Fuente: Listin diario
Autoridades religiosas, líderes de diversos sectores y fieles se congregaron en la catedral Santa Ana para rendir homenaje al sacerdote fallecido a los 93 años; el Ayuntamiento decretó tres días de duelo municipal.
La Diócesis de San Francisco de Macorís realizó una misa de cuerpo presente en la catedral Santa Ana para despedir al obispo emérito monseñor Jesús María de Jesús Moya, quien murió el miércoles 4 de noviembre a la edad de 93 años.
La ceremonia estuvo encabezada por monseñor Andrés Napoleón Romero, obispo de La Vega, y contó con la asistencia de otros miembros del clero católico, como monseñor Santiago Rodríguez, obispo de San Pedro de Macorís; monseñor Faustino Briceño, obispo de Baní; y monseñor Ramón Alfredo de la Cruz, obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís.
Durante el servicio religioso, sacerdotes, autoridades y feligreses se reunieron en el templo para rendir tributo al religioso, cuya labor estuvo estrechamente ligada al servicio pastoral y a diversas causas sociales en la provincia Duarte y en la región noreste.
El fallecimiento de monseñor Moya también generó reacciones entre representantes de distintos ámbitos sociales, quienes destacaron su dedicación a las comunidades y su implicación en la resolución de conflictos sociales.
José Aníbal García, presidente del Consejo de Desarrollo Provincial de Duarte, calificó al obispo emérito como un ejemplo de servicio, solidaridad y compromiso con la comunidad.
"Uno desearía que todos los sacerdotes fueran como monseñor Moya, por su entrega, compromiso y solidaridad con su comunidad", manifestó García al valorar la huella dejada por el religioso.
Explicó que el prelado no limitó su misión al campo estrictamente religioso, sino que participó activamente en las actividades sociales tanto en las comunidades como en la provincia Duarte y en toda la región.
García resaltó que monseñor Moya dio prestigio a la Iglesia católica y a la sociedad francomacorisana gracias a su disposición para apoyar a la población y actuar como mediador en situaciones conflictivas.
"Monseñor fue un hombre dinámico y siempre comprometido. Enaltece a la Iglesia católica, pero también nos honra como comunidad", afirmó.
En reconocimiento a su labor y contribuciones a la provincia, las autoridades municipales decretaron tres días de duelo oficial tras su fallecimiento.
La despedida del obispo emérito reunió a representantes eclesiásticos y civiles que resaltaron su legado pastoral, vocación de servicio y cercanía con los sectores sociales de la región.








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