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La presentación del grupo musical Los Alegres del Barranco en Guadalajara, México, el fin de semana pasado, provocó fuertes críticas hacia la banda por una canción que exalta a uno de los narcotraficantes más buscados por México y Estados Unidos: Nemesio Oseguera Cervantes.
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Conocido como «el Mencho», es el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más violentas y extendidas en México y que el mes pasado fue designada por el gobierno de EE.UU. como organización terrorista.
El sábado, Los Alegres del Barranco interpretaron su canción «El del palenque». Su letra hace referencia directa a «Mencho», a quien se le ensalza como líder del cártel de las «cuatro letras» junto a varios de sus lugartenientes, o sus «gallos», según la composición.
Aunque es una canción que el grupo lanzó en 2021 y que ha presentado en múltiples lugares, la actuación del sábado ocurrió en un contexto delicado.
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Se llevó a cabo en un auditorio de la capital de Jalisco, a pocos kilómetros de Teuchitlán, la localidad donde a inicios de marzo fue descubierto un predio usado por el CJNG para entrenar a reclutas y donde presuntamente se cometieron homicidios y torturas.
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«Eso no debería suceder… no está bien. Que se haga una investigación», declaró la presidenta Claudia Sheinbaum el lunes, además de pedir a los organizadores de eventos musicales «fijarse a quién invitan y cuál es el espectáculo que se va a presentar, porque no se puede hacer apología de la violencia ni de los grupos delictivos».
A pesar de las críticas, el domingo Los Alegres del Barranco volvieron a interpretar la canción, desplegando fotos de «el Mencho» en pantallas gigantes, en una presentación en Michoacán.
La figura de Oseguera Cervantes ha sido tema de varios «narcocorridos» desde que el capo se convirtió en uno de los líderes del narcotráfico más buscados por la justicia de México y EE.UU.
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) incluyó a «el Mencho» en 2020 como su principal objetivo en su famosa lista de los fugitivos más buscados. Desde entonces ofrece US$15 millones por información que ayude a su captura.
Y el gobierno de Donald Trump designó al CJNG como organización terrorista que busca combatir en el continente americano.
Después de la detención y extradición a EE.UU. de Joaquín «El Chapo» Guzmán en 2017, el siguiente gran objetivo de las fuerzas antinarcóticos de México fue Oseguera Cervantes.
También llamado Nemesio Oseguera Ramos o Rubén Oseguera Cervantes, y con varios alias, como «el Mencho» o «El señor de los gallos», se sabe que nació en la región conocida como Tierra Caliente de Michoacán, probablemente en Uruapan o Aguililla.
En la década de 1980 migró a Estados Unidos. En California fue arrestado varias veces por delitos menores, pero a principios de la década de 1990 comenzó a involucrarse en la venta de droga, lo que lo llevó a ser deportado.
A su regreso a México ingresó a la policía de un municipio de Jalisco, pero eligió involucrarse en el círculo de protección del narcotraficante Armando Valencia Cornelio, «El Maradona», un jefe del cártel de Los Valencia (o del Milenio).
El grupo tenía una alianza con el Cartel de Sinaloa, pero se separaron en 2010 tras la muerte de uno de sus fundadores, Ignacio «Nacho» Coronel. Al lado de su cuñado Abigael González Valencia, «el Cuini», heredó parte de su estructura.
A partir de ese momento nació el CJNG. Y la carrera delictiva de «el Mencho» se aceleró.
En pocos años, el CJNG pasó de ser una banda local de Jalisco y Colima a una organización con presencia en más de la mitad del territorio mexicano.
Su principal negocio se centró en el mercado ilegal de anfetaminas en Estados Unidos y Europa, pero también se han detectado vínculos entre su grupo y el mercado de drogas en Asia.
Tras el rápido crecimiento del CJNG hay varias razones.
Una de ellas es la captura de muchos de los principales líderes de cárteles rivales, lo que hizo que se dividieran o, en algunos casos, desaparecieran, como Los Templarios en Michoacán. El CJNG ocupó los espacios que dejaron los rivales en el mercado.
Otra de las claves es que el CJNG reclutó a expertos en finanzas y químicos que diseñan nuevas mezclas para fabricar drogas sintéticas.
La violencia del cártel ha sido otra clave. Las autoridades han señalado en la última década a «el Mencho» como un personaje de alto peligro, con gran capacidad de fuego. Algunos especialistas en el tema aseguran que Oseguera Cervantes creció precisamente a costa de «triturar» a sus grupos rivales.
Los intereses del CJNG y su líder no se han limitado al narcotráfico. Aprovechó el auge económico en la ganadería, agricultura y construcción de Jalisco para crear negocios en esos rubros y así tener vías para lavar el dinero producto del narcotráfico.
El CJNG también se ha destacado por su poder corruptor de autoridades locales y de aduanas. Esto le ha facilitado el ingreso de precursores o sustancias iniciales para elaborar drogas sintéticas en los puertos de Manzanillo, en Colima, y Lázaro Cárdenas, en Michoacán, ambos en la costa oeste de México.
Otra de sus fuentes de ingresos ha sido la extorsión a negocios pequeños y medianos en el occidente de México.
Sin embargo, desde 2022 ha habido rumores sobre su estado de salud. Incluso se ha informado en un par de ocasiones sobre su fallecimiento, algo que las autoridades no han podido confirmar. Expertos señalan que probablemente «el Mencho» ya no está directamente al frente de las operaciones del CJNG.
Uno de sus hijos, Rubén Oseguera González -considerado el segundo al mando del grupo-, fue extraditado en 2020 de México a EE.UU., en lo que se calificó como uno de los golpes más duros contra la organización hasta la fecha.
Su esposa, Rosalinda González Valencia, también fue detenida en 2021 y sentenciada dos años después por cargos relacionados con el crimen organizado. Salió en libertad a finales de febrero pasado tras obtener una libertad anticipada.
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