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Patrimonio cultural inmaterial

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Háblame del patrimonio vivo", es un libro que forma parte de la colección de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

«Háblame del patrimonio vivo», es un libro que forma parte de la colección de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Es un folleto ilustrado, de 48 páginas. Lo que más me sorprendió de este tema es la importancia que se le da a las ceremonias, bailes, cantos y otros saberes, lo que también se conoce como patrimonio inmaterial.

Al leerlo, sin profundizar demasiado, me di cuenta de lo que siempre he escrito varias veces sobre la exposición excesiva de las tradiciones a los turistas, solo por dinero o por simple complacencia, lo cual afecta el hecho folclórico, distorsionándolo y modificándolo por la intromisión en fechas de sus ritos o en fechas diferentes a la manifestación original. En muchos casos, estos turistas se hacen acompañar de dos o tres personas que no tienen idea de lo que implica preservar una costumbre o tradición. Esta situación solo se da aquí. Nunca he presenciado una presentación de un ritual vudú en Haití, pero sí la recreación del mismo, ya que es un rito que ellos atesoran, cuidan y respetan. Esa es su cultura.

Visité Kunayala, las islas donde viven los indios gunas en Panamá y, por casualidad, fui a otra isla donde celebraban la ceremonia de la chicha y, por respeto, no me atreví a tomar fotos (no me lo habrían permitido) aunque sí probé la bebida. Había unos quinientos gunas en un espacio de 300 metros cuadrados, bebiendo chicha, fumando y ni caso me hicieron, pasé desapercibida.

Hay gunas que están comercializados, son productos culturales y por diez o quince dólares se permiten fotos, pero los que están en las islas se cubren el rostro, a menos que se solicite un permiso para hacer un trabajo, como hice hace un par de años y todos allí (los sailas o líderes) estaban al tanto de mi presencia en la isla.

Los gunas viven de la caza, la pesca, la producción de cocos que intercambian con Colombia y las mujeres de las molas, que es su mayor industria artesanal, su orgullo y su patrimonio vivo.

No podemos convertir nuestra cultura tradicional en un caos, debemos conocerla, valorarla, preservarla y defenderla.

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