Fuente: Listin diario
Situada en los días previos al golpe de Estado chileno de 1973 contra el presidente socialista Salvador Allende, la historia sigue a dos agentes de la CIA enviados desde Santiago a la Isla de Pascua por su superior MJ. Allí, disfrutan del entorno de las icónicas estatuas de piedra mientras mantienen una conversación con dos estudiantes.
En "Caballo salvaje nueve", Martin McDonagh recurre nuevamente a su poética dialógica para contar, en cierta forma, una historia sobre dos personas que discuten en un lugar apartado sobre temas íntimos.
De alguna manera, invierte la lógica de "En Brujas" (2008) para centrarse ahora en agentes de la CIA en lugar de asesinos a sueldo. Construye una comedia negra de espionaje que me resulta entretenida y especialmente cínica al abordar temas como la culpa, la lealtad y la posibilidad de redención cuando el tiempo se agota, destacando la sobresaliente actuación de John Malkovich.
Ambientada justo antes del golpe chileno de 1973 contra Salvador Allende, la trama sigue a dos agentes de la CIA —Chris Carlisle y Lee Chesterfield— enviados desde Santiago a la Isla de Pascua por su jefe MJ. Allí, disfrutan del paisaje entre las emblemáticas estatuas y conversan con dos estudiantes feministas. Sin embargo, su estadía en este remoto paraíso se complica al enfrentar sus oscuros pasados y cuestionar la ética detrás de las conspiraciones, llegando uno a pedirle al otro que lo mate, haciendo referencia a su vinculación con el asesinato de John F. Kennedy.
Esta premisa me parece inicialmente atractiva por la audaz manera en que McDonagh combina momentos dramáticos con comedia negra y thriller de espionaje, desviándose así de los caminos habituales de estos géneros y permitiendo que el diálogo construya el conflicto. Su guion dedica el tiempo necesario para desarrollar a fondo los personajes más allá de sus motivaciones iniciales, adoptando un tono equilibrado que sincroniza la acción con situaciones imprevisibles entre diálogos irónicos y exposiciones mesuradas.
Con un ritmo pausado, McDonagh maneja con firmeza el humor negro, el suspenso y la violencia súbita. No evade el peso histórico de la intervención estadounidense en Chile ni las sombras de la violencia política, pero tampoco reduce su obra a un panfleto al elaborar un comentario sobre expiación, remordimiento y soledad. Usa ese contexto sociopolítico como un telón inquietante que resalta el aspecto intrínseco de dos hombres que han dedicado su vida a operaciones encubiertas y que repentinamente deben enfrentarse a sí mismos al darse cuenta del deterioro moral impuesto por el Estado que los emplea. A través del intercambio entre Chris y Lee, muestra cómo una convicción repetida hasta convertirse en mantra institucional deja profundas huellas en quienes la ejecutan. El símbolo del caballo salvaje funciona aquí como imagen del poder y lo que aún puede salvarse incluso en el último momento; también representa el deseo de liberarse de ataduras y conectar con la naturaleza —la muerte del caballo simboliza la pérdida de libertad—.
No obstante, esta síntesis discursiva pierde fuerza cuando la película adopta una lógica maniquea. Los agentes de la CIA son retratados mayormente como los "villanos" que brindan apoyo logístico a los militares que organizan el golpe, mientras que los diálogos subrayan críticamente cómo el intervencionismo estadounidense socava las democracias. La frase dicha por uno de los personajes —"a veces hay que hacer cosas malas por el bien común"— queda desprovista de complejidad al presentarse como una justificación cínica más que como un dilema trágico en un mundo de opciones imperfectas. Al privilegiar esa interpretación unilateral, el filme termina moralizando excesivamente con omisiones selectivas y pierde esa ambigüedad que le aporta verdadera densidad ética en sus mejores escenas.
Las actuaciones son sin duda el núcleo del filme. Malkovich ofrece una de sus interpretaciones más memorables al interpretar a Chris como un hombre cínico, católico, vulnerable, enfermo terminal con cáncer y memoria débil, alcanzando sus escenas más destacadas cuando pronuncia frases cargadas de cinismo y arrepentimiento apenas expresado frente a los moai y caballos. Rockwell interpreta a Lee como contrapunto perfecto: un hombre más joven y leal atrapado entre su deber profesional para proteger a su esposa y su sincera amistad hacia su mentor. Juntos crean una dinámica ácida y profundamente humana con un tono crepuscular.
En términos generales, McDonagh dirige con maestría propia del conocimiento profundo de sus herramientas. La puesta en escena destaca por su sobriedad al recrear la época, vestuarios simples y un uso inteligente del plano simbólico. Las panorámicas captadas por Ben Davis realzan las escenas al captar la luz diurna cálida y ligeramente elegíaca de la isla, transformando el paisaje en algo más que mero decorado. La banda sonora contenida y melancólica compuesta por Carter Burwell complementa perfectamente. Estos elementos juntos consiguen que esta película sobre espías conmueva cuando se enfoca en la melancolía y las grietas morales de dos agentes de la CIA que ya no creen plenamente en lo que hacen.
FICHA TÉCNICA
Título original: Wild Horse Nine
Año: 2026
Duración: 1 hr. 56 min.
País: Estados Unidos, Reino Unido
Director: Martin McDonagh
Guion: Martin McDonagh
Música: Carter Burwell
Fotografía: Ben Davis
Reparto: John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi, Mariana Di Girolamo, Parker Posey, Tom Waits








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