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Factores de crisis en Estados Unidos

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Con la crisis interna en Estados Unidos, la formación de los BRICS y la innegable derrota del G7 y su brazo militar, la OTAN, en la guerra de Ucrania, la humanidad entra en una nueva fase histórica.

Con la crisis interna en Estados Unidos, la formación de los BRICS y la innegable derrota del G7 y su brazo militar, la OTAN, en la guerra de Ucrania, la humanidad entra en una nueva fase histórica.

Vivimos un momento histórico caracterizado por un claro deterioro de los principales indicadores económicos de los países que han sido hegemónicos en el orden moribundo. La historia nos enseña que la fortaleza de estos indicadores ha sido la base de todo imperio pujante, mientras que las crisis económicas siempre han marcado un proceso de decadencia.

Las crisis en la estructura de producción, los déficits comerciales, la pérdida de influencia monetaria y el declive de la influencia política y cultural pueden acelerar la crisis de hegemonía, ya que el modelo político interno del imperio está en crisis, lo que señala la caída del antiguo imperio. Los casos de Roma, Bizancio y los Países Bajos demuestran que este último fue sustituido por Gran Bretaña, que a su vez fue sustituida por Estados Unidos.

Además, a pesar de la amenaza potencial de una nueva crisis bancaria, la política continuada de rescatar a banqueros irresponsables que han vivido como reyes dilapidando los depósitos de los ahorradores sin sanción alguna, ha conducido a otro crash como el de 2008, aumentando la probabilidad de impagos nacionales y extranjeros, y expandiendo las burbujas financieras e continuado.

Además del deterioro de la situación económica y social, también hay graves divisiones políticas en esta sociedad. Esta sociedad está dividida entre los que culpan a la clase dirigente de la situación actual y los que aún no comprenden el alcance de la misma. Al mismo tiempo, crece el malestar en el seno de los principales partidos políticos. Por lo tanto, hay muchas pruebas para afirmar que existe una crisis de legitimidad y que ésta es catastrófica.

Otro factor importante a tener en cuenta es la reacción latinoamericana contra el tratamiento arbitrario que Estados Unidos da a las relaciones bilaterales. Esto se ha manifestado de varias maneras: una amplia solicitud de participación en el bloque de los BRICS; un grupo de Estados alternativo a la hegemonía de EE UU y el G7; la disfunción de la Organización de Estados Americanos (OEA); un voto masivo en contra de la posición del Imperio en la ONU; un gran apoyo de los gobiernos regionales al Consejo de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) un apoyo masivo y un aumento innegable de las relaciones comerciales con China y Rusia.

Enfrentarse a la dominación unipolar

En 1991, Estados Unidos, relegado como única potencia hegemónica, hizo todo lo posible en todos los ámbitos para hacer del siglo XXI el siglo de su propio modelo económico, de su modo de vida y de su dominación mundial. Revalorizó su dominio, superó sus problemas internos y, esencialmente, se esforzó por volver a hacer grande a EEUU. Para ello, privilegió la imposición de normas militares a escala planetaria, prosiguió la expansión de la OTAN en torno a Rusia, reforzó el dólar como única moneda de intercambio comercial y acentuó la dominación cultural e ideológica.

Desde el día histórico de la disolución de la Unión Soviética, han justificado toda su política exterior haciendo hincapié en el unilateralismo e ignorando y violando la Carta de las Naciones Unidas, que rige las relaciones entre los Estados desde 1945.

Al violar el derecho internacional, tienen vía libre para bombardear e invadir países, cambiar regímenes y expropiar recursos. (Irán, Yugoslavia, Yemen, Libia, Irak, Siria) e imponer sanciones arbitrarias.

Cárceles clandestinas, sofisticados equipos de vigilancia aplicados a los aliados, despliegue de flotas en todos los océanos, fuerzas aéreas en todo el planeta, comunicaciones y vigilancia global por satélite.

A todo lo anterior hay que añadir Google y otras plataformas de escuchas telefónicas, drones y las 16 agencias que componen la comunidad de inteligencia. Por no hablar de las sanciones financieras arbitrarias, el control del sistema bancario (SWICH), que regula las remesas, las tarjetas de crédito y los pagos interbancarios, y utiliza el dólar como medio de extorsión.

El sistema agrupa a más de 12.000 entidades, con sede en Bruselas y gestionado para atender los caprichos de EEUU. Esto explica las restricciones a Cuba, Venezuela, Irán y Rusia, y a las empresas que no cumplen las órdenes y sanciones dictadas por Washington.

El imperio hace alarde de su omnipotencia por todos los medios en programas de televisión que se emiten en todo el mundo. Allí se transmite el modo de vida estadounidense y se ridiculiza al resto de la humanidad calificándola de terrorista, inútil y carente del más mínimo sentido de humanidad.

Los horrendos avances científicos y tecnológicos logrados en los últimos 50 años han sido utilizados por lógica, desde 1991 hasta nuestros días, para crear conflictos y guerras que provocan el caos internacional.

En su plan global para reproducir una imagen civilizada de Occidente, Estados Unidos ha convertido a la gran prensa y al poder mediático de Hollywood, combinados con su poder económico, en sus aliados estratégicos. Están ideologizando eficazmente a las masas: la cadena de noticias CNN difundió las infames acusaciones sobre las armas de destrucción masiva de Irak y la posterior ocupación militar que dejó más de un millón de muertos, tres millones de desplazados y destruyó el país donde nació la civilización, con un desprecio total por la vida y la cultura, cismáticas Basta recordarlo junto con las acciones divisionistas.

Pero si los factores de crisis dentro del imperio y la transición hacia un nuevo modelo multipolar que favorezca una nueva arquitectura de paz, utilice el progreso científico para el alivio de la humanidad de la pobreza y promueva la educación, la salud y la soberanía nacional, pueden derrotar la locura de la guerra termonuclear proclamada por los fanáticos neoconservadores, los fanáticos enemigos de la humanidad, puede verse en el horizonte de la historia.

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