Fuente: Alessandra Freitas/alessandra_freitas@cnnespanol.cnn.com
Los brasileños acudirán nuevamente a las urnas este domingo para escoger entre dos candidatos que presentan visiones marcadamente distintas sobre el futuro del país, en un contexto de creciente preocupación por la delincuencia, la corrupción y un desplazamiento más amplio hacia la derecha entre los electores latinoamericanos.
El presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, llega a estas elecciones presidenciales como favorito según casi todos los sondeos, con la intención de asegurar un cuarto mandato y prolongar una trayectoria política que ha influido en Brasil durante más de dos décadas.
No obstante, en esta segunda vuelta se enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien superó las expectativas en la primera ronda y trastocó los pronósticos, posicionándose contra uno de los líderes izquierdistas más destacados de América Latina como el candidato con menores probabilidades de triunfo.
El reto para el octogenario es obtener otro mandato tras una larga carrera política, mientras que Bolsonaro, de 45 años, busca mantener el impulso logrado en la primera vuelta y conseguir una victoria definitiva. El resultado de esta votación tendrá impacto mucho más allá de Brasil. En un momento en que gobiernos de derecha ganan terreno en América Latina, la segunda vuelta podría decidir si el país más grande de la región se alinea con la administración Trump, en caso de que Flávio logre lo que su padre no pudo: vencer a Lula en las urnas.
Una sorpresa en la primera ronda
De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral de Brasil, Bolsonaro obtuvo 2,2 millones de votos más que Lula en la primera vuelta. Ninguno alcanzó la mayoría necesaria para ganar directamente, lo cual obligó a ambas campañas a disputar a un creciente grupo de votantes indecisos mientras movilizaban a sus seguidores en un país profundamente dividido sobre su rumbo político.
Este resultado evidenció las debilidades en la candidatura de Lula para la reelección, incluyendo la frustración por el costo de vida y la inseguridad, así como dificultades para movilizar algunos sectores tradicionales de su base. También confirmó que el movimiento liderado por Jair Bolsonaro sigue siendo fuerte pese a que el expresidente cumple una condena por intentar revertir su derrota electoral en 2022.
Crimen, economía y giros repentinos
La seguridad pública se ha convertido en uno de los temas decisivos durante la campaña. Una encuesta realizada por Quaest/Pax en septiembre mostró que el 28% de los brasileños ve la violencia como el principal problema del país, seguida por la corrupción con un 22%, y luego por la economía con un 19%.
"Este es un terreno claramente favorable para los Bolsonaro, porque desde el inicio han centrado su campaña en una postura dura contra el crimen", afirmó Brian Winter, editor jefe de Americas Quarterly y vicepresidente de políticas en Americas Society/Council of the Americas.
Flávio Bolsonaro ha prometido catalogar a las principales organizaciones criminales como grupos terroristas, ampliar las cárceles y reducir la edad mínima para responsabilidad penal. "Quienes piensan que soy radical en seguridad pública aún no han visto nada", declaró el 13 de octubre, agregando que ni siquiera la estricta estrategia contra el crimen implementada en El Salvador bajo Nayib Bukele le parece suficiente.
Lula ha enfrentado dificultades para conciliar las posturas tradicionales de su partido con demandas por políticas más rigurosas. Un video ampliamente difundido del año pasado donde mencionó que los narcotraficantes también son víctimas de los consumidores reforzó lo que Winter calificó como una "percepción arraigada de que la izquierda brasileña es blanda con el crimen". Posteriormente Lula reconoció haberse expresado mal.
En el debate televisivo del domingo pasado, Bolsonaro cuestionó a Lula sobre los permisos temporales para salir de prisión. Lula defendió la rehabilitación pero afirmó que quienes cometen delitos graves no deberían beneficiarse de ellos y preguntó si Bolsonaro indultaría a su padre. Flávio no respondió directamente durante ese intercambio aunque ha manifestado repetidamente su deseo de que Jair Bolsonaro le acompañe al palacio presidencial durante su investidura.
Esta confrontación ocurrió tras uno de los giros más notables del último tramo electoral: para atraer votantes, Lula expresó su apoyo a bajar la edad penal de 18 a 16 años para ciertos delitos graves, aunque rechazó incluirlo en una reforma constitucional pendiente.
Winter describió este cambio como "lo más cercano a un anatema dentro del Partido de los Trabajadores", que históricamente se opone a esa medida.
"Lula está cediendo ahora, en los días finales de campaña porque sabe que esta es su mayor vulnerabilidad", explicó Winter, añadiendo que este giro muestra hasta qué punto Lula está dispuesto a acercarse a sectores conservadores pese a sus antecedentes contrarios a estas medidas.
Lula también ha recibido críticas por la situación económica y el costo de vida. Durante sus primeros dos mandatos, un auge en materias primas ayudó a sacar a millones brasileños de la pobreza y llevarlos hacia la clase media.
Esta vez muchos votantes perciben pocos avances. Aunque Lula puede destacar bajas tasas de desempleo y control inflacionario moderado, esos indicadores no han cambiado la percepción entre hogares afectados por precios elevados diarios.
Winter comparó esta dinámica con las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024 donde datos económicos positivos no lograron superar la frustración por el costo de vida bajo el gobierno del presidente Joe Biden y la entonces vicepresidenta Kamala Harris.
"Las cifras macroeconómicas lucen bien", dijo Winter. "Pero las personas sienten que su nivel de vida ha disminuido".
A pesar de ello, numerosos votantes permanecen leales a Lula debido a los avances sociales conseguidos durante sus mandatos previos y temen que una presidencia Bolsonaro pueda revertir derechos sociales conquistados.
Flávio Bolsonaro ha intentado mitigar esas preocupaciones distanciándose parcialmente algunas posiciones conservadoras clásicas. El 16 de octubre, el Congreso aprobó una reforma constitucional que eliminó gradualmente la tradicional semana laboral brasileña de seis días sin reducir salarios; aunque inicialmente se opuso, Bolsonaro finalmente apoyó dicha medida.
"Este es otro ejemplo donde los Bolsonaro demuestran flexibilidad ideológica suficiente para intentar ganar", señaló Winter. "Ambos bandos están haciendo maniobras similares al final de esta contienda. Es notable".
Sin embargo, si hay un segmento crucial al cual ambos aspirantes necesitan conquistar es al electorado femenino.
Mujeres y religión: divisiones clave
Las mujeres representan casi un 53% del padrón electoral y muestran mayor reticencia hacia candidatos vinculados a Bolsonaro. Una encuesta Datafolha del 15 octubre mostró a Lula liderando entre mujeres con 49% frente al 40%, mientras Flávio domina entre hombres con un 52% contra 40%.
"Las mujeres son el grupo demográfico clave", señaló Winter.
Malu Gatto, profesora asociada en Política Latinoamericana del University College London afirmó que esta brecha se amplió tras la irrupción electoral Jair Bolsonaro en 2018 cuando hombres se inclinaron hacia derecha mientras mujeres mostraron mayor respaldo al Partido de los Trabajadores.
Ambas campañas han abordado además temas relacionados con violencia contra mujeres y feminicidio luego de varios casos violentos que acapararon atención nacional. Brasil registró 1.571 feminicidios en 2025, cifra récord desde que ese delito fue tipificado legalmente en 2015 según Foro Brasileño de Seguridad Pública.
Gatto explicó que tradicionalmente la derecha enfatiza penas más duras para agresores mientras izquierda prioriza protección y apoyo integral a víctimas mediante refugios y servicios especializados.
En su primer anuncio televisivo Flávio mostró protagonismo familiar femenino diciendo: "En casa ellas mandan. Eso es bueno", elección notable para un movimiento cuyo apoyo tradicionalmente es mayor entre hombres.
La ex primera dama Michelle Bolsonaro –elegida senadora este mes– también resulta clave para atraer mujeres al Partido Liberal. Por ello una disputa pública entre ella y Flávio fue uno aspectos delicados durante campaña; aunque posteriormente fue resuelta subrayó relevancia femenina electoralmente.
"Michelle tiene capital político propio entre mujeres y evangélicos", explicó Gatto. "Goza legitimidad especial donde Flávio no llega igual".
El crecimiento del electorado evangélico —en un país mayoritariamente católico— se ha convertido en bloque decisivo para derecha. Según Datafolha Flávio encabeza votación evangélica con 62% contra 29%, mientras Lula domina entre católicos con 52% frente 42%.
Importancia regional: sureste, noreste y participación
La geografía jugará papel fundamental. Cerca del 40% del electorado reside en región sudeste donde Flávio obtuvo 51.4% votos válidos frente al 39.7% para Lula en primera ronda. El senador ganó todos los estados allí incluidos Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro; estos tres acumulan mayor peso electoral nacional.
Minas Gerais ha apoyado siempre al ganador presidencial desde elecciones directas iniciadas en 1989. "Su combinación entre ciudades industrializadas y comunidades rurales pobres refleja divisiones políticas brasileñas", indicó Lucas Fernandes analista político consultora BMJ.
Lula venció allí ligeramente a Jair Bolsonaro en 2022; esta vez Flávio ganó con 48.24% votos válidos contra 43.33% para Lula —casi 590 mil votos diferencia—.
En noreste —bastión tradicional lulaista— su margen cayó respecto elecciones anteriores; Maranhão tuvo descenso más marcado casi cinco puntos porcentuales resaltando retos movilizar base histórica.
El desafío no es solo cambiar opiniones sino lograr participación electoral alta; uno cada cinco electores aptos se abstuvo primer ronda – potencial decisivo dado solo separación 2.2 millones votos– Y considerando que Datafolha indica un 94% ya decidió voto final lograr movilización será tan clave como convencer indecisos restantes.
¿Qué salió mal para Lula? ¿Qué cambió?
Primera ronda generó interrogante incómodo tanto para campaña Lula como expertos: ¿Cómo perdió frente al hijo menor Jair Bolsonaro quien inicialmente parecía menos competitivo?
"Lo principal es reconocer que Brasil actual vira hacia derecha", dijo Winter añadiendo electores están “más conservadores últimos diez-quince años”.
Esta tendencia coincide con giro electoral regional donde recientes presidenciales desde abril 2025 – Ecuador, Bolivia, Honduras, Chile, Costa Rica, Colombia y Perú – favorecieron candidaturas derechistas o centroderechistas.
Encuesta Datafolha julio mostró 44% brasileños se ubica ideológicamente centro-derecha o derecha frente al 39% izquierda-centroizquierda invirtiendo resultado observado en 2022.
Fernandes atribuye sorpresa primera vuelta al voto táctico —electores abandonan preferido original por candidato viable o capaz derrotar rival— explicando beneficio mayor para Flávio dado cercanía ideológica respecto otros competidores derechistas presentes contienda frente a Lula.
Otro factor es rechazo profundo Partido Trabajadores fuerte entre quienes no simpatizan movimiento Bolsonaro pero rechazan reelección Lula; sentimiento incluso superior al registrado tras polémico gobierno Jair Bolsonaro marcado controversias gestión pandemia covid-19.
Fernandes señala además subestimación campaña lulaista importancia redes sociales mientras derecha desde hace años basa estrategia clave allí: "La derecha entendió esto aplicándolo multidimensionalmente no sólo candidatura Flávio; izquierda quedó rezagada".
"Hoy WhatsApp es espacio político fundamental Brasil", coincidió Winter describiendo cómo grupos familiares conversaciones privadas influidas por memes videos cortos pueden definir decisiones electorales últimos días campaña.
Diferencia también aparece reflejada gasto campañas: según información financiera entregada Tribunal Superior Electoral publicidad paga redes sociales fue segundo gasto más alto campaña Flávio primera vuelta; mientras sexto mayor gasto campaña Lula.
Corrupción y desgaste político
Parte desplazamiento derechista obedece asociación izquierda con corrupción aunque escándalos afectaron ambos bandos durante campaña.
Durante debate dominical Lula desafió públicamente Bolsonaro revelar registros financieros e insistió sobre vínculos con Daniel Vorcaro exdirector banco Master colapsado cuyo caso involucra figuras poderosas sistema político judicial incluido Tribunal Supremo. Por su parte Flávio acusó Lula corrupción mencionando supuestas irregularidades relacionadas hijo mayor presidente conocido como Lulinha; condenas previas sobre corrupción contra Lula fueron anuladas en 2021.
El lunes Lula anunció presentará documentos ante tribunal electoral autorizando divulgación registros bancarios telefónicos propios junto cinco hijos e instó tribunal publicar datos si Flávio hacía lo mismo respecto sí mismo familia empresas; respuesta Flávio fue aceptar reto si Lula también publicaba registros fiscales exjefe gabinete además gastos primera dama Janja da Silva junto tarjeta presidencial corporativa usada gastos oficiales.
Estas acusaciones alimentan cansancio político brasileño según analistas: "Esto fortalece rechazo apatía ciudadana hacia sistema político globalmente", declaró Winter a CNN.
Más allá fronteras brasileñas
El presidente estadounidense Donald Trump elogió desempeño electoral Flávio sin otorgarle respaldo formal; pese tensiones diplomáticas causadas por aranceles impuestos Administración Trump presión procesos legales contra Jair Bolsonaro relaciones Brasil-Lula permanecen delicadas.
Tensiones reaparecieron debate dominical donde Lula acusó familia Bolsonaro alinearse intereses EE.UU sacrificando soberanía nacional; Flávío rechazó acusaciones criticando política exterior actual gobierno Lula.
Victoria Bolsonaro podría acercar mayor economía latinoamericana estratégicamente Estados Unidos especialmente áreas seguridad crimen organizado fortaleciendo ola gobiernos conservadores ganadores región; mientras Lula enfatiza multilateralismo vínculos Sur Global China – principal mercado exportación Brasil – rechazo aranceles Trump defendiendo soberanía nacional.
Próximo mandatario enfrentará Congreso más conservador resultado ajustado podría poner estabilidad país prueba tras intento Jair Bolsonaro revertir derrota electoral conduciendo ataques enero 2023 contra instituciones gubernamentales; expresidente niega irregularidades.
Para Lula triunfo significaría nuevo regreso político; para Flávio marcaría retorno movimiento familiar presidencia pese condena encarcelamiento padre Jair Bolsonaro.









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