Salud

**Los 10 alimentos que calman los nervios**

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Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

Nuestro ritmo de vida acelerado, los problemas cotidianos y las preocupaciones sobre el futuro pueden causarnos ansiedad, estrés y nervios, haciéndonos sentir como si «tuviéramos un incendio interno».

Algunos alimentos avivan esas «llamas», mientras que otros ayudan a «sofocar el fuego», según los expertos.

Aunque el estrés, la ansiedad y los nervios están relacionados, a menudo se confunden entre sí y algunos de sus síntomas pueden ser similares, se trata de tres estados distintos, según los especialistas en salud mental, y la alimentación influye en todos ellos.

El estrés es una sensación de tensión física o emocional, causada por una situación difícil o un pensamiento agobiante.

Este surge como una reacción del cuerpo a ese desafío o demanda.

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La ansiedad es un estado prolongado de angustia, agitación, temor, inquietud o zozobra anímica, ante algo que se sabe que ocurrirá o se cree que podría suceder, pudiendo ser una reacción al estrés.

Por su parte, el nerviosismo es una excitación nerviosa transitoria ante una situación puntual que nos inquieta.

Sin embargo, el nerviosismo provoca un malestar menos intenso que el que desencadena la ansiedad.

Para la OMS, la ansiedad es una «sensación de peligro inminente, de pánico o fatalidad»; mientras que el estrés consiste en un «estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil»

Además del malestar físico, emocional y psicológico que provocan el estrés, la ansiedad y los nervios tienen otro punto en común: pueden controlarse de manera natural y en diversas medidas mediante la alimentación, favoreciendo un estado de relajación general y preparando el terreno para que, llegado el caso, los tratamientos médicos o psicológicos funcionen mejor.

La doctora Sonia Clavería, especialista en medicina familiar y comunitaria, integrante del departamento técnico de la plataforma noVadiet, explica que cuando la ansiedad se vuelve constante, puede interferir significativamente en nuestra calidad de vida, manifestándose de muchas formas en nuestro organismo, tanto a nivel físico como psicológico.

Algunos de sus síntomas son:

«El estrés, además de alterar nuestro estado de ánimo, impacta en nuestro sistema digestivo, pudiendo reducir la producción de enzimas digestivas, afectar la absorción de nutrientes, generar gastritis, inflamación, estreñimiento o diarrea, o afectar a la flora bacteriana intestinal», señala la especialista

Todo lo que es clave para nuestro bienestar emocional, según explica Clavería.

Cuando el estrés se mantiene en el tiempo, puede fomentar tanto un exceso como la falta de apetito, reflujo gastroesofágico o sobrepeso.

Si se vuelve crónico, puede derivar en enfermedades gastrointestinales como el síndrome de intestino irritable o la dispepsia funcional, dificultando la digestión y provocando una sensación constante de malestar abdominal.

Para mantener a raya el estrés, la ansiedad y los nervios, es necesario realizar cambios en la alimentación que ayuden a aumentar nuestro bienestar emocional.

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