Fuente: Alfredo Meza/alfredo_meza@cnnespanol.cnn.com
El retorno de María Corina Machado a Venezuela desafía el plan de transición diseñado por el Departamento de Estado, presiona a la presidenta interina Delcy Rodríguez y eleva las tensiones en el sector chavista que la apoya, el cual hasta este domingo parecía sobrellevar sin mayores sobresaltos las repercusiones del intento de derrocamiento de Nicolás Maduro.
La presencia en el país de la líder opositora rompe con la relativa calma que había caracterizado lo que muchos llaman "el nuevo momento político" tras la operación militar del 3 de enero. A cambio de conservar el poder, el chavismo respaldado por Washington modificó algunas leyes, liberó a decenas de presos políticos, permitió el regreso de algunos exiliados y otorgó a una empresa asociada con el Pentágono acceso privilegiado a las vastas reservas petroleras venezolanas.
La sorpresiva aparición de Machado en la iglesia Santa Rosa de Barquisimeto, en el centro-occidente del país, también pondrá a prueba ese vínculo, que parece mucho más fuerte que la relación actual entre la líder opositora y la administración de Donald Trump. "La relación con Washington está resentida, pero no interrumpida. Somos conscientes de que Estados Unidos es nuestro principal aliado estratégico", afirmó a CNN una fuente cercana a su entorno.
Conflicto de intereses
Los intereses de Washington para establecer un marco institucional en Venezuela sin los sobresaltos que genera la presencia de Machado y su exigencia de cambio ya chocaban con la necesidad de ella de regresar al país para recuperar protagonismo político, que se había desvanecido tras más de dos años combinando clandestinidad y exilio.
Esta contradicción entre los intereses estadounidenses y los planes de Machado se evidenció aún más tras el doble terremoto del 24 de junio. Después de esa fecha, Machado intensificó su presión para volver a Venezuela, algo que Estados Unidos había desaconsejado por razones de seguridad. Intentó regresar varias veces desde Panamá, donde residió las últimas semanas, sin éxito debido al "bloqueo del régimen", según denunció Pedro Urruchurtu, director de relaciones internacionales del partido Vente Venezuela, en un comunicado difundido el domingo.
Finalmente lo consiguió cuatro meses después de la tragedia, sin contar con la autorización explícita de Washington. "Consideramos que no era momento para consultar, sino para actuar. Preferimos hacerlo con autonomía para no incomodar a nadie", declaró a CNN una fuente cercana a Machado. "Y, aparentemente, Estados Unidos no se opuso. Suponemos que ellos se enteraron antes porque están al tanto de todo", añadió.
El regreso tomó por sorpresa a las autoridades estadounidenses. Mientras el presidente Trump dijo a CNN que desconocía el retorno de Machado pero esperaba que estuviera bien, el Departamento de Estado —consultado por CNN sobre si Washington apoyaba su vuelta— remitió a las declaraciones previas del secretario de Estado Marco Rubio relacionadas con los obstáculos denunciados por el equipo opositor.
"María Corina Machado tiene pleno derecho de entrar en su país cuando quiera. Le hemos dado consejos. Es ciudadana venezolana; no es panameña ni estadounidense", señaló Rubio entonces. Al mismo tiempo, Rubio publicó el domingo en X: "Las condiciones que permiten un regreso seguro para la señora Machado son resultado directo de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos, que ya han logrado liberar a cientos de presos políticos y retornar a numerosos opositores venezolanos. Estados Unidos espera que se respeten las libertades políticas y que todos los actores apoyen estas negociaciones".
Con esto, Washington parece marcar límites en la transición venezolana. No rechaza el retorno de Machado, pero espera que la presión política que ella ejerza sobre el chavismo no ponga en peligro las negociaciones entre el Gobierno de Rodríguez y un sector opositor, que eventualmente conducirán a elecciones presidenciales, como ha reconocido la propia presidenta encargada.
Los retos venideros
El equipo de Machado sabe que ella regresa a un país distinto. La economía local sigue afectada por la pérdida del 75 % del PIB y ahora intenta recuperarse tras los daños causados por el doble terremoto. Además, han pasado más de dos años sin contacto directo con sus seguidores. "Debe reencontrar el pulso con las calles y evaluar cuidadosamente los próximos pasos para no equivocarse. Ella lo comprende", explicó una fuente cercana.
Vente Venezuela ha preparado la llegada de su líder. Varios dirigentes principales —incluidos dos que estuvieron refugiados más de un año en la embajada argentina en Caracas— regresaron para participar en concentraciones y actividades con militantes, quienes poco a poco retoman sus labores luego de la dura represión tras los polémicos resultados electorales presidenciales del 28 de julio de 2024.
En este contexto, el equipo internacionalista emitió un comunicado donde señala que Machado vuelve "para ayudar a construir y promover un amplio y plural acuerdo nacional que permita desarrollar una visión compartida para el país". El texto añade que dicho acuerdo "debe trascender las diferencias políticas, fomentar la comprensión y reconciliación, y sentar las bases para un futuro común basado en democracia, respeto a los derechos humanos, convivencia pacífica y prosperidad".
Por ahora no está claro si buscan impulsar algún pacto con la delegación opositora presente en el diálogo promovido por Washington. "Sería necesario construir esa alianza con ella porque hoy no existe", comentó alguien involucrado en las conversaciones con el Gobierno. "Pero si logramos coordinar acciones puede ser un gran apoyo para lo discutido en la mesa", reconoció.
Machado no forma parte directa del proceso negociador impulsado por Estados Unidos, aunque ha declarado que no obstaculizará esos esfuerzos y los evaluará según sus resultados. Su regreso dinamizará un país resignado a esperar los desenlaces del diálogo patrocinado por Washington, pero debe proceder con cautela para no incomodar al aliado clave —pese a diferencias— fundamental para su proyecto político.








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