quienes alteran esa paz vecinal. A quienes insisten en vender droga. Al último eslabón de esta cadena donde también se lucha intensamente contra el narcotráfico. "No paramos ni un momento", dicen, pero todo tiene su tiempo: el modo adecuado para llevar las investigaciones y asegurarse de tenerlas bien atadas para que ese sospechoso responda si debe hacerlo. Para que la justicia tome cartas en el asunto con pruebas sólidas y garantías máximas.

Los agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Cádiz se preparan. Son un subgrupo equipado al detalle con todo lo necesario para entrar y desbaratarlo todo. Aquí no se da nada por sentado. Esa es una máxima fundamental en estas intervenciones. Cada movimiento está planeado, cada posible escenario contemplado. Siempre hay que adelantarse a lo que pueda ocurrir, incluso cuando no hay señales claras de ello.

Así avanzan hacia el objetivo principal, ubicado al inicio de la calle Barbate, en la Barriada de la Paz. Allí reside uno de los sospechosos investigados por vender cocaína a una amplia clientela en Cádiz: papeles vendidos a gramos y medios gramos. No cuenta con antecedentes penales pero se sospecha –según las pesquisas– que ya había consolidado un ritmo notable. Agentes del grupo de Pequeño y Mediano Tráfico pertenecientes a la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) de la Comisaría gaditana tienen clara su intención: detenerlo. Tras meses siguiéndole sin descanso, esta mañana lo arrestarán antes del amanecer.

Así sucede: suben escaleras hasta un noveno piso y los efectivos de la UPR derriban la puerta en minutos usando palanca y ariete. "¡A por él!", ordena el subinspector. El sospechoso no opone resistencia. Comienza entonces el registro con presencia judicial y peinan el inmueble, encontrando evidencias: gramos de cocaína, balanzas para pesar droga y materiales para su distribución como recortes plásticos, junto con dinero fraccionado. Pruebas respaldadas por vigilancias previas e interceptaciones durante ventas a compradores locales. Todo ese material será entregado al juzgado.

La operación sigue adelante. "Tranquilo, estaremos el tiempo necesario; no tenemos prisa…", le dicen al detenido para dejar claro que actúan con seriedad. La inspección es exhaustiva e incluso revisan elementos externos como puertas del contador del agua, trampillas, ventanas o maceteros… todo es examinado minuciosamente. El perro especializado de la Unidad Canina participa marcando los lugares donde se oculta droga. Unas dos horas después, el primer arrestado es trasladado custodiado hacia un vehículo policial rumbo a comisaría donde prestará declaración.

Pero la mañana no concluye aquí. Existe otro supuesto vendedor en la misma calle pero unas manzanas más abajo. Los agentes detectan su presencia; estaba controlado también previamente. Se le detiene.

En su domicilio —un piso con balcón exterior— comienza el segundo registro matutino. Dentro hay un familiar del arrestado que aparentemente también reside allí; no tarda en mostrar su malestar: "¡No ha hecho nada! ¡Hace poco salió de prisión!", exclama airadamente a los policías. Sin embargo esa protesta queda en el aire mientras continúan trabajando; pues la reincidencia en trapicheo es usualmente frecuente aunque eso compete a la justicia.

El registro sigue su curso mientras el detenido esposado permanece dentro para presenciarlo todo mientras inspeccionan el hogar. De repente varios teléfonos móviles empiezan a sonar casi simultáneamente desde la puerta; posiblemente están verificando propietarios o contactos relacionados con ellos. Nada es casual aquí: todo está medido con cuidado para controlar cada detalle y evitar que quienes lucran vendiendo droga alteren nuevamente la paz vecinal sin pagar por ello.

TRA VOD en Vivo

Sobre el Autor

TRA Noticias

TRA Noticias

info@teleradioamerica.com
Calle Leonor Feltz #33 Esquina Dolores Rodríguez Objio
809-539-8080

Agregar Comentario

Clic para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

✕
TRA Digital

GRATIS
VER