No hace falta compartir la misma sangre para que el amor fraternal sea inmenso, sincero y eterno.
Etiquetas - La Sabina
No es indispensable compartir la misma sangre para que el afecto fraternal sea profundo, sincero y eterno.
No hace falta compartir la misma sangre para que el amor fraternal sea inmenso, sincero y eterno.
No es indispensable compartir la misma sangre para que el afecto fraternal sea profundo, sincero y eterno.