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Más allá de la salud

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Cuando el saber se une a la determinación, los resultados usualmente son positivos.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

Cuando el saber se une a la determinación, los resultados usualmente son positivos. Pero cuando hablamos de salud, la trascendencia toma otra forma. Eso es lo que significa el reciente acuerdo entre el Consulado Dominicano en Nueva York, la Amara Medical University (AMU) y la Universidad Nacional Evangélica (UNEV). No es un simple documento, ni un mero trámite administrativo. Es, en realidad, un acto de visión, de compromiso y de esperanza.

En un contexto donde los gremios de enfermería reclaman oportunidades laborales para sus profesionales, este convenio abre una puerta concreta: no solo a empleos, sino a una experiencia de desarrollo humano y profesional. Los participantes no se verán como simples postulantes a un cargo; estarán integrándose en un programa de formación continua donde las horas de capacitación y práctica clínica serán remuneradas. O sea, aprender y trabajar a la vez.

Y ese detalle, aunque técnico, tiene un profundo valor social: reconoce la valía del tiempo, el esfuerzo y el sacrificio de quienes deciden servir a través de la enfermería. Según estimaciones, los profesionales podrían alcanzar salarios de hasta 2,000 dólares semanales tras superar la primera etapa. Pero más allá de las cifras, está la posibilidad de cambiar vidas, tanto individual como colectivamente.

Cada enfermera y enfermero dominicano que logre incorporarse al sistema de salud estadounidense no solo estará asegurando bienestar a su familia, sino también contribuyendo a salvar vidas en un país con un déficit crítico de personal sanitario.

Este acuerdo, impulsado por el cónsul Jesús Antonio Vásquez Martínez, no solo responde a la escasez de enfermería en Nueva York. También representa un gesto de responsabilidad hacia nuestra diáspora. El consulado ha escuchado el clamor de la comunidad y lo ha traducido en soluciones tangibles: pasantías, preparación en inglés, becas, prácticas clínicas y una ventanilla de salud consular que guiará a quienes deseen dar este paso.

Además, al incluir programas culturales, de investigación y de telemedicina, el convenio proyecta algo aún mayor: fortalecer la identidad dominicana en el exterior y hacer que la salud se convierta en una herramienta de cohesión social.

La verdadera magnitud de este hecho no se mide solo en plazas laborales ni en cifras de inversión. Se mide en dignidad. En la posibilidad de que cientos de profesionales que hoy enfrentan barreras en su propio país puedan levantar la frente y demostrar, en escenarios internacionales, la calidad de su formación y su vocación de servicio. Este acuerdo es más que salud. Es un pacto con la esperanza, con la movilidad social y con el futuro.

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