Fuente: Gonzalo Zegarra/gonzalo_zegarra@cnnespanol.cnn.com
El candidato opositor Flávio Bolsonaro continúa liderando las encuestas para la segunda vuelta que se celebra este domingo en Brasil, aunque la diferencia respecto al presidente Lula da Silva se ha reducido en los últimos sondeos y sigue dentro del margen de error, lo que implica un empate técnico entre ambos.
Previo a la primera vuelta, la mayoría de las consultoras situaba al líder del Partido de los Trabajadores (PT) como favorito para encabezar la votación; sin embargo, el aspirante del Partido Liberal (PL) sorprendió al obtener el primer lugar con un 47,03%, casi dos puntos porcentuales más que Lula.
Aunque las encuestas señalaban un empate técnico y la ventaja no era amplia, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro superó ampliamente las cifras que le asignaban los estudios realizados días antes de la elección.
Los sondeos más recientes
Este lunes, la consultora Nexus publicó un nuevo sondeo en el que Bolsonaro aventaja por apenas 0,6 puntos a Lula, con un 46,5% frente a un 45,9%. En su estudio anterior, la diferencia entre ambos era de tres puntos.
Además, un 4,7% manifestó que votaría en blanco o nulo y un 2,9% indicó que no sabe o no responde.
En la última encuesta antes de la primera vuelta, Nexus había subestimado la intención de voto de Bolsonaro, otorgándole un 37%, diez puntos menos de lo que finalmente obtuvo en los comicios.
El estudio divulgado este lunes fue realizado durante el fin de semana y por ello no captó la reacción del electorado al debate entre Lula y Bolsonaro celebrado el domingo, marcado por acusaciones mutuas sobre presuntas corrupciones en sus respectivos entornos. No obstante, pudo reflejar el impacto de la reforma laboral promovida por el Gobierno, que añade un día de descanso semanal sin reducción salarial y fue aprobada por el Congreso el miércoles y promulgada por el presidente el jueves.
Antes de ese sondeo, Datafolha publicó una encuesta el jueves 14 que mostró un 47% de intención de voto para Bolsonaro y un 45% para Lula, con un margen de error de dos puntos, lo que también indica un empate técnico. La distancia se redujo en un punto respecto al estudio realizado por esta consultora la semana previa.
Asimismo, Quaest divulgó el jueves una encuesta que también situó a Bolsonaro como líder con un 46% frente a un 44% para Lula. La diferencia de dos puntos, considerada estadísticamente igualada, fue similar a la registrada por esta encuestadora a principios de octubre, cuando ambos candidatos obtuvieron 44% y 42%, respectivamente.
Tanto Datafolha como Quaest proyectaron que Lula ganaría la primera vuelta, aunque con una ventaja menor de dos y un punto porcentual respectivamente.
La recta final de la campaña
En las semanas recientes, el candidato progresista, que busca su cuarto mandato no consecutivo, ha concentrado su campaña en captar a los votantes indecisos, tanto aquellos que apoyaron a otros aspirantes en la primera vuelta como quienes optaron por no votar. La abstención alcanzó un 21% en esa ronda electoral, cifra más alta desde 1998.
“No le digan al indeciso qué candidato debe elegir. Pídanle que piense en qué Brasil quiere. Seguro nos votará; somos la única opción para mejorar Brasil”, afirmó Lula días atrás en Minas Gerais, el segundo estado con mayor número de votantes y donde —desde la recuperación democrática y las elecciones de 1989— todos los candidatos vencedores allí también triunfaron en la votación nacional. En esa región Bolsonaro ganó la primera vuelta con casi cinco puntos de ventaja.
Por su parte, el candidato del PL ha insistido en su mensaje de cambio y asegura que bajo su eventual gobierno Brasil se convertiría en una de las siete primeras potencias mundiales. Además, mantiene como símbolo de campaña a su padre, condenado por golpismo. “Dijeron que habían acabado con el bolsonarismo, pero olvidaron que Jair Bolsonaro dejó millones y millones de semillas”, expresó recientemente ante sus seguidores.
Bolsonaro también reforzó su discurso contra la inseguridad proponiendo reducir la edad mínima para responsabilidad penal en determinados delitos graves.
Ambos candidatos participarán en otro debate televisado este viernes, su última gran oportunidad para persuadir al electorado.









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