Fuente: Listin diario
Además de ser heredero de una de las voces más emblemáticas del merengue, el joven cantante añade el esfuerzo de construir su propio camino con su nombre, su orquesta y sus composiciones.
Ser hijo de Toño Rosario facilita puertas, pero también impone un estándar muy elevado. Jeffrey "Checho" Rosario es consciente de ello y, lejos de evitar el apellido, lo lleva con orgullo. Sin embargo, tiene un objetivo claro: seguir los pasos de su padre, pero trazando su propia ruta.
En una entrevista con LISTÍN DIARIO, compartió cómo ha sido su trayectoria entre la música, la familia y el desafío de darse a conocer bajo su identidad.
Primeros pasos en la música
Antes de convertirse en Checho, el artista fue un niño común. Jugaba pelota, volaba cometas y andaba en bicicleta. "Era tremendo", recordó con una sonrisa, y añadió que le "gustaba todo lo que suele atraer a un niño".
Pero la música siempre estuvo presente. Su primer recuerdo musical data de cuando tenía siete años y su papá lo hizo cantar una canción en Santiago. "Eso no se me olvida", relató. A los ocho años ya había compuesto su primera pieza.
Este camino fue natural porque en su hogar se respiraba música. "Bastante, bastante", respondió al preguntarle si eso influyó en su gusto por ella. "Cuando mi padre, mis tíos y primos nos reuníamos era pura música por todos lados", contó a LISTÍN DIARIO.
Checho sabe tocar guitarra y piano, aunque aclaró que no lo hace profesionalmente. Si no se dedicara a la música, cree que habría elegido el béisbol: "Yo era bueno jugando pelota, era un buen pelotero".
Crecer en casa de un ícono
Ser hijo de Toño también implica exigencias. "Es duro, porque sabes que como hijo de Toño no podía dar el número de teléfono de mi casa ni llevar a todo el mundo allí. Es algo con muchas restricciones", explicó.
"Hay una demanda para que las cosas se hagan bien", pero él no lo considera una carga. "Ser Rosario para mí es algo hermoso, porque tener un padre como Toño Rosario y unos tíos como los Hermanos Rosario me llena de orgullo. Estoy súper orgulloso de ser Rosario".
Destacó el apoyo recibido de su familia, especialmente de su tío Rafa Rosario, quien según contó se ha tomado la libertad de llamarlo para decirle: "Mira, así son las cosas".
De esa crianza Checho atesora varias enseñanzas que repite constantemente: humildad, deseo de trabajar, responsabilidad, hacer bien las cosas y respeto por los demás.
Jeffrey
Detrás del artista está un joven que antes de subir al escenario es Jeffrey. Al preguntarle quién es y cómo se definiría respondió: "Soy un muchacho muy querido en mi barrio, por amigos y vecinos".
Se describió como alguien "tranquilo, humilde y serio en su trabajo".
¿Es mérito del apellido? Él opina distinto: "Es mi manera de ser, porque sabes que sin forzar nada se logra". Añadió que los Rosario son "una familia muy humilde y respetuosa", igual que la familia de su madre.
Fuera del escenario, Checho se desconecta con lo sencillo: disfruta ir al mar, a los ríos, pescar y compartir con su familia. "Mientras más natural sea, mejor me siento", afirmó.
Quería ser líder
El camino musical de Checho no comenzó al frente del escenario. Pasó un año integrando el coro en la orquesta de su padre.
Le preguntamos qué observaba desde ese lugar que ahora no ve igual como solista. Su respuesta fue honesta: "Vi que no era líder; ahora soy líder de mi grupo".
La decisión de dar ese paso no fue repentina. "Fluyó con el tiempo hasta que decidí formar un combo y así arrancó el grupo Checho Rosario".
Hoy está orgulloso de lo logrado y afirma que esa elección representó un cambio importante en su vida.
"Toño es Toño y Checho es Checho"
Al escucharlo cantar resulta evidente el parecido con su padre. Checho reconoce esto: "Mucha gente dice que nos parecemos. Pero al final, Toño es Toño y Checho es Checho".
Su meta es simple: "Se trata de darse a conocer". Y enfatizó que todo lo vivido hasta ahora ha sido natural y orgánico.
"Tramposa"
Su carta de presentación es "Tramposa", un merengue que según comenta ha sido muy bien recibido por el público. Aunque no es composición suya, se enamoró del tema desde la primera vez que lo escuchó. "Cuando lo oí me impactó", dijo. Se lo mostró a su director y este también reaccionó positivamente.
Pero Checho no solo interpreta; tiene varios temas propios e incluso algunos arreglos que ha hecho él mismo.
Ya cuenta con un plan definido: está preparando un álbum con canciones próximas a salir que “en nombre de Dios serán todo un éxito”, aseguró a LISTÍN DIARIO.
¿Hacia dónde quiere llevar el merengue? "A un lugar sin límites", contestó.
Cuando le solicitamos alguna idea innovadora fue sincero: “Honestamente no pienso en algo futurista; trabajo natural”. Confía en su equipo: “Ellos me sugieren ideas y yo las ejecuto”.
A los jóvenes alejados de géneros tradicionales les dejó una recomendación sencilla: “Que trabajen duro y hagan bien su labor; si se enfocan verán los frutos”.








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