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MIAMI, Estados Unidos. – El régimen cubano ha estrechado sus relaciones con potencias rivales de Estados Unidos en el hemisferio occidental, alertó el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, durante una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado el pasado 13 de febrero.
En su declaración escrita, Holsey enfatizó que «el régimen cubano mantiene lazos cercanos con China, Rusia e Irán, y sigue desempeñando un papel importante en el aparato de inteligencia ruso en el hemisferio occidental». El informe fue presentado como parte de una audiencia destinada a evaluar las amenazas globales y regionales que enfrenta Estados Unidos en América Latina y el Caribe.
El militar destacó que tanto Rusia como China han fortalecido sus nexos con La Habana en los últimos meses. En el caso de Rusia, Holsey señaló que «desde el inicio de la guerra en Ucrania, el Kremlin ha reforzado su cooperación militar con Cuba», aunque no detalló el tipo de asistencia específica que se ha proporcionado.
China, por su parte, continúa expandiendo su influencia en la Isla. «En 2023, el régimen cubano firmó 19 acuerdos de cooperación bilateral con China, incluyendo un acuerdo con el Ministerio de Seguridad Pública para proporcionar capacitación al Ministerio del Interior de Cuba», indicó Holsey.
Además, el almirante estadounidense mencionó que Beijing ha incrementado su presencia de inteligencia en el Caribe a través de acuerdos con Cuba. «Cuba sigue permitiendo que la República Popular China opere instalaciones de recopilación de inteligencia electrónica en la Isla, lo que permite al régimen comunista chino recopilar señales de inteligencia cerca del territorio continental de Estados Unidos», afirmó el jefe del Comando Sur.
Esta cooperación entre La Habana y Beijing, añadió Holsey, constituye «una amenaza significativa» para la seguridad de Estados Unidos, dado que las instalaciones de vigilancia pueden interceptar comunicaciones militares, diplomáticas y comerciales desde el sureste estadounidense.
El testimonio oficial también incluyó referencias a la política migratoria estadounidense con respecto a Cuba, que resaltan la complejidad de los vínculos entre los dos países. Holsey explicó que la relación bilateral se ha vuelto más tensa debido a las recientes oleadas migratorias de ciudadanos cubanos hacia Estados Unidos.
«La migración masiva desde Cuba continúa representando un desafío para la seguridad nacional», dijo Holsey. Solo en 2024, decenas de miles de cubanos ingresaron a territorio estadounidense, ya sea por vía marítima o terrestre a través de la frontera sur, lo que ha generado preocupación en los departamentos de Seguridad Fronteriza y Defensa.
En el contexto regional, el almirante lamentó que «las relaciones entre Cuba y otros gobiernos autoritarios de la región, como Venezuela y Nicaragua, siguen siendo estrechas y fortalecen una red de regímenes que desafían abiertamente la democracia y los intereses de Estados Unidos».
Aunque la declaración del almirante Holsey abordó un espectro amplio de países latinoamericanos, incluyendo Brasil, Colombia, Haití y México, su enfoque en Cuba refleja la persistente preocupación del Departamento de Defensa sobre el papel estratégico de la Isla en el tablero geopolítico hemisférico.
El testimonio fue respaldado por un anexo de inteligencia que, según explicó el jefe del Comando Sur, «incluye información clasificada sobre operaciones conjuntas de inteligencia, apoyo logístico y presencia militar de países adversarios en Cuba». No obstante, estos detalles no fueron revelados en la versión pública del informe por motivos de seguridad nacional.
Holsey también alertó sobre la creciente militarización de las relaciones entre Cuba y Rusia al recordar que en junio de 2023 el Kremlin envió una flotilla de buques de guerra al puerto de La Habana, un gesto que fue interpretado por Washington como un acto de provocación simbólica en medio de la guerra en Ucrania.
«Estos despliegues son utilizados por Moscú como herramientas de influencia regional y para enviar mensajes estratégicos a Estados Unidos», afirmó el almirante. Según su criterio, tales maniobras pueden tener implicaciones para la estabilidad del Caribe y deben ser vigiladas con atención.
En relación con las actividades de ciberinteligencia, Holsey afirmó que «Cuba también juega un papel en la arquitectura de espionaje digital ruso y chino en América Latina», sin ofrecer más detalles técnicos.
El almirante elogió la labor de los socios regionales que han cooperado con Estados Unidos para contrarrestar esta influencia, y reiteró la importancia de «profundizar los lazos con gobiernos democráticos que promuevan la transparencia, el respeto a los derechos humanos y la estabilidad en la región».
Finalmente, Holsey instó al Congreso a seguir apoyando la inversión en capacidades de defensa en el hemisferio occidental y aseguró que el Comando Sur «seguirá trabajando para detectar, disuadir y contrarrestar las amenazas emergentes que emanan de actores estatales y no estatales, incluidos aquellos apoyados directa o indirectamente por Cuba».
El testimonio del almirante coincide con una etapa de mayor escrutinio por parte del Congreso y de los organismos de seguridad de Estados Unidos sobre la participación de Cuba en operaciones geopolíticas de alcance global.
El Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense anticipó que en los próximos meses continuarán las investigaciones sobre los vínculos del régimen cubano con potencias extranjeras, así como sobre el uso del territorio cubano como base de inteligencia o plataforma para operaciones encubiertas.
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