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Trump irritado por la cobertura mediática de la suspensión de sus mítines antes de decidir su reinicio

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Horas después, también fue cancelado otro mitin programado para el fin de semana en Iowa.

Fuente: Kevin Liptak/kevin_liptak@cnnespanol.cnn.com

Mientras el jueves se dirigía a Carolina del Sur para liderar su 25.º mitin de campaña rumbo a las elecciones intermedias de este mes, el presidente Donald Trump y su equipo político tomaron una decisión, según uno de sus asesores: en lugar de realizar un mitin presencial este fin de semana en Kansas —un estado claramente republicano, aunque con cierta vulnerabilidad para el partido— Trump transmitiría su mensaje final allí por teléfono.

Horas después, también fue cancelado otro mitin programado para el fin de semana en Iowa. Este cambio drástico y sorpresivo marcó una alteración en la estrategia del presidente para la etapa final de la campaña, que hasta entonces se había basado en motivar a su base mediante una agotadora serie de eventos en distritos conservadores.

Al regresar de Carolina del Sur, Trump explicó a los periodistas que no consideraba necesario viajar a Kansas porque al senador republicano Roger Marshall le estaba yendo "muy bien".

La decisión fue celebrada por algunos estrategas políticos en el terreno, quienes vieron con alivio que Trump participara en actos de campaña telefónicos, los cuales suelen ser más controlados y seguir un guion más estricto.

“Gracias a Dios”, expresó un alto funcionario republicano a CNN bajo condición de anonimato para evitar conflictos con la Casa Blanca. “No ha cambiado nada el panorama”.

Menos de 24 horas después, los planes volvieron a modificarse. Los mítines cancelados en Kansas e Iowa fueron reinstalados y programados para el domingo. Así, la frenética agenda que, según funcionarios de la Casa Blanca, estaba por concluir, se intensificó nuevamente y con rapidez.

Los funcionarios indicaron que el calendario solo se había ajustado para que Trump contara con más tiempo para participar vía telefónica en eventos virtuales. Sin embargo, fuentes cercanas al asunto revelaron a CNN otros motivos detrás del cambio.

Después de aprobar las modificaciones, Trump se molestó por la cobertura mediática sobre la cancelación de sus últimos mítines, según esas personas. Su irritación se hizo evidente al regresar de Carolina del Sur cuando reprendió a un periodista que le preguntó por qué había suspendido esos actos.

“Me has seguido durante dos semanas. Me siento perfecto”, respondió Trump al ser consultado sobre su estado y si estaba cansado de hacer campaña. Cuando el periodista insistió, Trump replicó con enfado que parecía “el demonio”.

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El presidente exigió que los mítines fueran reinstalados, según informantes familiarizados con el tema, lo que obligó al personal encargado a reprogramarlos apresuradamente.

“¡Regresan los mítines!”, anunciaba un comunicado confirmando la decisión.

Este episodio evidenció hasta qué punto las expectativas republicanas en las elecciones intermedias dependen directamente de los deseos personales de Trump: desde apoyar a ciertos candidatos —algunos enfrentando dificultades actualmente— hasta sus característicos mítines, que con frecuencia se desvían de los temas y mensajes que muchos postulantes intentan destacar.

Incluso algunos candidatos republicanos han tenido problemas para seguir su ritmo.

“Creo que me va tan bien en las encuestas que él probablemente tenga mejores lugares donde dedicar su tiempo”, comentó Marshall tras conocerse la cancelación del acto en Kansas.

Los asesores de Trump sostienen que él sigue siendo una figura muy solicitada durante la campaña electoral. Su equipo continúa recibiendo llamadas de campañas republicanas consultando si visitará sus estados antes de las elecciones del martes, indicó un asesor a CNN.

Funcionarios de Trump señalaron que esa fue la razón principal para cancelar los eventos presenciales del fin de semana: al no asistir físicamente, podría aprovechar mejor el tiempo realizando actos por teléfono para candidatos en varios estados. Varias fuentes vinculadas a la planificación no negaron esta explicación.

Para la tarde del jueves, MAGA Inc., el comité independiente de campaña de Trump, anunció que el presidente encabezaría actos virtuales en 19 estados destinados a “motivar a los votantes, impulsar la participación y ayudar a lograr victorias”.

El cambio hacia eventos virtuales fue bien recibido en ciertos sectores republicanos. Durante las 21 horas en las que estuvieron cancelados los actos presenciales, varios estrategas partidarios en estados disputados expresaron discretamente su alivio ante la idea de que Trump no visitaría sus territorios.

Muchos destacaron que durante los actos telefónicos es menos probable que Trump divague sobre temas poco habituales que han ocupado gran parte de sus mítines actuales: las pruebas cognitivas que asegura haber superado exitosamente, el salón de baile presidencial o el físico de varios hombres republicanos.

Un funcionario republicano señaló que los mítines consumen demasiado tiempo en un momento crucial donde los activistas debieran estar tocando puertas, haciendo campaña y movilizando votantes.

Trump ha solicitado ocasionalmente a sus colaboradores programar más viajes durante las semanas finales, según personas cercanas. Se siente motivado por las multitudes que lo aclaman en distritos fuertemente republicanos y por amigos y asesores que le aseguran que su presencia eleva directamente el entusiasmo entre los votantes del partido.

No obstante, durante algunos momentos del intenso mes gira se ha quejado del ritmo agotador al visitar casi una ciudad diferente cada día, muchas veces reuniendo votantes en estadios universitarios o centros cívicos pequeños comparados con sus propios grandes estadios llenos. También ha expresado en privado —y cada vez más públicamente— lo pesado que es trabajar tanto en esta recta final de una campaña ajena.

“Tengo un pequeño secreto”, dijo Trump durante un mitin el 23 de octubre en un estadio floridano con capacidad para menos de 5.000 personas. “Afueran hay una multitud dos o tres veces mayor y miré molesto a mi equipo. Les dije: ‘¿No podrían habernos conseguido un lugar más grande?’”.

Más adelante, mientras alababa la economía, bromeó diciendo que estaba “perdiendo tiempo” con sus discursos y debería irse a casa para dejar que sus logros hablaran por sí solos; comentario repetido en posteriores eventos.

El presidente ha visitado casi todos los estados clave donde está abierta la disputa por el Senado, salvo Maine, a algunos incluso más de una vez. La decisión inicial de cancelar sus apariciones presenciales del fin de semana en el Medio Oeste causó revuelo pero pocas críticas dentro del partido.

“Todos los interesados ya han visto al presidente”, afirmó otro funcionario republicano.

Este viernes Trump viajará a Daytona Beach, Florida, para participar en un mitin con candidatos republicanos al Senado y gobernación. También se espera que pase parte del fin de semana en Mar-a-Lago donde tendrá lugar la fiesta anual de Halloween.

Contando los eventos programados para el domingo, Trump habrá encabezado 28 mítines desde inicios de octubre. Él mismo ha reconocido lo extenuante del calendario y cómo ha afectado su voz.

“No necesito hacer esto. Pero debo hacerlo porque si los demócratas ganan las elecciones intermedias verán un retroceso y toda esa basura sobre la cual hablamos”, aseguró este mes ante una multitud en Kentucky. “Por eso estoy aquí rompiéndome el lomo por ustedes”.

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