Fuente: Lency Alcántara/lency_alcantara@hoy.com.do
Este 25 de octubre se conmemora un aniversario más del trágico acontecimiento político que marcó un antes y un después en la historia contemporánea de la República Dominicana: el derrocamiento del gobierno constitucional del profesor Juan Bosch en 1963, apenas siete meses después de iniciado su mandato democrático.
El golpe de Estado de 1963 puso fin de forma abrupta a la posibilidad de fortalecer instituciones democráticas maduras tras la caída de la dictadura. La sustitución del gobierno legítimo por el Triunvirato —un régimen civil sin respaldo popular— evidenció la fragilidad de las instituciones estatales frente al poder real ejercido por las fuerzas armadas y los grupos económicos oligárquicos.
Del golpe a la fractura partidaria
La destitución de Bosch no solo desencadenó la guerra civil de 1965 para exigir el retorno a la constitucionalidad sin recurrir a elecciones, sino que también modificó radicalmente el panorama político nacional. La desilusión política y las diferencias ideológicas posteriores llevaron a Juan Bosch a abandonar el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1973 y crear el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), transformando así el escenario partidario durante las siguientes cinco décadas.
Lecciones pendientes y retos actuales
Especialistas en ciencia política subrayan que el estudio del golpe a Bosch ofrece enseñanzas importantes sobre la necesidad de defender la institucionalidad y fomentar la tolerancia política:
La importancia del consenso: El episodio de 1963 evidencia que las reformas sociales profundas exigen consensos firmes que garanticen la gobernabilidad frente a la división ideológica.
El papel de las Fuerzas Armadas: Este hecho marcó el inicio de un largo proceso para profesionalizar y someter a los militares al poder civil, principio que hoy constituye una norma inviolable en la República Dominicana.
El valor constitucional: La Constitución de 1963 permanece como el referente doctrinal fundamental para las reformas constitucionales posteriores, influyendo directamente en el texto vigente desde 2010 y sus modificaciones.
En la actualidad, recordar el derrocamiento de Juan Bosch va más allá de ser una simple efeméride; representa un acto cívico de memoria histórica que rememora el costo de la libertad y reafirma el compromiso firme de la sociedad dominicana con la democracia y el respeto al orden constitucional.








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