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MIAMI, Estados Unidos. – Cuba no apareció en la flamante lista de países con aranceles punitivos anunciada esta semana por el presidente estadounidense, Donald Trump. A pesar del alza generalizada de tarifas que afecta a decenas de países — entre ellos aliados históricos como Europa, India y Japón — , naciones fuertemente sancionadas como Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte y Cuba quedaron fuera de estas nuevas medidas comerciales.
El Gobierno estadounidense impuso un arancel base del 10% sobre la mayoría de los bienes importados, en un intento por lo que Trump denominó frenar «la entrega económica unilateral» de Estados Unidos. «Ante una guerra económica despiadada, Estados Unidos ya no puede seguir con una política de entrega económica unilateral», declaró el presidente durante el anuncio oficial.
La exclusión de Cuba de esta nueva ronda de aranceles fue explicada desde la propia Casa Blanca. Según declaraciones de la secretaria de prensa Karoline Leavitt al medio Axios, la razón principal fue que Cuba — junto con Rusia, Bielorrusia y Corea del Norte — ya está sujeta a sanciones y tarifas suficientemente elevadas. «No se incluyó a Cuba, Bielorrusia y Corea del Norte porque los aranceles y sanciones existentes sobre ellos ya son muy altos», aseguró Leavitt.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también abordó el tema en declaraciones a Fox News, explicando por qué Rusia no fue incluida, con argumentos que aplican igualmente al caso cubano: «Estados Unidos no comercia con Rusia y Bielorrusia, que ya están bajo sanciones».
Si bien Cuba ha sido tradicionalmente blanco de una política económica restrictiva por parte de Washington — a través del embargo vigente desde hace más de seis décadas — , el anuncio confirma que no será objeto de nuevas cargas arancelarias bajo las directrices actuales.
La política de sanciones contra Cuba se ha mantenido como una constante en la relación bilateral. Aunque ha tenido fluctuaciones en su intensidad, especialmente durante los años de la Administración Obama, el Gobierno de Trump revirtió varias de esas flexibilizaciones y reforzó las restricciones existentes. A día de hoy, el comercio bilateral es mínimo y altamente regulado, lo que limita cualquier tipo de intercambio comercial significativo entre ambas naciones.
La nueva estrategia de aranceles masivos ha sido presentada por Trump como una medida de protección a los trabajadores estadounidenses. «El trabajador estadounidense común se beneficiará después de años de lo que describieron como abusos por parte de socios comerciales como China», indicó el comunicado de la Casa Blanca que acompañó la medida.
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