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El acceso a diagnósticos tempranos y a terapias apropiadas para niños con autismo son los principales escollos que enfrentan las familias dominicanas.
Rosángela Mendoza, Gricel Pezzotti y Karla De Windt, quienes participarán mañana en el panel «Diagnóstico del espectro autista, aprendizaje y autonomía», en el marco de la Segunda Semana de Concienciación sobre el Autismo, en Ágora Mall, resaltan que el autismo es una condición del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento de quienes lo presentan.
Estas expertas en el área, comparten sus perspectivas sobre la situación actual y las estrategias necesarias para mejorar la calidad de vida de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), destacando que, en República Dominicana, a pesar de los avances en la concienciación, las familias aún se enfrentan a importantes dificultades para acceder a diagnósticos tempranos y terapias adecuadas.
Rosángela Mendoza, psicóloga clínica especialista en trastornos del neurodesarrollo, afirma que uno de los principales desafíos para las familias dominicanas es la ausencia de un sistema de cribado sistemático en la atención pediátrica primaria.
«Muchos pediatras no realizan de forma rutinaria evaluaciones para detectar señales tempranas de autismo, lo que retrasa el proceso diagnóstico», explica Mendoza. Además, menciona que el desconocimiento, el temor y el estigma social también influyen en la demora del diagnóstico.
Otro obstáculo importante es el acceso a los servicios especializados. «No siempre hay personal capacitado disponible, los costos pueden ser elevados y los servicios no están igualmente distribuidos en todo el país», añade. A esto se suma el impacto emocional para las familias, quienes pueden sentirse solas y desorientadas durante el proceso.
Sin embargo, un diagnóstico temprano puede marcar una gran diferencia en la vida de los niños con TEA y sus familias. «Permite diseñar una intervención personalizada desde el inicio, lo que mejora el desarrollo de habilidades clave como la comunicación y la autonomía», explica Mendoza.
Añade: «También ayuda a las familias a comprender mejor la condición y acceder a recursos de apoyo, siempre y cuando la información se proporcione de manera empática y clara».
Para Gricel Pezzotti, psicóloga y analista de comportamiento certificada, la efectividad de una intervención temprana depende, sobre todo, de la implicación de la familia.
«No importa el tipo de terapia que reciba el niño, si su familia no está activamente involucrada en el proceso, los avances serán limitados», señala Pezzotti.
Explica que los objetivos terapéuticos deben trasladarse del entorno terapéutico al hogar y la escuela para generar un impacto real en la calidad de vida del niño y su familia.
En cuanto a las estrategias para asegurar un mejor acceso a terapias adecuadas, Pezzotti enfatiza la necesidad de contar con más profesionales capacitados y con apoyo financiero para las familias.
«Podemos tener los recursos económicos para cubrir los servicios, pero sin suficiente personal especializado, la accesibilidad seguirá siendo un problema», advierte.
El acceso a una educación inclusiva también representa un gran desafío y Karla De Windt, psicóloga clínica especialista en autismo y educación inclusiva, destaca que muchos niños con TEA enfrentan dificultades para ser aceptados en las escuelas.
«A menudo, los centros educativos rechazan a los niños con autismo con excusas como ‘No hay cupo’ o ‘Ya cumplimos con la cuota de estudiantes con condiciones’. Esto ocurre sin evaluar las habilidades del niño», explica.
Otro obstáculo es la falta de accesibilidad en los entornos escolares y la metodología de enseñanza, señala De Windt, pues el currículo debe ser flexible y adaptable, pero la formación docente sigue siendo un reto.
«Muchos maestros no cuentan con la preparación ni los recursos para atender a estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). Además, muchos niños no cuentan con evaluaciones psicoeducativas ni planes individualizados de aprendizaje, lo que dificulta su proceso educativo».
Para mejorar la inclusión, De Windt recomienda estrategias como la observación del estudiante, la adaptación del aula a sus necesidades, el uso de herramientas visuales y tecnológicas, así como la implementación de rutinas claras.
«El aprendizaje del estudiante con autismo requiere un enfoque personalizado y flexible que tenga en cuenta sus fortalezas y desafíos», concluye.
A pesar de los desafíos, afirman las especialistas, el camino hacia una mejor atención y educación para los niños con TEA en República Dominicana está avanzando.
Afirman que la clave está en fortalecer la formación de especialistas, garantizar el acceso a terapias apropiadas y fomentar una educación inclusiva que valore las capacidades de cada niño.
Concluyen: «Con mayor concienciación, apoyo y compromiso, es posible crear un entorno más equitativo y comprensivo para todas las personas dentro del espectro autista».
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