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No todos los días se tiene la oportunidad de charlar con un prominente y joven árbitro internacional caribeño, orgullo de República Dominicana. Estrellas mundiales del fútbol, como Lionel Messi, Keylor Navas, Sergio Ramos, son testigos de la calidad de Randy Encarnación Solano (San Cristóbal, RD) dentro y fuera del campo. En tiempos convulsos es oportuna esa frase de Juan Bosh en La Mañosa, que afirma: “la mejor tierra de Quisqueya no se ve porque la cubre la maleza”. Espero que esta entrevista nos ayude a ver el terreno esperanzador donde se siembra nuestro futuro.
JP ¿Cuáles son los lazos entre la tecnología y el arbitraje?
Randy El arbitraje moderno no se puede entender sin la tecnología. Hoy día contamos con herramientas como el VAR, el GLT (tecnología de línea de gol) y sistemas de comunicación que permiten una toma de decisiones más rápida y precisa. La tecnología no sustituye al árbitro, lo complementa. Al final, la decisión sigue siendo humana, pero con la ventaja de contar con evidencia objetiva, lo que ha elevado la transparencia y la justicia en el juego. Un ejemplo reciente es el nuevo sistema utilizado en el Mundial de Clubes Estados Unidos 2025, donde el árbitro lleva una cámara frontal que graba y transmite lo que sucede en el campo, ampliando así las posibilidades de revisión y análisis en tiempo real.
Hoy en día estamos en plena era digital, y no sólo el arbitraje, sino todos los deportes deben estar en constante actualización. Árbitros, entrenadores, deportistas y dirigentes debemos entender que el futuro ya llegó y, como me gusta decir con claridad: la inteligencia artificial es parte del nuevo juego.
JP ¿Qué cosas del arbitraje se pueden aplicar en la vida cotidiana?
Randy El arbitraje te enseña valores que trascienden el terreno de juego: disciplina, imparcialidad, autocontrol, respeto hacia los demás y la capacidad de decidir bajo presión. Pero, además, te enseña a convivir con todo tipo de personas sin importar raza, color, idioma o país, y eso te convierte en una mejor persona dentro y fuera de la cancha.
En lo personal, el arbitraje me ha ayudado a manejar mis emociones, a tener autocontrol, a tomar decisiones con seguridad y a desarrollar liderazgo. También me ha inculcado la importancia de prepararse y estar siempre listo, porque los pequeños detalles son los que marcan la diferencia. Al final, arbitrar es un reflejo de la vida: se trata de actuar con justicia, equilibrio y responsabilidad en cada situación.
JP ¿Uno nace árbitro o se hace árbitro?
Randy El árbitro se hace, de eso estoy cien por ciento seguro. Puede que una persona nazca con cualidades de liderazgo o ciertas habilidades naturales que le ayuden, pero arbitrar es una formación diaria y constante.
El árbitro se construye en cada partido, en cada decisión que toma, en cada entrenamiento, en cada situación dentro y fuera del terreno de juego. Tiene que prepararse física y mentalmente, leer y estudiar las reglas, entrenar en el terreno de juego, ver videos, analizar partidos y perfeccionar tanto la parte técnica como la táctica. Todo ese trabajo es el que permite crecer y evolucionar.
Por eso estoy convencido de que el árbitro no nace, se hace con esfuerzo, disciplina y preparación continua.
JP ¿Qué has aprendido de los grandes jugadores de fútbol que te ha tocado arbitrar? Messi parece una persona sencilla, ¿es así en la cancha?
Randy -He tenido la oportunidad de arbitrar partidos donde han estado grandes figuras del fútbol mundial: Lionel Messi, Christian Pulisic — capitán de la selección de Estados Unidos — , Keylor Navas — una leyenda y considerado el mejor portero en la historia de Costa Rica — , Guillermo “Memo” Ochoa — símbolo del fútbol mexicano — , y Sergio Ramos — referente del Real Madrid y hoy jugador de Tigres de Monterrey — , entre otros.
De todos ellos me llevo una lección común: la grandeza verdadera está en no creerse superior a nadie. En la cancha muestran liderazgo, respeto por el juego y por los demás, y una sencillez admirable que los hace aún más grandes. Mantienen los pies en la tierra, valoran los pequeños detalles y hacen de este deporte algo hermoso y universal.
JP Sé que estás preparando un taller donde vinculas tus pasiones:el deporte y la educación. Cuéntanos un poco de ello.
Randy Además del deporte, soy un apasionado de la educación, la pedagogía y la enseñanza. Más allá de ser árbitro FIFA, también soy licenciado en Educación Física, con una maestría en Gestión de la Educación Física y el Deporte, y otra en Alta Gerencia. Actualmente soy catedrático de Cultura Física en diferentes universidades, y también presidente de la Asociación de Árbitros de Fútbol de San Cristóbal, desde donde dirijo una escuela que forma y entrena a jóvenes árbitros, muchos de los cuales ya representan al país en escenarios nacionales e internacionales.
Hoy desarrollo proyectos que combinan mis dos pasiones: el arbitraje y la educación. Uno de ellos es un taller sobre planificación y metodología del entrenamiento en la era digital, enfocado en entrenadores y estudiantes. Además, estoy escribiendo un libro sobre cultura física, deporte y recreación en República Dominicana, con el propósito de dejar un legado académico y práctico para las futuras generaciones, entre otros proyectos que pienso publicar más adelante.
JP ¿Algún consejo que le darías a un joven que le gusta ser árbitro?
Randy Yo exhorto a todos los jóvenes de mi país a que cuando se quiere, se puede. Al igual que muchos, yo soy uno más que viene de abajo, que ha tenido que construirse y formar su propio camino. No ha sido fácil, pero he aprendido que lo más importante no es sólo llegar, sino mantenerse.
Un consejo vital: nunca se alejen de la parte académica. El arbitraje y el deporte son grandes pasiones, pero deben hacer un híbrido entre la educación y el deporte. Sí se puede estudiar y hacer deporte al mismo tiempo. Cuando logras combinar ambas cosas, construyes un futuro sólido.
Si sólo nos dedicamos a la parte deportiva, llega un momento en que la carrera termina y lo único que queda es decir: “yo era, yo fui, yo tuve”. Y eso puede ser frustrante. Por eso invito a los jóvenes a que se preparen, a que estudien, lean, investiguen, que se pongan metas claras y trabajen para cumplirlas. Sigan sus sueños, luchen por lo que quieren, porque, cuando se trabaja con disciplina y pasión, los resultados llegan.
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