Fuente: Nelly Ramírez/nelly_ramirez@hoy.com.do
El viaje comienza antes de llegar: haga una parada obligada en el Cruce de Ocoa para deleitarse con sus dulces más emblemáticos, como los de higo con leche, naranja, lechosa o jalao.
San José de Ocoa, situada en un territorio de 855.40 kilómetros cuadrados, se presenta como un paraíso para los amantes de la aventura. A solo una hora y media de la capital, esta provincia combina la tranquilidad de sus montañas con la calidez de su gente y sus espacios urbanos. Todo buen recorrido inicia en su reconocido Cruce de Ocoa, punto clave para descubrir los sabores tradicionales: sus dulces típicos de higo con leche, naranja, lechosa y jalao.
La provincia ofrece espectaculares lugares que conectan con la paz natural de sus montañas y, al mismo tiempo, espacios urbanos donde se respira un ambiente ecoamigable, sumado a la cordialidad de su gente.
Si visitas San José de Ocoa
Al ingresar a la provincia es posible disfrutar de estos dulces en Dulcería Lolín y Algo Más, cuyo lema es: "Endulzando tu paladar".
También puede hacerse una parada en Ramón Raspadura, ubicada en la comunidad Palo de Caja, donde Ramón Báez, un hombre de 86 años, elabora desde hace más de cuatro décadas este tradicional dulce que nació con la llegada de la caña a América y el auge de la industria azucarera.
Para continuar con los placeres tanto culinarios como visuales, una opción es Terraza Gloria, una antigua casona construida en 1930 que perteneció a la familia Isa Pimentel. Tras su restauración, desde 2018 funciona allí un negocio dedicado a la comida criolla, situado en la calle Manuel de Reglas Pujols número 25.
En este espacio rural se puede disfrutar del entorno y degustar diversas especialidades caseras los sábados, domingos y días festivos.
Desde 2021 Terraza Gloria está bajo la administración de Jorge Chame Isa, presidente del Clúster Turístico de San José de Ocoa.
Siguiendo el recorrido y guiados por Chame Isa, llegamos a Isabel Comida de la Casa. Aquí el visitante puede elegir entre sus platos típico o solicitar lo que prefiera. El establecimiento es propiedad de Isabel María Castillo y funciona desde 2006 en la calle 16 de Agosto número 100. Entre sus ofertas destacan el chivo ocoeño, el sancocho y postres variados como el majarete hecho con maíz tierno.
Otros sitios impresionantes con vista a las montañas que cuentan con villas y habitaciones para hospedarse son La Vereda —a unos 25 minutos de la ciudad— escenario del Festival del Cerezo y el Festival de las Hortensias; Coroar Villa Resort, donde además del alojamiento se puede disfrutar lanzándose en ziplines.
Para respirar aire puro, contemplar el paisaje o capturar fotografías están Arawako, Raíces Nature Scape, Atabey Mountain View y la presa Jigüey. En la comunidad La Malagueta se encuentra el único puente curvo del país, desde donde se accede a La Horma y otras comunidades cercanas que conducen a las pirámides de Valle Nuevo. Para pernoctar también están disponibles las villas Brisa del Campo y Vista de la Loma.
No debe olvidarse el Parque Libertad, un espacio bien cuidado; para quienes buscan turismo religioso está la parroquia San José; ambos ubicados en la calle Duarte con Andrés Pimentel. Y aunque solo pueda visitarse por fuera, merece atención la Casa de Recuerdos del siempre recordado padre Luis Quínn, declarada museo en 2014 y actualmente cerrada.









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