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Los líderes latinoamericanos que son los principales aliados de Netanyahu fuera de Israel y las razones de su apoyo

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Así definió el presidente argentino, Javier Milei, al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante un encuentro en Nueva York en septiembre.

Fuente: Gonzalo Zegarra/gonzalo_zegarra@cnnespanol.cnn.com

"Uno de los líderes más destacados en la historia mundial". Así definió el presidente argentino, Javier Milei, al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante un encuentro en Nueva York en septiembre. Mientras tanto, en las afueras de la ONU, manifestantes rechazaban la participación de Netanyahu, quien se ha convertido en un referente para varios gobiernos latinoamericanos y busca este martes un buen desempeño en las elecciones generales, que podrían ampliar su récord como el funcionario con más años en ese cargo en Israel desde 2019.

Meses antes, Milei había llamado a otros mandatarios de la región a apoyar a Israel como una causa justa: "Somos responsables de unificar a Latinoamérica del lado correcto". No es el único dirigente que ha estrechado vínculos con el Estado judío en medio del auge de líderes de ultraderecha.

Colombia, que interrumpió sus relaciones diplomáticas con Israel durante la administración de Gustavo Petro, las restableció con la llegada del presidente Abelardo de la Espriella y este mes abrió su nueva embajada en Jerusalén, una decisión que Paraguay adoptó en 2024 (tras un breve traslado en 2018), al igual que Honduras y Guatemala anteriormente. Otros gobiernos han reforzado sus relaciones bilaterales, como los liderados por José Antonio Kast (Chile), Nasry Asfura (Honduras) y Daniel Noboa (Ecuador).

"La extrema derecha, más allá de América Latina, suele adoptar una postura bastante proisraelí y brindar un apoyo significativo a Netanyahu", señaló a CNN el sociólogo Isaac Caro, director del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Alberto Hurtado (Chile) e investigador especializado en Medio Oriente y sus relaciones con América Latina.

Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza —acusaciones que él rechaza, al igual que Israel, país no miembro de dicha Corte— también se reunió en su gira de septiembre con los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; Bolivia, Rodrigo Paz; y Panamá, José Raúl Mulino.

¿Qué motiva a estos dirigentes a fortalecer sus vínculos con Netanyahu pese a las fuertes críticas internacionales hacia su gobierno?

Washington como centro

Caro explica que la afinidad entre las derechas europeas e Israel está ligada a políticas migratorias destinadas a frenar flujos provenientes de países mayoritariamente musulmanes. En América Latina, sin embargo, el vínculo responde principalmente a la cercanía con la Casa Blanca.

"El apoyo está muy relacionado con el alineamiento que tienen los gobiernos derechistas —especialmente los de extrema derecha— con Estados Unidos y las políticas impulsadas por Donald Trump", afirmó.

En esta línea coincidió Mariano Aguirre Ernst, analista senior del Centro de Barcelona de Asuntos Internacionales (CIDOB) y asesor en seguridad latinoamericana para la Fundación Friedrich Ebert en Berlín.

"Netanyahu y funcionarios del gobierno Trump, especialmente el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, promueven una alianza entre EE.UU. e Israel como defensores principales de la 'civilización occidental' a escala global, con especial foco en Europa y América Latina", explicó.

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Aguirre añadió que existen ideas compartidas que facilitan esta afinidad: "La lucha contra el terrorismo —definido ampliamente—; el control migratorio bajo el argumento de proteger identidades nacionales; y la oposición al liberalismo y a formas democráticas consideradas causantes del declive social percibido en Europa".

Así, para varios presidentes, alinearse con Israel sirve para fortalecer sus agendas internas mientras buscan ganarse el favor de Estados Unidos, su principal aliado histórico. Aguirre opinó que mediante acciones como respaldar a Netanyahu durante los ataques en Gaza, rechazar a la Corte Penal Internacional o trasladar embajadas a Jerusalén, estos líderes persiguen "el doble objetivo de agradar a Washington y posicionarse a la vanguardia dentro del movimiento ultraderechista global".

Estilos diversos pero coordinados

Muchos de estos mandatarios proisraelíes latinoamericanos recurren también a discursos religiosos para justificar sus políticas y han llegado al poder apoyados por sectores evangélicos.

"El mundo evangélico muestra un respaldo significativo a Israel y a las posturas más radicales representadas por Netanyahu. Por eso existe una conexión importante entre la extrema derecha y él", comentó Caro, destacando el crecimiento del movimiento religioso en varias naciones del continente. "Sin intención de demonizarlos, hay entre algunos grupos evangélicos la creencia de que Israel es el pueblo elegido por Dios. Esto crea un vínculo muy relevante", agregó.

Aunque Milei y José Antonio Kast (Chile) tienen estilos comunicativos notablemente distintos, Caro resaltó que hay una coordinación entre los integrantes de esta corriente ideológica que se manifiesta incluso en foros internacionales. "Por un lado defienden posiciones nacionalistas bajo lemas como 'Estados Unidos primero', pero son partidos liderados por figuras altamente transnacionales; es un fenómeno global", señaló.

Los intereses israelíes

El fortalecimiento de estas alianzas no solo responde a la mirada hacia Washington sino también a la búsqueda israelí de apoyos internacionales para Netanyahu frente a un contexto complejo.

"Todo vuelve: esa gran amistad y profunda afinidad entre nuestros pueblos", declaró Netanyahu durante la inauguración de la embajada colombiana en Jerusalén. Añadió que esta relación está "basada en intereses… pero también nace del corazón".

Para Aguirre esto forma parte de una estrategia para consolidar respaldos. "Israel ha desarrollado durante dos décadas una intensa ofensiva diplomática hacia América Latina para ganar aliados en votaciones dentro de la Asamblea General y entre miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU", detalló.

"Las élites político-militares israelíes se consideran potencia regional con aspiraciones ideológicas, económicas y militares específicas. Para gobiernos latinoamericanos, Israel ha significado inversiones, capacitación militar y cooperación en inteligencia", añadió.

Aguirre mencionó que inicialmente Israel centraba su interés en países con grandes comunidades judías locales pero hace años decidió involucrarse activamente en políticas internas mediante cooperación tecnológica y estratégica.

Consideraciones electorales

La fase final electoral israelí coincidió con un escenario brasileño aún incierto respecto al liderazgo para los próximos cuatro años. En este tema también se evidencian diferencias notables entre Lula da Silva —reelecto— y su opositor Flávio Bolsonaro. No es raro ver banderas israelíes (y estadounidenses) tanto en manifestaciones bolsonaristas como en eventos pro De La Espriella.

La política exterior rara vez ocupa un lugar central en los debates políticos latinoamericanos ni lo hacen mucho menos los asuntos vinculados al Medio Oriente. Aunque es relevante para comunidades específicas e influencias particulares, no suele ser determinante en las estrategias electorales.

"Habría que analizar caso por caso", indicó Caro recordando que Chile alberga fuera del Medio Oriente la comunidad palestina más grande mientras Argentina cuenta con la quinta comunidad judía más numerosa fuera de Israel.

"Sin duda alguna, el acercamiento al gobierno Netanyahu promovido por Kast tiene costos políticos especialmente dentro una población palestina considerable e influyente", advirtió.

No obstante, las comunidades no tienen idéntico peso ni perfil ideológico. En Centroamérica algunas diásporas son más conservadoras; además dos presidentes con raíces palestinas son ahora aliados cercanos a Israel: Nasry Asfura (Honduras), quien visitó Jerusalén antes asumir su mandato; y Nayib Bukele (El Salvador), firmante de múltiples acuerdos bilaterales.

Caro puntualizó que estos mandatarios no han mostrado interés particular por denuncias sobre crímenes bélicos ni violaciones derechos humanos prioritarias para organismos internacionales; priorizan claramente las agendas dictadas desde Washington. "Ante lo ocurrido en Gaza se observa una regresión absoluta respecto a derechos humanos, temas género o colectivos LGBT bajo gobiernos recientemente surgidos como los chilenos o colombianos", sostuvo. “No hay interés significativo ni por lo pasado ni actual allí; su posición refleja fundamentalmente la postura estadounidense”, añadió.

El panorama electoral del martes parece complicado para Likud —el partido Netanyahu— vigente más allá ya casi veinte años intermitentes como primer ministro. Tampoco resulta alentador para Trump ni su partido camino a las elecciones legislativas estadounidenses programadas una semana después. Sin embargo Caro afirmó que los vínculos latinoamericanos con Israel trascienden coyunturas electorales pudiendo resistir cambios políticos.

“Es necesario distinguir entre gobiernos temporales y vínculos históricos profundos basados también en comunidades culturales y económicas”, destacó.

Respecto al futuro político inmediato del líder israelí dijo: “Una derrota significaría un paso importante para revertir el aislamiento internacional especialmente ante Europa”.

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