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Washington.- Desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo el 20 de enero, su Gobierno ha arrestado a 113 mil inmigrantes y ha deportado a 100 mil, cumpliendo así su promesa de deportaciones masivas, según una fuente del Departamento de Seguridad Nacional citada por el New York Post.
No se sabe con certeza cuántos de los detenidos tienen antecedentes penales o de dónde provienen, pero la fuente indica que la mayoría han sido enviados a México. En los primeros 50 días de presidencia, fueron arrestados 32 mil migrantes, añade.
El Gobierno de Estados Unidos está llevando a cabo una intensa ola de detenciones y expulsiones de inmigrantes, algunos de los cuales están siendo enviados a una mega cárcel en El Salvador, con el fin de cumplir su promesa de campaña de deportar a indocumentados y miembros de pandillas, incluso desobedeciendo las órdenes judiciales que buscan detener las expulsiones.
El mandatario ha recurrido a una antigua ley que le permite expulsar de inmediato a «enemigos extranjeros» y la está empleando contra venezolanos, acusándolos de pertenecer a la organización criminal transnacional Tren de Aragua (TDA) sin presentar pruebas.
La Unión de Libertades Civiles (ACLU) ha cuestionado esta acción en un tribunal, el cual ordenó suspender las expulsiones bajo la Ley de Enemigos Extranjeros.
Sin embargo, el pasado domingo, el Departamento de Estado confirmó la expulsión de otros 17 migrantes, acusados de ser miembros del TDA.
El periódico neoyorquino también presentó estadísticas que revelan una disminución en los cruces en la frontera sur entre México y EE.UU. desde septiembre de 2024, cuando ingresaron 53 mil 858 personas, hasta marzo de 2025, con una cifra de siete mil.
En octubre, cruzaron la frontera 56 mil 523, en noviembre 46 mil 615, en diciembre 47 mil 322, y en enero, durante la transición gubernamental de Joe Biden a Trump, la cifra disminuyó a 29 mil 101. En febrero, la cifra se redujo a menos de la mitad, con ocho mil 347, y en marzo a siete mil.
«Las entradas ilegales a Estados Unidos ya no son una manera encubierta de obtener estatus», dijo la fuente al New York Post, asegurando que los migrantes ahora tienen «miedo» de las consecuencias de cruzar la frontera ilegalmente.
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