Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.
A propósito de que este viernes 4 de abril de 2025, la Fundación del Círculo de Medios Digitales y Redes Sociales (FUCIMDRES), presidida por el prominente periodista Kelvin Faña, está convocando al II Congreso de Medios Digitales y Redes Sociales, titulado «El poder de los influencers», donde, entre otros temas interesantes, tendremos la conferencia «Geopolítica y geoestrategia para periodistas».
Considero apropiado hablar de dos conceptos esenciales para entender el mundo actual y, sobre todo, para comunicar con veracidad y objetividad lo que realmente está moldeando un nuevo orden mundial: un cambio de época y una época de cambio, que es dialécticamente ineludible.
Ha vuelto el interés global por la «geopolítica», y quizá como hace mucho tiempo no ocurría, las acciones de los Estados responden a sus designios; hoy más que nunca es necesario dejar claro qué es y, sobre todo, su relación con otro concepto importante y menos comprendido, la «geoestrategia».
La geopolítica explica la influencia de factores geográficos, políticos, económicos y culturales en las relaciones internacionales, permitiendo entender cómo la ubicación, el tamaño, los recursos naturales y el clima de un Estado pueden influir en su política exterior y en sus relaciones con otros Estados.
Por otro lado, la geoestrategia se enfoca en la planificación y ejecución de acciones políticas y militares para alcanzar los objetivos nacionales y mejorar la posición de un país en el sistema internacional, tomando en cuenta factores como la ubicación geográfica, las rutas comerciales, la seguridad, la defensa y la economía.
Los Estados han utilizado la geografía para influir en la política internacional desde la antigüedad; por ejemplo, los imperios antiguos como el Imperio romano, que dominó todo el Mediterráneo, el Imperio persa y el Imperio mongol (el más extenso territorialmente de la historia), utilizaron la geografía para expandir sus fronteras, controlar territorios y explotar recursos.
Igualmente lo han hecho los imperios occidentales más recientes, como el inglés (el más extenso de manera discontinua territorialmente de toda la historia y creo que no se repetirá otro igual), el de EE. UU., que con su poder, entre blando y duro, en algunos casos inteligente, ha invadido, ha tenido y tiene presencia con bases militares como ningún otro en la historia.
En la actualidad, la geopolítica y la geoestrategia se emplean para influir en la política internacional; basta observar las acciones de las grandes potencias, EE. UU., China, Rusia, India, Brasil, Reino Unido, Francia, Alemania, cada una con su estilo, al final buscan tener acceso a recursos que necesitan y no tienen dentro de sus fronteras, así como acceso a mercados.
Para ello utilizan la diplomacia, el comercio, la inversión extranjera, la cooperación internacional y la seguridad. Los Estados también utilizan la geografía para influir en la estrategia militar mediante la construcción de bases militares, la movilización de tropas y la construcción de infraestructura militar; en este ámbito, EE. UU. es el líder por mucho.
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