Fuente: Listin diario
Lo que en un principio se planteó como una terminal de autobuses destinada a "descongestionar el tránsito en el Distrito Nacional", terminó convirtiéndose en un conflicto que reunió a vecinos y líderes comunitarios en la defensa de las áreas del Parque del Este y el Parque Los Tres Ojos, ubicados en Santo Domingo Este (SDE).
Este desacuerdo dio origen a lo que hoy se conoce como "La Parada de la Cultura", un espacio destinado a la realización de diversas actividades. Quienes deseen utilizarlo deben presentar una solicitud formal al alcalde, a través del despacho de Julisa Burgos, con al menos 15 días de antelación y previa verificación de la disponibilidad de la fecha.
Según la información proporcionada por el Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE), la solicitud debe estar redactada en papel timbrado de la entidad interesada, firmada y sellada correctamente. La autorización corresponde al alcalde, en coordinación con su despacho, y posteriormente se envía al enlace administrativo de la Parada de la Cultura para confirmar la reserva.
El lugar está habilitado para eventos religiosos, culturales, deportivos y educativos, además de exposiciones, exhibiciones, campamentos y grabaciones cinematográficas. También se permiten actividades privadas, comerciales, artísticas y comunitarias, según detalló la institución.
El uso de las instalaciones tiene un costo variable según el tipo de evento; sin embargo, el ayuntamiento no ha establecido una tarifa fija para el alquiler del espacio.
Requisitos para usar las instalaciones
El ayuntamiento ha fijado normas para el uso adecuado de las instalaciones y la conservación de sus áreas. De acuerdo con lo informado, antes de cada actividad se realiza un recorrido junto a los organizadores para evaluar el estado del lugar.
Al finalizar el evento, se lleva a cabo una nueva inspección para detectar posibles daños y notificar a los responsables. Si se encuentran deterioros atribuibles a los usuarios, estos deben asumir los costos correspondientes.
La entidad también establece restricciones basadas en el tipo de actividad, horario y características del evento. Asimismo, la venta de alimentos y bebidas requiere aprobación previa conforme al tipo de actividad prevista.
Entre las reglas generales destacan la prohibición del uso de fuegos artificiales y otros objetos pirotécnicos, así como fumar dentro de áreas cerradas. La música debe mantenerse a un volumen que no perturbe otras actividades simultáneas en el lugar, especialmente las clases ofrecidas allí.
Respecto a la limpieza, se indica que el alquiler incluye el servicio antes y después del evento; no obstante, los organizadores deben entregar el mobiliario en buen estado y retirar toda decoración al concluir la actividad.
Además, la alcaldía tiene prioridad para aprobar solicitudes relacionadas con sus propias actividades institucionales, según explicó el ASDE.
Antecedentes de La Parada
Hace cerca de ocho años, durante el segundo mandato del expresidente Danilo Medina, comenzó la construcción de este proyecto vinculado al sector transporte. Su principal propósito, según explicó entonces el ingeniero Víctor Suárez, fue crear una estación que integrara los transportes públicos y privados tanto de SDE como del Distrito Nacional para reducir el congestionamiento vehicular.
Sin embargo, con el tiempo surgieron las protestas. Vecinos y autoridades municipales se opusieron al funcionamiento de la terminal debido a que consideraban que generaría contaminación perjudicial para los parques cercanos.
Posteriormente, el caso llegó ante el Tribunal Constitucional. Este confirmó la sentencia emitida por el Tribunal Superior Administrativo (TSA), que ordenó detener la obra debido a que Obras Públicas había iniciado el proyecto sin contar con los permisos necesarios para uso de suelo ni con los estudios de impacto ambiental exigidos por la ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales ni por la ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios.
Con el paso del tiempo, aunque la obra fue finalizada, las objeciones continuaron. No obstante, con la llegada del gobierno del presidente Luis Abinader se anunció un cambio en el enfoque del proyecto, que pasó a ser gestionado por el ayuntamiento municipal.
Así fue como desde 2020 la terminal dejó su función original para convertirse en la Parada de la Cultura de Santo Domingo Este, con la finalidad de impulsar el arte y fomentar actividades culturales entre los residentes del municipio.








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